El pene de Rasputín y otras bizarradas museísticas

La palabra museo tiene que ver con un edificio y con lo que hay dentro. Cortesía de Mrs. Margaret.

La palabra museo tiene que ver con un edificio y con lo que hay dentro. Cortesía de Mrs. Margaret.

En la Unión Soviética los museos te visitan a ti.

¡Good morning, Vietnam! Es sábado, estoy en el paro y tengo resaca. Esta mañana he visto Mad Max 2 por primera vez y me estoy tomando el quinto café del día. Acabo de enterarme de que Maggie Simpson no es hija de “Homero” sino de Lenny (cruda realidad en este vídeo de épica música, épico montaje y épicas faltas de ortografía). Esta noche voy a ver a los Chikos del Maíz y mañana volveré a tener resaca. El círculo se cierra. El eterno retorno. El cazador cazado. La rizomática levedad del ser.

Pero este fin de semana hay que sacar tiempo para ir a ver uno o dos museos, compas, porque se celebra el Día Internacional de los Museos. Esta party coordinada por el ICOM se lleva celebrando desde 1977 para “promover el rol de los museos en el mundo creando actividades únicas, divertidas gratuitas en torno a un tema elegido” (WIKIPEDIA, 2015; por cierto, ¿alguien sabía que Wikipedia nació como una página porno? ¡Bum! En tu cara). Este año el tema es “los museos para un desarrollo sostenible”. Pues venga, por museos para un desarrollo sostenible. Este día mola bastante porque te permiten ir a muchos museos gratis y se hacen algunas actividades chulas, como abrir por las noches.

Casa museo del Ratoncito Pérez. Fuente: blog.cadenaserviajes.es

Casa museo del Ratoncito Pérez. Fuente: blog.cadenaserviajes.es.

Pero ¿qué queréis que os diga? A mí me da un poco de tristeza que se celebre un día para los museos, porque eso significa que no se va lo suficiente. En 2014 El Museo del Prado recibió dos millones y medio de visitas; el pasado viernes Sálvame Deluxe tuvo 2.2 millones de espectadores. Y luego nos quejamos de que nos gobierne el PPSOE. Tenemos esa noble costumbre de hacer días internacionales sobre cosas para potenciarlas, porque tenemos falta de esa cosa en concreto. No se hacen días de lo que sobra. ¿Hay un día internacional del fútbol? (para ser sincero, buscando por interné, parece ser que la empresa amiga del proletariado Gazprom patrocina algo parecido) ¿y un día internacional de la policía? ¿Y un día del político corrupto? Pero sí que hay un día internacional de la mujer, del libro y de la paz porque hay que recordarnos que todavía hace falta hacer algo para que deje de tener su día como una forma de conjurar nuestra culpabilidad. Algo parecido al café descafeinado o a la caridad de las multinacionales asesinas, “capitalismo cultural” que lo llama Slavoj Zizek (dadle al link, que el vídeo lo merece). Algún día, compas. Algún día no tendremos que celebrar el día de los museos.

Pero lo tenemos y es este fin de semana, así que desde el GAS vamos a hacer una pequeña aportación haciendo una pequeña relación de los museos más bizarros que hemos encontrado por la red. Un buen artículo al respecto lo publicó el ABC (que manía tiene este periódico de ser facha pero de publicar cosas interesantes… el síndrome de Loles León ataca de nuevo. Sobre este síndrome hablaremos otro día). Os animamos a que aportéis vuestras vivencias en museos raros.

10. MUSEO DE LAS RELACIONES ROTAS

“¡Camarero, una de depresión por aquí!”. Este museo se encuentra en Zagreb (Croacia) y nació como una exposición itinerante ideada por una pareja cuando rompieron. La muestra recoge aportaciones de personas de todo el mundo y consiste en objetos que, de alguna manera u otra, se relaciona con el fin de una relación. En este museo hay de todo, desde fotografías o zapatos hasta unas esposas (esa relación, aunque terminara, tuvo que molar un montón). Un vídeo de este museo en español latino aquí.

