¿Qué puedes esperar de una arquehólica, que además es camarera?

Yo un día cualquiera escuchando tus dudas existenciales. Fuente: wikipedia

Brandine un día cualquiera escuchando tus dudas existenciales.
Fuente: wikipedia

Es un secreto a voces que la arqueología no nos augura un futuro de riquezas y lujos. De hecho, lo primero por lo que se nos pregunta a las que hemos decidido hacer de la historia y la arqueología nuestro oficio suele ser ¿y tú de qué piensas vivir?

La situación no pinta demasiado bien cuando eres arqueóloga profesional/titulada/doctorada, pero a no ser que tus progenitores puedan sufragar tus gastos mientras dure tu vida de parásito alcohólico estudiante, sobrevivir a cuatro años de carrera, máster y doctorado es tan jodidamente chungo que cualquier día de estos viene Red Bull y lo patrocina.

Es por eso que a algunas de nosotras nos toca compaginar la vida académica con la laboral. Seguramente en el futuro nos gustará fardar ante nuestros hijos e hijas de habernos hecho a nosotras mismas y haber aprendido a sacarnos las castañas del fuego (odio esta expresión, joder). Pero en el presente, y como alumna que pasa no pocas horas hacinada en la biblioteca durante el año académico, otras tantas horas bajo el sol excavando entre una manada de bonobos asilvestrados, el mejor plan que se nos ocurre para el fin de semana no es, efectivamente, ir a trabajar. Pero la vida es dura y las drogas de diseño  fotocopias muy caras.

Así es como acabé convirtiendo las escasas horas de ocio que tengo en eternas horas de pie tras una barra aguantando a otra maldita manada de bonobos (la única diferencia es que estos siempre están borrachos, mientras que los arqueobonobos, según la leyenda, a veces descansan). Por lo tanto, he desarrollado una capacidad sobrenatural para la indiferencia y la humillación del babosodemierda prójimo, que son esenciales tanto en la arqueología como en la hostelería. Aquí os presento uno de los mejores análisis que he leído en mi vida sobre esa heroína anónima, la camarera que os aguanta aunque en su mente estéis siendo aniquilados de formas insospechadas. Y no, no vamos a llamaros por mucho que nos deis vuestro número cada fin de semana.

Brandine Von Mierder

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Un comentario en “¿Qué puedes esperar de una arquehólica, que además es camarera?

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