Zaragoza-Belchite. Conflictos pre-Franco, Franco y post-Franco (y un alcalde por una ciudad libre de Arqueología)

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Belchite 2015. Esta imagen supura conflicto. Cortesía de C.M.

Ser una arquehólica es bastante complicado; ser una arquehólica y además participar en política es todavía más complicado. O más que complicado, cansado… pero merece la pena. Siempre merece la pena. Por motivos de Política (con mayúsculas) tuve que ir a Zaragoza. Por motivos de arqueholismo (con minúscula), necesitaba ir a Belchite. Mereció la pena. Estas son las crónicas arquehólicas. Bienvenidos a la (perturbada) nave del misterio.

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Bombacas rojas en la Basílica del Pilar. Fuente: burbuja.info

Nunca estuve en Zaragoza y ahora que está en el bando rojo parecía buen momento para conocer la ciudad por primera vez, antes de que se llene de jipis, punkis y pilinguis (Marhuender dixit). Aunque me pasé gran parte del tiempo en bares y sedes, conseguí calmar el gusanillo de la aventura convenciendo a mis compas de que una de las cervezas la tomáramos fuera de bares y sedes. No hay que ser muy bueno al trivial para saber que una de las bellezas que ofrece la ciudad es la Plaza del Pilar. Esta plaza, conocida desde el siglo XVI y reformada en el XVII, llegó muy reventada a la posguerra. Será en 1939 cuando frasquito & Cía decidieron ampliar la plaza derribando otras calles y plazas anexas, logrando así la imponente sensación de monumentalidad de la plaza actual, un paisaje típicamente franquista. Para rematar la faena de la plaza, en 1954 se colocó el monumento a los caídos, otro atrezzo típicamente frasquista y que (cómo no) consistía en un mamotreto coronado con una enorme cruz, al estilo de El Valle de los Caídos. Muy bonico el monumento que se trasladó en 1990 al cementerio de Torrero, para que molestase (un poco) menos.

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Monumento a los caídos en el cementerio de Torrero (Zaragoza). Fuente: lagartorojo13

En la plaza de El Pilar se encuentran dos iglesias con bastante enjundia. La primera de ellas es la Catedral del Salvador de Zaragoza (la Seo), un edificio que sintetiza gran parte de la historia de la ciudad y en el cual están representadas de alguna manera u otra un número importante de culturas homínidas: desde los romanos (el sitio que ocupa el edificio fue el foro romano), pasando por los musulmanes (con una mezquita que luego fue arrasada, violada y violentada para ser convertida en iglesia cristiana… la especulación y la solidaridad cristiana ye lo que tienen) y mudéjares hasta los barrocos (¡Barroco tú!) y los pepe gotera y otilios actuales. Para pepes goteras y otilios los neoclásicos del siglo XVIII, que decidieron tapar la bellísima fachada mudéjar con un truño blanco como hez de paloma en honor del retarded que decidió hacer ese estropicio: el arzobispo Francisco Añoa. Para gustos los colores y sabéis que respeto todas las opiniones… no, eso es mentira y esa fachada es una mierda. En fin. Un monumento que simboliza las diferentes culturas, la impronta del islam en nuestro ADN cultural. Una maravilla… exceptuando ese frontispicio que podrían haberse insertado baida rectum.

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Muro de las lamentaciones en Belchite Viejo. Cortesía de Max

Un poco más adelante tenemos la famosa Basílica del Pilar, edificio bastante insulso en general (al menos por fuera) del siglo XVII aunque, como corresponde a todo edificio, con fases y reformas hasta jartarse. Lo más franquistamente interesante se encuentra dentro. Como es bastante conocido, en el interior se encuentran exhibidas dos bombacas rojas lanzadas el 3 de agosto de 1936 sobre la basílica. Estas bombas no llegaron a explotar, y la propaganda frasquista lo tradujo como un milagro de la Virgen, que no quiso que las bombas explotaran. Sea un milagro, sea una conspiración de los nacionales, o sea la física (el avión desde el que fueron lanzadas volaba a muy baja altura y las bombas tenían ya unos añitos, por lo que no llegaron a detonar), el caso es que a la plana mayor del ejército nacional, Queipo de Llano o Santiago Guallar entre ellos, le pareció mucho mejor explotarlo como lo primero.

Tanto le moló a Franco el rollo que entre él y el angelito de Pío XII decidieron convertir la iglesia en Basílica y situarla en el centro simbólico de la Plaza del Pilar, quitándole a la propia catedral el protagonismo de la plaza… Este Franco. Frente a una imagen de la unidad de las culturas y la importancia de lo islámico en nuestra historia se optó, lógicamente (franquista), por una imagen sobria pero monumental aderezada con una miaja de anti-rojismo y milagrería cristiana. Fin de nuestra primera parada.

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Letrinas excavadas en el antiguo seminario de Belchite. Más info en guerraenlauniversidad.blogspot.com. Cortesía de Max.

