El “nosotros” no ha existido siempre

Fuente: Rafael Jiménez.

Definición de “nosotros”. Rafael Jiménez Reyes.

Nunca he sido muy dado a la idolatría ni al seguidismo dogmático. Nadie lo hace todo bien salvo Dios, y como no existe (creo que la mejor argumentación del ateísmo que he escuchado nunca es de Stephen Fry, recomendadísima), pues entonces nadie lo hace todo bien. Por el contrario, como iconoclasta y experto crítico “cansino” siempre he sentido cierto repelús hacia aquellos compañeros y compañeras que idolatran a sus directores y directoras de tesis, a su jefe o a algún autor o autora. Siempre te puedes tirar el pisto diciendo que tal cineasta surcoreano de la década de los 50 captó a la perfección las sutilezas del cine-ojo soviético o que tu abuela es la que mejor hace la tortilla en mundo entero. Pero todos sabemos que esto último es una exageración y que lo primero es de ipsters sobrados de barba. Todo el mundo sabe que Torrente, en sus sublimes cinco entregas, es lo mejor que ha dado la séptima industria. Y si no que baje Dios y lo vea (ejem…). Por desgracia, esto de la idolatría en el mundo académico de la historia o la arqueología es pan de cada día. No será la primera vez que veamos a los de una “corriente” ser fanáticos seguidores de unos en contra de los de otra “corriente”. Si es que somos como críos.

Otra cosa es que te guste mucho lo que hacen ciertas personas y explorar esas ideas con cierto espíritu crítico. Personalmente he sido muy “flan” (palabra del Grupo de Arqueología Social que significa “fan”) de ciertas historiadoras e historiadores. Uno de estos es Guy Halsall, supongo que poco conocido por aquestos lares. Halsall es uno de los pocos historiadores contemporáneos que conozco que tienen página de wikipedia, lo cual no solo es digno de mención, sino que me ahorra hacer una biografía, porque sobra. Solo decir de él que su heterodoxia académica es bastante cool y que tiene una impresionante capacidad polémica y de divulgación. Recomendadísima su relectura del mito del rey Arturo, (Worlds of Arthur) publicada hace un par de años ya y del que algún día haremos una reseña. Este autor tiene, además, un blog (Historian on the edge) desde el que hace lecturas críticas de cosas variadas a partir de la historia, sin ningún sentido ni orden y con bastante recochineo. Vamos, como lo que se pretende desde este blog.
Hay un artículo en su blog que merece la pena ser leído y del que, particularmente, disiento poco o nada. El enlace al artículo lo podéis encontrar aquí; pero como está en la lengua de Chekspir, me voy a currar un breve resumen de las ideas principales. El artículo se titula “El mito de la relevancia (parte I)” y es un extracto de un libro que está escribiendo que se titulará “Por qué la Historia no importa”… ¿A qué mola cantidad? No voy a decir que lo espere como esperé, absurda e inútilmente, el final de Perdidos (habría que crear un blog entero sólo para cagarse en la mierda de final de una historia que podría haber sido realmente épica… menudos cabrones), pero me gustaría leerlo.

Historia de... lo que sea. Rafael Jiménez Reyes.

Historia de… lo que sea. Rafael Jiménez Reyes.

La pregunta principal del texto es sobre la relevancia de la Historia, para quién es relevante y para qué es relevante. Vamos, poca cosa. En realidad, dice Halsall, todo período histórico es igualmente relevante y que juzgar la Historia de acuerdo a su relevancia es un error, dice, y que perpetúa un mito. Si toda historia es relevante de por sí, entonces, para explicar un solo hecho histórico habría que estudiar TODOS los hechos históricos y su secuencia temporal hasta el enfriamiento de la tierra (back to the earth cooling). La única manera de la que se ha escapado de esta espiral ha sido, según Halsall, el poder académico. La academia ha impuesto una parcialización de la Historia y una especialización cada vez más estrecha en función de sus intereses departamentales e institucionales (en este sentido, recomendada la lectura del Homo Academicus de P. Bourdieu, donde da una patada en el trasero a toda la academia francesa… pero eso sólo lo puede hacer Bourdieu. Para descargarlo aquí. De nada, majetes). Intereses que, además, tienen la consecuencia de imponer una forma determinada de estudiar la Historia y períodos concretos de la misma. Todas las que hemos sido estudiantes de Historia conocemos mucho más de unos períodos y geografías que de otros dependiendo de la fuerza de los departamentos. Yo por ejemplo sé bastante de la crisis del reino asturleonés del siglo X d.C. pero bastante poco de historia asiática y africana. Es de esta manera en la que ciertas partes de la Historia SÍ se convierten en relevantes, y todo sazonado con una buena dosis de intereses políticos y económicos, según el contexto. Halsall utiliza el ejemplo de Inglaterra en relación con sus convecinos de las Islas Británicas, tratando de imponer una forma hegemónica de comprender la conformación del actual Reino Unido, degradando la importancia histórica de las sociedades irlandesas, escocesas o galesas en la misma. La “historia del Reino Unido” acaba convirtiéndose en la “historia de Inglaterra”. Esto, por supuesto, no nos suena por aquí, ¿verdad?

La única forma de combatir esto desde las herramientas de la Historia y de la Arqueología, según el autor, es usarla para cuestionar estas asunciones naturales. Lo que Hobsbawm llama “desnaturalizar” la Historia. Mostrar que el presente es realmente accidental, pero lógico; no natural, pero naturalizado. Nuestro presente es este, pero podría haber sido perfectamente otro y es esto lo que debemos de cuestionarnos. La Historia, por tanto, trataría no tanto de decirnos quiénes somos nosotros y cómo hemos llegado hasta aquí sino, por el contrario, explicitar el proceso por el cual ese “nosotros” se ha convertido en “nosotros”. Pero ese “nosotros” no ha existido siempre (“we have not always existed”). Conclusión: la clave es pensar críticamente cómo el pasado se hace presente (is presented) y es manipulado. Cremita.

Max

Anuncios

2 comentarios en “El “nosotros” no ha existido siempre

  1. Pingback: ¡Tócame la moral! Entrevista a Enrique Moral, ese arque(er)ólogo | Grupo Arqueología Social

  2. Pingback: ¡Atención, 20-N: hoy toca intervención! “Un día cualquiera en Vitoria” | Grupo Arqueología Social

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s