Dios, Patria, Rey… ¡y Arqueología!

Urkullu, el nuevo requeté. Cortesía de Mrs. Margaret.

Urkullu, el nuevo requeté. Cortesía de Mrs. Margaret.

Hoy traemos una nueva colaboración. Wu Ming siempre está deseoso de vuestros textos, vídeos, imágenes, fotografías, arqueochorradas… lo que sea. Este vertedero web pretende construir una pequeña y maloliente revolución para infectar el mundo entre todas, ¡y todo a través de la arqueología! Así que ya sabéis. Gracias al Cojo de Cirauqui por estas líneas. Os dejamos con él. ¡Nos veremos por aquí y en los bares!

Sí, aunque suene raro, quiero hablar de la arqueología del conflicto carlista. Much@s diréis, ¿pero es posible hacer una arqueología de esto? pues resulta que sí. Hartos de haber estudiado el siglo XIX español en el bachillerato por todos sus pronunciamientos, guerras o giros políticos; las tres guerras carlistas (I-1833-1840; II-1846-1849; III-1872-1876) se enmarcaron dentro de este siglo bélico.

Hasta la fecha, según María Cruz Rubio Liniers y María Talavera Díaz, “…la historiografía del carlismo, recoge 2059 referencias de las monografías, compilaciones, artículos de revista, actas de Congresos y tesis doctorales publicados entre 1973 y 2005”. Sin duda son muchos los trabajos hechos, pero fuera del carácter plenamente histórico, no hay estudios que nos hablen de cómo se está desarrollando la gestión del patrimonio surgido a través de esta guerra, ni tampoco trabajossimplemente arqueológicos. Únicamente ciertas prospecciones o excavaciones (sobre todo en el País Vasco) que han empezado a realizarse de manera tímida en los últimos años.

Entonces la pregunta seria, ¿existe patrimonio arqueológico para poder desarrollar estos estudios? La respuesta es sí. Tanto en el País Vasco como en Navarra, tenemos infinidad de restos militares de la primera y la tercera guerra (ya que la segunda se dio en especial en Cataluña). De mayor a menor envergadura tenemos: fuertes, reductos, torres, baterías, extensas líneas de trincheras y campos de batalla; por no hablar de los lugares a los que se les dará una nueva función para este conflicto, como son: castillos, ermitas, iglesias, estaciones de ferrocarriles; y pueblos o ciudades, que durante la guerra se llegaron a convertir en verdaderas plazas-fuertes, en el que los ciudadanos tenían que aprender a convivir con las tropas de unos y otros ejércitos.

En la actualidad el panorama es desolador. Al ser construcciones edificadas en tiempos de guerra, gran parte de ellas se construyeron básicamente con elementos perecederos; en especial con tierra y madera. Esto ha llevado a que 139 años después, pocos sean los restos visibles a campo descubierto. Pero lo triste es llegar a saber que al no tratarse de un patrimonio monumental como son los castillos medievales (por ejemplo), los pueblos de las zonas han llegado en muchos casos a olvidarse de ellos. Por lo que ya no existe una relación de identidad.

En la siguiente imagen, podéis ver uno de los fuertes documentados en la primera campaña de prospección que hicimos a finales de abril. La carta arqueológica del municipio (Garínoain; Navarra) se había hechoen el 2012 sin la inclusión de este yacimiento decimonónico. Por lo que nuestra labor consistió en identificarlo para luego poder incluirlo en el registro de bienes.

Fuente propia. Ortofoto del vuelo Ruiz de Alda de 1929. Fuerte carlista del alto de Iguste

Fuente propia. Ortofoto del vuelo Ruiz de Alda de 1929. Fuerte carlista del alto de Iguste

Fuente SITNA (Sistema de Información Territorial de Navarra). Ortofoto del 2014. Vistas cenital en la actualidad de los restos del fuerte.

Fuente SITNA (Sistema de Información Territorial de Navarra).
Ortofoto del 2014. Vistas cenital en la actualidad de los restos del fuerte.

En él se aprecia la planta pentagonal, con su foso y línea de trinchera. Claro ejemplo de un fuerte hecho de tierra y madera,

En el caso de Navarra, desde la Dirección General de Cultura (Institución Príncipe de Viana) se les ha otorgado el nivel de protección de Bienes Inventariados para el caso de fuertes con cierta importancia, mientras que otros recintos o trincheras están protegidos como Bienes De Relevancia Local. Es importante decirlo, ya que no se ha hecho una discriminación en la valoración del patrimonio contemporáneo. No obstante, la realidad en campo es otra: fuertes convertidos en merenderos o antenas de repetición, trincheras usadas por cazadores… en fin, un patrimonio que ni si quiera las empresas de arqueología en el caso de Navarra, al hacer las cartas municipales son capaces de situarlas en un mapa. Sin duda parece que a quienes más le interesa este patrimonio son a los detectoristas, que obsesionados con la búsqueda del mismísimo Zumalakarregi han agujereado en infinidad de lugares. Por lo que debemos de eliminar de nuestras cabezas la idea de que por ser patrimonio contemporáneo, se conservará mejor que el de otros periodos históricos. Ya que con seguridad desaparecerá antes que cualquier lienzo de muralla histórica de la ciudad o pueblo en el que viváis.

Fuente propia. Línea de trinchera liberal reutilizada por cazadores.

Fuente propia. Línea de trinchera liberal reutilizada por cazadores.

Fuente propia. Restos olvidados de una ermita fortificada.

Fuente propia. Restos olvidados de una ermita fortificada.

Fuente propia. Agresión contra el patrimonio.

Fuente propia. Agresión contra el patrimonio.

Fuente propia. Trofeo de un detectorista.

Fuente propia. Trofeo de un detectorista.

Poniendo un rayo de sol en la tormenta, en vísperas al estudio de estos restos, la llamada arqueología de la Guerra Civil Española ya ha despegado realizándose muchas intervenciones dentro de nuestra geografía. Si ha sido posible este avance dentro de la arqueología contemporánea, esperemos que en los próximos años se de inicio a sus hermanas mayores, las guerras civiles del siglo XIX.

El Cojo de Cirauqui

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4 comentarios en “Dios, Patria, Rey… ¡y Arqueología!

  1. Buenos días,

    al hilo de estas entrada, comentaros que en breve se publicará en la revista Kobie que edita la Diputación Foral de Bizkaia, el primer estudio arqueológico de un campo de batalla de las Guerras Carlistas, cuyo avance fue presentado en el curso de Arqueología de Época Reciente que tuvo lugar en Bilbao en 2013 (https://www.eusko-ikaskuntza.org/es/cursosyjornadas/listado/object.php?o=22558&actual=5).

    Coincido plenamente con los expuesto en esta entrada y en mi blog, mikelatz.blogspot.com, encontrareis referencias a trabajos sobre Sistemas de Información Geográfica relacionados con el inventariado, dado que el primer paso que se precisa para su “protección” es saber donde se encuentran y la posibilidad de preservar estos elementos patrimoniales bélicos.

    Me alegra encontrar idéntica sensibilidad en el “Cojo de Cirauqui”. Un cordial saludo,

    Mikelatz

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  2. Pingback: El botón de la guerra: Labastida, la Comuna de París y un búfalo en Springfield | Grupo Arqueología Social

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