Acta de la segunda reunión de debate del GAS: del “Mundo Mejor” a “Errekaleor bizirik!”

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Acaloradísima discusión con público expet(or)ante. Cortesía de Max

Esta segunda reunión de debate prometía mucho… y no decepcionó. Como si de un tour de mala muerte se tratase, algunas “miembras” de GAS se hicieron cargo del transporte –en sus mugrientos carros que bien podrían enmarcarse en el lema de un colega: A.C.A.B., All Cars Are Bastards– a un mundo nuevo, lejano y cercano al mismo tiempo, el “Mundo Mejor”: el Barrio Libre de Errekaleor. La chusma de GAS se fusionó con algunos de los “moradores” de este barrio siempre en lucha, que fue el escenario ideal para nuestras divagaciones varias.

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Frontón de Errekaleor. No apto para pádel y demás pijadas. Cortesía de Max

Para empezar, una visita guiada por el barrio era obligada y así es que hicimos un tour por Errekaleor. Centro social, comedor, frontón (el segundo más grande de Álava… de claras proporciones nachovidalianas), guardería, cine, biblioteca, capilla, bar, etc. Una serie de servicios que hacían (y hacen) que este poblado fuese (y sea) casi autosuficiente respecto a la ciudad de Vitoria-Gasteiz o ese parece que fue el objetivo de quienes lo construyeron. En los años 50, la cooperativa “Mundo Mejor” fue la principal promotora de Errekaleor: un barrio que debía servir de hogar temporal para la gran cantidad de inmigrantes que recibía la ciudad en plena industrialización y así evitar el chabolismo. Uno de los ideólogos del proyecto fue Carlos Abaitua, uno de esos curas progres –antes de que el Papa Paco lo haya hecho nuevamente mainstream–, y los ejecutores del mismo fueron ni más ni menos que las “fuerzas vivas” del Régimen: el alcalde Gonzalo Lacalle, empresarios como Juan Carlos Arana, Cayetano Ezquerra, etc. El Secretariado Social Diocesano necesitó el apoyo de la oligarquía franquista para poder sacar adelante su iniciativa de comunidad cristiana y así es como, de la utopía y de la planificación, nació Errekaleor (“río seco” en castigliano).

Ahora esa alianza ya no vale. Este barrio ha sido progresivamente desalojado y abandonado, marginalizado y amenazado, por parte del propio Ayuntamiento. Todo esto orquestado a partir de unos delirios de grandeza sobre un hipotético crecimiento demográfico de Vitoria-Gasteiz de proporciones bíblicas y, sobre todo, con el claro objetivo de pegar pelotazos urbanísticos. De plan en plan y tiro porque me toca. Todo esto nos suena a todas, ¿verdad? En septiembre de 2013, un grupo de personas inició la okupación del barrio y poco a poco se está convirtiendo en un referente. Una parte importante del movimiento estudiantil no apoyó el proyecto Errekaleor bizirik! en un principio, pero ahora que el éxito forma parte de su identidad cuesta no dedicarle aunque sea un poco de atención. Así es que uno de los ejes del debate fue ése: Errekaleor como proyecto político, ayer, hoy y mañana.

fig. Mural en la casa de la familia Barroso

Mural en la casa de la familia Barroso. Romualdo, de 19 años, fue uno de los asesinados por la policía el 3 de marzo de 1976. Cortesía de Soyuz Gorri.

Este barrio, como todos los demás construidos en pleno desarrollismo de Franco, respondía a un proyecto político muy claro que iba desde el paternalismo industrialista hasta el aislamiento espacial de un parte de la clase obrera. ¿Y ahora? Tal y como se afirmó rotundamente en el debate, Errekaleor bizirik! es una apuesta política en toda regla. Sus ejes van desde la soberanía alimentaria –con huerta, gallinas y espantapájaros en el pack– hasta la superación del heteropatriarcado, la euskaldunización, la participación asamblearia, etc. Cuando se lanzó la cuestión del proyecto como alternativa real para otros barrios y su potencial para ser exportado, el debate se puso más caliente que el ano de Magnífico Rector en una “asamblea ciudadana”.

