El Cid, la leyenda contra la Historia (o donde caben dos, caben tres) (II): qué se ha dicho de Rodri

Eso es lo que le hubiese gustado ser. Cortesía de Mrs. Margaret.

Eso es lo que le hubiese gustado ser. Cortesía de Mrs. Margaret.

Pues bien, si hace unos días resumimos (en una entrada que podría ser un atentado terrorista) la vida de Rodri, ¿de dónde ha salido todo lo que sabemos (o creemos saber) sobre el Cid y lo que relacionamos con él?

En este vertedero online sabemos bien que la historia (y las historietas) son manipuladas sirven de referente para todo tipo de movimientos e ideologías. Hemos expuesto ya ejemplos para los RR.CC., los anti-RR.CC. y la ultraderecha actual. Las andanzas de Rodrigo Díaz son un ejemplo en mayúsculas de este uso (durante siglos) de un personaje histórico y su retórica para justificar determinadas acciones o ideologías (y eso lo sabe muy bien este tipo).

Tras la muerte de Rodri pasan unos cien años en los cuales no se vuelve a hablar de él. Tenemos que esperar un siglo para que las fuentes escritas nos proporcionen noticias más o menos distorsionadas de su figura. Una de sus descendientes reivindica su figura como modo de ascenso social, al igual que algunas órdenes monásticas se promocionan con la marca El Cid, mintiendo como bellacos y diciendo que el protagonista de las cantigas estaba enterrado en sus instalaciones. En los años que siguen, este personaje ha tenido una presencia nada desdeñable en la cultura popular.

El Cid lanceando un toro en la serie Tauromaquia de F. Goya. Fuente: wikipedia.

El Cid lanceando un toro en la serie Tauromaquia de F. Goya. Fuente: wikipedia.

No obstante, la manipulación más famosa de Rodri (que no la única, insistimos) tiene lugar durante vuestro periodo de la historia favorito de Ejpaña, esto es… exacto. El Frasquismo (sí, sí, lo he escrito bien). Burgos, ciudad desde donde se pronunció el famosísimo la guerra ha terminado, el ejército rojo, cautivo y desarmado y todo lo que sigue, fue la que escogió al Cid y no al contrario. Podría haber nacido en Vivar del Cid, sí. Y también en cualquier otro sitio. De hecho, de Rodri se sabe que anduvo pululando por Castilla pero nada más. Vamos, que la parte del Camino del Cid que pasa por Castilla y León se la han sacado de la manga.

El franquismo y la leyenda del Cid, una bonita historia de amor. Cortesía de Mrs. Margaret.

El franquismo y la leyenda del Cid, una bonita historia de amor. Cortesía de Mrs. Margaret.

El caso es que el Frasquismo (no he vuelto a equivocarme) estableció un bonito paralelismo entre la Guerra Civil Española Cruzada y la Reconquista, dos conceptos acuñados siglos después de los acontecimientos que supuestamente narran para mear y no echar gota. Matar moros y matar rojos no era tan diferente, o eso debieron pensar los ideólogos del régimen (supongo que nadie contó nada de esto a la Guardia Mora). Así, se erige la estatua del Cid en esta ciudad, con una imagen que obedece más a la imaginación y a haber visto varias veces las Crónicas de Narnia que a la realidad: con unas barbas que ni las de Matusalén y apuntando con un espadón hacia la N-I, antiguo único acceso a Burgos, para amedrentar a cualquiera que fuese a poner un pie en la ciudad. Una cuestión curiosa la de la espada, por cierto: cuentan las fuentes que Rodri destacó en el combate con lanza y no con espada. Epic Fail, Juan Cristóbal.

El Cid versión hipster. Fuente: Burgospedia.

El Cid versión hipster. Fuente: Burgospedia.

Desde entonces, con una dilatada introducción, la derecha ha acuñado su propio Cid Campeador (o Campista, por ir frecuentemente a los campos de fútbol junto a los ultras). Y, si no, echad un ojete a este artículo de la página web de Democracia Nacional (no puedo evitar reírme al leer semejante contradicción). Si bien esperabais este tipo de excentricidades por parte de esta gentuza, vayámonos más hacia el centro sin salir de la derecha.

Tenemos por este país danzando a un Partido (Im)Popular (¡sorpresa! no os lo esperabais en absoluto, ¿verdad?) cuyos miembros más rancios y casposos han utilizado el nombre de Rodri de forma abusiva y fetichista, sin importarle lo más mínimo lo que dijesen los expertos, en este caso, el colectivo de las historiadoras. El símbolo favorito (en esto y en muchas más cosas nazis coinciden con los de DN) ha sido la Tizona, hipotética espada que hipotéticamente tenía el Cid hipotético en la hipotética historicidad del Cantar del mío Cid. Y os dejo con I. Escolar para que os cuente la historieta en este interesantísimo (e indignante artículo).

En el Museo de Burgos se expone una de las espadas más caras del mundo: la Tizona del Cid. En el 2007, la Junta de Castilla y León pagó por ella un millón y medio de euros en una de las decisiones políticas más vergonzosas de la reciente historia española. No es que el precio sea desmesurado, que lo es. No es solo que el dinero de los contribuyentes no debería gastarse en estas cosas, que también. Es que además la espada es falsa y tiene el mismo valor histórico que el sable láser de Luke Skywalker o que la Excalibur del rey Arturo (…) Según los peritos, se trata de una falsificación forjada en los años de los Reyes Católicos como una espada ceremonial, no como un arma de combate (…) Casi con total seguridad, dicen los expertos, se trata de una falsificación del siglo XV.

Pese a los informes periciales, José María Aznar -un político tan fan del Cid que llegó a disfrazarse de este caballero para un posado en la prensa- dio por buena la Tizona y la declaró en el 2002 «bien de interés cultural» con un real decreto. Y contra el criterio de los expertos, la Junta pagó a su propietario, el marqués de Falces, un millón y medio de euros. Esta semana, una sentencia ha condenado al marqués a entregar la mitad de ese dinero a los herederos de su tío, el anterior marqués, que entregó todas sus propiedades al morir a un matrimonio asturiano que cuidaba de él. Que la mitad del botín de la Tizona acabe en manos plebeyas tiene, al menos, algo de justicia histórica.

Aznar, para variar te ponemos un cero. Pero no cualquier cero. Un cero patatero.

Y por lo que a nosotras nos concierne, ya sabemos que la Historia, convenientemente manipulada, podría llevarnos a justificar cualquier cosa. Y Rodri, en este sentido, no se escapa.

Magnífico Rector

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Un comentario en “El Cid, la leyenda contra la Historia (o donde caben dos, caben tres) (II): qué se ha dicho de Rodri

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