9. MUSEO DEL ARTE MALO

¡Y a tomar vientos, carajo! Más claro, agua. El Museo de Arte Malo (MOBA en sus siglas en inglés) se encuentra en Massachusetts (aunque yo tengo la teoría de que Massachusetts no existe, que es un invento del capitalismo ¿Alguien ha estado alguna vez en Massachusetts?) y se fundó en 1994 cuando un vendedor de antigüedades decidió recoger de la basura una pintura horrorosa y turbia a puñados llamada Lucy en el Campo con Flores y exhibirla. A partir de entonces el museo se empezó a nutrir de caca en forma de arte hasta la actualidad, siendo uno de los museos más visitados de la ciudad inventada de Massachusetts. Ya se podían llevar allí el Ecce Homo y, de paso, a Wert. Anécdota (atención, spoilers): el MOBA sufrió el robo de uno de los cuadros y el ladrón dejó una nota en la pared pidiendo un rescate de 10 dólares o, como decimos los nigga, pavos. El cuadro fue devuelto con una donación de 10 pavos, hasta los ladrones tienen su corazoncito. Página oficial aquí.

Lucy en el Campo con Flores. Lucy no parece estar muy contenta. Fuente: wikipedia.

Lucy en el Campo con Flores. Lucy no parece estar muy contenta. Fuente: wikipedia.

8. MUSEO DEL HALL OF FAME DE LAS CUCARACHAS

Vamos, no me jodas. Como no podía ser de otro modo, este museo se encuentra en Estados Unidos de América, concretamente en Phoenix (nadie duda de la existencia de Phoenix, sobre todo porque de allí es Joaquinito). Lo abrió en los 80 un antiguo exterminador de insectos (todo Sabino Cuadra) y se compone de muchas cucarachas muertas haciendo cosas de cucaracha muerta, como hacer de Elvis Presley o fingir que son artistas. Irónicamente, muchos artistas son cucarachas, como Ramoncín, el gilipollas del pollo frito (si no decía esto reventaba). Personalmente, con este museo hacía esto.

7. MUSEO DE LOS ALIMENTOS QUEMADOS

Y otro museo en la ciudad inventada de Massachusetts. Si llego a saber que de esto puede salir un museo no me preocupo de apagar el incendio antes conocido como huevo frito que hice esta mañana. Este museo nació a partir de que la artista Deborah Henson-Conant se dejó una sidra de manzana quemándose a fuego lento. Una de las piezas estrella es un conjunto de batatas que se quemaron durante cinco semanas mientras Deborah estaba en Méjico. Aishhhhh, esta Deborah, qué despistadilla es. El museo se encuentra en su casa, que supongo que desaparecerá en breves calcinada hasta los cimientos.

6. CASITA MUSEO DEL RATÓN PÉREZ

Este está en Madrid. Se inauguró en 2003 en el mismo sitio donde supuestamente se desarrolla la historia escrita por el jesuita Luis Coloma para el rey Alfonso XIII cuando era niño, en la calle Arenal 8. En este sitio, además de cosos y cosas varias, se pueden ver los dientes de Rosalía de Castro o Louis Pasteur. Ñam, ñam. Puestos a hacer un museo de algo inventado (sí, niñas y niños, el ratoncito Pérez es como Massachusetts, no existe) pues se podrían marcar un museo del empleo estable y de calidad o un museo del cerebro de Belén Esteban.

5 (POR EL CULO TE LA HINCO). MUSEO DEL ORINAL

Este lo he visto yo en persona, aunque era pequeño y no me acuerdo muy bien. He escrito esto pero no sé por qué. Se encuentra en Ciudad Rodrigo y fue inaugurado por José María del Arco Ortíz, alias “Pesetos”. Recoge una amplia colección de orinales y escupideras. Es un museo clásico en el que no se puede interactuar con las piezas. Una lástima. Anécdota: si pones “museo del orinal precio” en google la tercera entrada es “Restaurantes cerca de Museo del Orinal”. Jajajajaja. Soy un inestable mental.