Y es que proyectos alternativos de diversa índole han sido criticados por su marcada territorialidad o por su escasa capacidad de generar contra-hegemonía más allá de los límites de la propia comunidad okupa. En el caso de Errekaleor, tal y como se apuntó en la discusión, su aislamiento periférico respecto a la ciudad supone un arma de doble filo: por un lado, le asegura no estar constantemente en el punto de mira del Ayuntamiento y así poder desarrollarse con mayor libertad; pero, por otro lado, esa lejanía lo aleja –valga la redundancia- del principal escenario de lucha urbana, que es el centro.

Tal y como planteamos la cuestión en una entrada reciente de GAS sobre el Barrio Oeste de Salamanca: el espacio urbano es uno de los principales campos de batalla políticos. Es el propio modelo de ciudad el que se pone en cuestión en Errekaleor. Se busca humanizar la deshumanización material del entorno –una deshumanización realizada mediante el aislamiento físico, la uniformidad en la construcción, etc. Y al mismo tiempo la cuestión de la memoria histórica en la que se fundamenta este proyecto alternativo suscita debates interesantes.

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Murales pintados por las integrantes de Errekaleor Bizirik! Cortesía de Max

Las blancas paredes del barrio han sido cubiertas con reivindicativos murales cuyos protagonistas son Salvador Puig Antich, las víctimas de los sucesos de Vitoria en marzo de 1976, el activista saharaui Hassana Aalia, etc. La cruz de la iglesia del barrio ahora es utilizada como base para el espantapájaros de la huerta. Las dos capillas –la católica (más o menos paya) y la evangélica (más o menos gitana)– ahora son reutilizadas como gaztetxe. El proyecto de Errekaleor se asienta sobre una cuidada visión del pasado, del presente y del futuro. Un visión por supuesto política, pero del mismo modo que era política la de quienes lo construyeron en los años 60.

Tal y como se planteó en el debate, algunas cosas tal vez no hayan cambiado tanto. El barrio fue construido como un proyecto comunitario, en gran medida autosuficiente y con tintes utópicos –de ahí el nombre de su cooperativa, el “Mundo Mejor”. El catolicismo social ha sido sustituido por un debate político nuevo, más caracterizado por la participación asamblearia o principios como la soberanía alimentaria. Se señaló que también hay toques de ruralización en todo esto, pero tal vez no se trate de una “vuelta al campo” como la que pregonaban en las colonias agrarias del franquismo (más info. sobre el tema aquí), aunque el escenario material y espacial sea el mismo. Mientras que los planes de colonización agraria de Franco estaban dirigidos desde arriba y respondían a un claro interés por parte del Régimen de desactivar a la clase trabajadora, en Errekaleor bizirik! encontramos una motivación totalmente opuesta: volver al campo, pero para armarse contra el Régimen y desarrollar nuevos cauces de participación. Aunque todo esto despierta una duda subrayable: ¿cómo desarrollar un proyecto de emancipación en un escenario material que precisamente busca la alienación y el control social? Al fin y al cabo, desde la Arqueología y la Historia somos conscientes de la importancia de la materialidad en nuestras vidas y tenemos herramientas críticas para analizarla. Hay una tensión constante que deberá ser solucionada para asegurar así el futuro del proyecto.

fig. Monumento al perroflauta desconocido

Monumento (improvisado) al okupa desconocido. Cortesía de Soyuz Gorri

Con la luz cortada por parte del Ayuntamiento desde el 31 de marzo y con procesos judiciales aquí y allá, Errekaleor bizirik! continúa con su resistencia colectiva. Y tal y como se apuntó en el debate, pasar de una política a la defensiva a una estrategia ofensiva es una de las cuestiones a tomar en cuenta. El barrio ha cambiado mucho en su composición demográfica y política: los inmigrantes del campo que antes lo habitaban han sido sustituidos por una población más joven, euskaldún, con otras aspiraciones políticas. Pero Errekaleor sigue ahí, como tantos otros proyectos de modernización creados (y abandonados) por parte del Régimen (añádase aquí lo que se quiera). Qué hacer con ellos es una responsabilidad colectiva y esa una de las pocas cosas que Wu Ming consigue recordar tras saquear los bares de media ciudad en el post-debate. Para acabar, damos las gracias a quienes integran Errekaleor bizirik! por su atención y por soportarnos en una soleada tarde. Cerramos acta y fin de la cita.

Wu Ming

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3 comentarios en “Acta de la segunda reunión de debate del GAS: del “Mundo Mejor” a “Errekaleor bizirik!”

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