Veinte años de “Xena: la princesa guerrera” o veinte años de masturbación

Xena celebra su cumple con Hércules de una forma un tanto conceptual. Cortesía de Mrs. Margaret.

Xena celebra su cumple con Hércules de una forma un tanto conceptual. Cortesía de Mrs. Margaret.

Este mes de septiembre se han cumplido veinte años del estreno de Xena: la princesa guerrera. Si creciste en los noventa y no has visto esta serie, no has tenido preadolescencia (o  adolescencia, según como te pillase de hormonada/o). Sólo puede salvarte una única excusa: influenciada por la ley de paridad, la productora Pacific Renaissance Pictures Ltd también creó en 1995 Hércules: sus viajes legendarios. Si al menos viste esta otra serie, te salvas. Si no, ya puedes ir planteándote qué has hecho con tu vida.

Al margen de ser una serie de culto (se llama así a todo lo que echaban en la TV hace más de una década en las mañanas de verano, cuando estabas de vacaciones -sí, esas vacaciones eternas de tres meses y pico en los que no ibas a excavar y descansabas de verdad), ha determinado no sólo a una generación, sino que ha transformado nuestra forma de ver la antigüedad, uniendo dos conjuntos de conceptos: la mitología (y la antigüedad clásica en general) con el erotismo y la sexualidad (y la masturbación en particular).

Cortesía (y confesión personal) de Soyuz Gorri.

Cortesía (y confesión personal) de Soyuz Gorri.

Tanto en Xena como en Hércules existía un eje fundamental: enseñar cacha. El resto daba igual. Los anacronismos brillaron por su presencia. Aquí lo que contaban eran las hormonas (¡cuarto y mitad, señora!), la tensión sexual no resuelta entre Gabrielle y Xena y la carne al aire, ya fuesen brazos musculosos, el torso de algún que otro mozalbete o el mítico escote de Xena (una armadura con escote, ojo).

Esta serie forma parte de toda una tradición que asimila la antigüedad con el erotismo: desde Cleopatra hasta 300, pasando por Spartacus, todo va hacia lo mismo. Y eso también se ha trasladado a la difusión científica y arqueológica, en Egipto (en artículos como El sexo en Egipto o ¿cómo eran los egipcios en la cama?) y ya no digamos en Grecia o Roma.

Otra perlita de Soyuz Gorri.

Otra perlita de Soyuz Gorri.

Vamos, que no es la primera (ni será la última vez) que se recurre a nuestros genitales para consumir productos pseudohistóricos en este mundo mercantil.

Magnífico Rector

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