A media hora larga de Zaragoza y con 20 nudos y de costado, aterricé en Belchite. El objetivo: hacer una visita a las excavaciones que se están haciendo allí para descubrir el pasado guerracivilístico de la ciudad bajo la dirección de Alfredo González, Pedro Rodríguez y Salvatore Garfi con la coordinación de Xurxo Ayán y dentro del proyecto de Arqueología de las Brigadas Internacionales (IBAP). Todo lo que diga sobre esta intervención estaría fuera de lugar porque está muy bien reseñada en la página oficial del proyecto y porque Soyuz Gorri was there y desde el GAS le amenazaremos para que haga una crónica arquehólica de este sitio y de esta intervención. Aquí me limitaré a agradecer la acogida de los que considero mis amigüitos y amigüitas y a sentir envidia cochina por no poder participar directamente en un proyecto como este en el que se aúna arqueología, política y cerveza… Cómo no me va a molar… Desgraciadamente no todo el mundo opina lo mismo. El alcalde de Belchite (del Partido Pirata… ¡qué no! del PP apoyado por el PAR), en medio de la campaña decidió que la Arqueología no molaba nada y que parte del equipo tenía que pirarse inmediatamente de una casa cedida. Un alcalde anti-arqueología que se merece una palmadita electoral. ¡Un desalojo! ¡Otra okupación! Afortunadamente se pudo resolver el problema… pero no gracias al alcalde, que se ha apuntado a la moda de desalojar.

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Algo de poesía de verdad en Belchite Viejo. Cortesía de Max

Pero sí quería compartir algo que me llamó la atención. Como sabrá la lectora (¿no odíais profundamente leer esta frase? Es muy pedante decir “como sabrá el que me escucha o el que me lee”… ¿Quién cojones te crees que eres? Pretenciosidad y jipsterismo to the limit) Belchite, una vez bombardeada y prácticamente destruida, fue convertido en un parque temático del frasquismo, que no solo mostraba la barbarie roja (como la de Carmena o la de Alberto Garzón… demagogia wins, bitch), sino que quedaría también como un símbolo de la victoria y el heroísmo de los vencedores. Este fósil, cada vez más arruinado por cierto, sería el Belchite Viejo. Con una resaca de muerte, al borde de la deshidratación y con un gato raquítico y con los ojos más infectos que he visto en mucho tiempo (una vez vi a un gallo con el ojo colgando de un hilillo… dato innecesario que os regalo) persiguiéndonos, hicimos una visita a Belchite Viejo de una hora y media que me pareció una eternidad a lo Sísifo. La visita mereció de verdad la pena. Pasear por las ruinas de este monumento a la masacre y a la propaganda franquista es toda una experiencia. Me dijo mi acompañante que si lo visitabas solo y sin ruido era todavía más impresionante. Tanto que se pueden oír psicofonías de niños o de Satán pidiéndote que votes a UPyD.

A lo largo del recorrido de las calles de Belchite pude hacer un poco de arqueología de los conflictos contemporáneos. A pesar de que nos vendan continuamente la idea de que la Transición supuso la concordia entre las dos Ejpañas y chorradas similares, algunos que no se enteraron hicieron algunas pintadas muy interesantes con mensajes de paz, amor, y lotería de navidad (Rafael dijo: lalala-la). Ya desde la misma puerta se puede leer una pintada que reza “Honor a los muertos (de) Belchite”, que se entiende son los nacionales por las cruces célticas. Paseando con el gatete de ojos infectos pude ver un mural con el lema “honor a los hérores de Belchite” junto con “un vota PP” a su lado (¿habrá sido el alcalde actual?). También los tenemos del “otro bando”, algo menos poético pero igualmente directo: “Fachas hijos putas”, en un giro lingüístico digno de Alberti. Y en esta batalla dialéctica a lo juego de tronos también se llegó a romper uno de los monumentos erigidos por los nacionales. La estratigrafía es interesante, porque primero había cuatro placas en honor de las distintas tropas nacionales; por encima otra placa, la que se rompió con un lema en el que se puede leer “blanco trono”; posteriormente a la ruptura se pintaron varios mensajes como “honor a nuestros caídos” y un “muerte al ¿?” que no se ve si es “rico”, “raco”, “rojo” o “baco” (yo que sé tío XDXD).

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Estratigrafía del conflicto en Belchite Viejo. Cortesía de Max

Zaragoza y Belchite son dos entornos que Franco y el frasquismo utilizaron para su propia propaganda como forma de ocultar un terrible conflicto que costó no solo vidas, sino todo un sistema democrático que, con sus aciertos y errores, fue un sistema elegido por la peña, el pueblo, el paisanado, la gente. Pero las actuaciones de Franco, ya sea cambiar el espacio central simbólico de la plaza del Pilar o sea construir un parque temático franquista con descuento para familia numerosa del Opus Dei, se hacían sobre antiguos conflictos no resueltos del mismo modo que sobre ellas se interponen conflictos nuevos, como son el racismo anti-musulmán o el neofranquismo. O más que nuevos, viejos con otras formas de expresión.

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Quiasmo de Machado con influencias de Quevedo. Pura poesía. Cortesía de Max

¡Abajo el alcalde anti-arqueología de Belchite! ¡Arriba la gente maja de Belchite y la Arqueología de la Guerra Civil! Os dejo con la frase escrita en la puerta de una de las iglesias de Belchite:

Pueblo Viejo/ de Belchite /ya no te rondan/ zagales/ ya no se oirán/ las jotas que/ cantaban nuestro padres/ N.B.

Max

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7 comentarios en “Zaragoza-Belchite. Conflictos pre-Franco, Franco y post-Franco (y un alcalde por una ciudad libre de Arqueología)

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