La materialidad del ideal de belleza del s.XXI

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Excavando a los futuros infrahumanos. Cortesía de Mrs. Margaret

Si bien para nosotras puede ser algo que quedó atrás al entrar en el no demasiado glamuroso mundo de la arqueología, la moda es uno de los mayores fenómenos sociales de los últimos siglos, y a cada periodo histórico y cultura, le corresponde su canon de belleza. Un canon de belleza, que, para no variar, afecta especialmente a las mujeres, que ven como su cuerpo es cosificado y convertido en objeto de debate en casi todos los ámbitos de su vida (trabajo, medios de comunicación, amigos, familia, los obreros del portal de enfrente de tu casa…). Esto supone una presión sobre nuestro aspecto físico que se traduce en inseguridades, especialmente cuando el canon que se nos impone es inalcanzable. Como bien hemos dicho, a cada canon puede atribuírsele un contexto histórico concreto, y estos normalmente suelen variar dramáticamente de un extremo a otro. Desde que el hambre no aprieta (o eso creen ahora mismo Rajoy y Merkel) en el mundo occidental, han quedado atrás cánones como los de Willendorf y Rubens, para dejar paso a la delgadez extrema como imagen del éxito y la belleza.

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Bella como un juanete anoréxico. Cortesía de Mrs. Margaret

Para nosotras, que somos miembras de la mismo modelo cultural que se autoimpone a la que le ha sido impuesto este canon, es fácil comprender que miles de niñas y mujeres (vale, también hay hombres, no vaya nadie a tacharnos de feminazis) decidan torturarse y asesinarse a sí mismas al dejar de alimentarse voluntariamente para encajar en esta nuestra maravillosa sociedad ,pero nos llevamos las manos a la cabeza cuando nos enteramos de que los Sambia ingieren semen para ser fuertes y viriles. Bendito eurocentrismo. Queremos confiar en el ser humano y creer que dentro de unos cuantos años todos estos sinsentidos quedarán atrás, y si esto llegara a cumplirse, las arqueólogas del futuro van a encontrarse ante un gran reto amigas, que no es menos que poder comprender toda la serie de datos contradictorios que van a encontrarse cuando nos excaven. Y es que la moda y la obsesión por el ideal de belleza del siglo XXI, van a generar una materialidad que va a ser realmente difícil de comprender desde el punto de vista de una cultura lógica y racional diferente. Pongamos un ejemplo: ¿cómo podrán entender que un cuerpo con evidentes signos de desnutrición (lo cual debería indicarnos que estamos ante un individuo no demasiado pudiente),tenga, sin embargo, unas fundas dentales de porcelana blancas que te cagas y más caras que dos estaciones totales, marcas de operaciones estéticas que han perfilado su nariz y sus pómulos, y más joyas encima que los Santos de las Catacumbas?. ¿Acaso ahorraban dejando de comer para pagarse los caprichos?, ¿eran rituales funerarios que sólo se hacían a las mujeres pobres que morían de hambre?, ¿algún tipo de tortura civilizada?.

ARQUEÓLOGAS DEL FUTURO, LA SUERTE ESTÁ ECHADA Y ESTAMOS ANSIOSAS POR CONOCER TODAS LAS TEORÍAS ABSURDAS QUE PROPONDRÉIS PARA EXPLICAR NUESTRA CULTURA ABSURDA.

Brandine von Mierder

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Un comentario en “La materialidad del ideal de belleza del s.XXI

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