Cucarachas haciendo de cucarachas en un museo de cucarachas. Fuente: http://www.turismito.com.

Cucarachas haciendo de cucarachas en un museo de cucarachas. Fuente: http://www.turismito.com.

4. MUSEO DE ALIEN

¡Por fin un museo digno de mi frikismo cinéfilo! Este museo se encuentra en la ciudad de Gruyeres (Suiza), de donde es el creador del mítico bicho con dos bocas y tres culos, H.R. Giger. El museo realmente recoge el trabajo de este artista, que incluye dibujos, esculturas y, atentos, un bar con sillas que son columnas vertebrales que se entrecruzan. ¡Genial! Echadle un vistazo a la página beb, que mola mucho. Noticia fresca, se va a hacer una quinta película de alien. Personalmente, me molan todas, aunque no todo el mundo opina lo mismo.

3. MUSEO DEL CABELLO

Otro museo que da cosica, como el de las cucarachas. Este está en Turquía, en una ciudad que se llama Avanos. Nació a partir de una iniciativa de un alfarero llamado Chez Galip. Cuenta la leyenda que este señor pidió en matrimonio a una chica que no le correspondió porque tenía que marcharse del país y le regaló un mechón de pelo. El amigo Chez colocó el pelo en una pared y a partir de entonces los visitantes fueron dejando un mechón de cabello hasta alcanzar los más de 16000 que tiene ahora. Ni Hilario Pino tendrá nunca tanto pelo.

2. MUSEO DE SARA MONTIEL

Venga, que nos vamos. Este museo se encuentra en Cospedalandia, concretamente en Campo de Criptana y básicamente es un recopilatorio de cosas varias de la divina Sara, fotografías, vestidos y hasta un piano. La descripción no da para más.

1. MUSEO DEL PENE DE RASPUTÍN O MUSEO ERÓTICO DE SAN PETERSBURGO

Y llegamos al número 1, el museo de los museos. El museo para gobernarlos a todos. En este museo, no localizado en Massachusetts, se encuentra ni más ni menos que el miembro viril de Rasputín. Su chorra, su pito, su badajo, su polla, su bicho, su butifarra, su niño cogiendo una manzana, su colgajo, su delantero. Digno de Nacho Vidal, el pequeño John Thomas mide 30 cm. y es de grueso como la muñeca de una mano. Todo eso tenía el amigo Rasputin. Como sabe la wikipedia, Grigori Rasputín (1869-1916) fue un místico, que gracias a sus habilidades como curandero, se hizo coleguita del último zar de Rusia, Nicolás II. Esta amistad no le gustó mucho a algunos nobles rusos, que decidieron matarlo. Parece ser que a Rasputín no le apetecía morir. Cuenta la leyenda que primero le envenenaron, pero como el brujo no se moría (de hecho, parece ser que cogió una guitarra y se tocó unos temitas) pues le pegaron un tiro. Pensando que se había muerto lo dejaron unas horas, pero al volver los nobles vieron que seguía vivo y le volvieron a pegar un par de tiros (de pistola, no les iba la coca por aquel entonces). Fallaron varias veces y Rasputín seguía sin morir. Finalmente le re-mataron pegándole un golpe en la sien y le tiraron al río Neva. Luego le enterraron, le desenterraron y le quemaron. Resucitó y se dedicó a perseguir a Anastasia. ¿Qué cómo llegó su pene a estar expuesto? Intrincada pregunta. Pero lo bonito de la magia es no saber el truco. Y ya sabes, parada obligatoria cuando vayas por San Petersburgo.

“De ver el badajo de Rasputín… me ha entrado hambre”. Fuente: arquehistoria.com.

“De ver el badajo de Rasputín… me ha entrado hambre”. Fuente: arquehistoria.com.

Max

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Un comentario en “El pene de Rasputín y otras bizarradas museísticas

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