Fósiles burgaleses ¡a casa!

¡Son burgaleses y muy majetes! Imagen de Mrs. Margaret.

¡Son burgaleses y muy majetes! Imagen de Mrs. Margaret.

“No tienen derecho a llevárselos. Queremos que vuelvan. Éste es su lugar. La ley es muy clara al respecto: deben ser custodiados en el centro más cercano a su lugar de origen”. Solloza. Las lágrimas se deslizan en silencio por sus mejillas. Tras tomar un poco de aliento, continúa: “Y si queremos visitarles o ir a verles, ¿qué?”. Tras lanzar este último interrogante, comienza a llorar desconsoladamente.

Estas declaraciones podrían corresponder a un miembro cualquier de la asociación Herrira, a uno de esos abuelos o abuelas que sollozan porque quieren tener a sus nietos cerca. Pero no. No se trata de una reivindicación de Herrira. Ni de Bildu. Ni de Amaiur. Ni de Batasuna. Ni de Aralar. Ni de ningún otro partido de izquierda abertzale. Estoy seguro. Ni siquiera ha tenido lugar en el País Vasco (¿existe el drama de la separación familiar fuera del País Vasco?). Dicho testimonio fue pronunciado por Javier Lacalle, alcalde de Burgos por el PP.

Pues sí. Como lo oyen. Puesto en evidencia por los de su propio partido, Javier Lacalle se ha alineado junto a la oposición en Burgos. ¿La razón? No, en La Razón no ha salido. Ha salido en el Diario de Burgos. Vamos, que la peña de todo el abanico político con representación en el Ayuntamiento de Burgos se opone abiertamente a la diáspora sufrida por los restos arqueopaleontológicos (utilizo este término y todo el mundo contento) extraídos de las excavaciones en la Sierra de Atapuerca. Sí, todos. Cierre de filas, lo han llamado.

El Homo heidelbergensis (o lo que sea) también tiene sentimientos.

El Homo heidelbergensis (o lo que sea) también tiene sentimientos.

El asunto es el siguiente: El Ayuntamiento de Burgos se siente un poco molesto, ya que tiene un montón de edificios vacíos y no sabe de qué llenarlos. Para colmo, la política de dispersión llevada a cabo por los investigadores en este sitio está repartiendo este bien común por los cuatro costados del Estado Español. Bueno, por unos más que otros.

La Junta de Castilla y León, que es la que ha untado manteca a mansalva para que saquen huesos de la Trinchera del Ferrocarril y aledaños (“cada año sacan un hueso, ¡que los saquen todos a la vez!” –grita una voz anónima entre el gentío), por tal de no meterse en líos (o vete tú a saber) ha dejado con el culo pelado a Lacalle. Le han dado la razón como a los locos. “Que sí, que sí. Que ya los traen. ¡Si se los han llevado para estudiarlos!”. Lacalle ha respondido con diligencia: “Pues que los estudien aquí. Esto no es el Congo, Andalucía ni nada de eso para que vengan a colonizarnos. Aquí tenemos un montón de sitios para estudiar huesos y piedras que han costado un dineral. Y si no hay sitio, nos acercamos un momento al Ikea a por un par de sillas más”.

Advertencia: las citas de este post son ficción o, mejor dicho, una versión bastante absurda de cómo nos imaginamos los acontecimientos. No obstante, nos basamos en la realidad. Para leer la noticia real, haz click aquí.

Magnífico Rector

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