“¿A que no hay huevos de llegar al Ártico?” dijo un humano a otro hace 45.000 años

pitulko1HR--620x620

Investigadores excavan el cadáver del mamut congelado (aunque a juzgar por las herramientas podrían estar sembrando patatas). Eso de que tenga restos de carne, sangre y pelo tiene que hacer que apeste (ojo a la cara de asco del pobre hombre de la foto). O eso o la basura esa de las bolsas lleva ya varios días en barbecho. Fuente: ABC.

Hasta hace unos días se creía que el humano anatómicamente moderno y molón, el Homo sapiens (hombre pensante, literalmente), o sea, nosotros (después de saber lo que significa nuestra especie no tiene mucho sentido hablar en femenino, ¿verdad?), había llegado a Siberia hace unos treinta y pico mil años, más o menos (recuerda que los humanos nacemos en África y nos desperdigamos por el mundo en varias fases; si faltaste al cole ese día, haz click aquí, que ya lo explicamos en otro post). Pero ya sabemos lo que pasa en este mundo de la investigación arqueológica; sales un día de marcha y acabas potando en el Santo Grial. Posteriormente, presentas el Santo Grial en Nature y todo el mundo tan contento.

El caso es que hace poco se ha publicado un trabajo en Science en el cual se documenta la hasta la fecha primera presencia humana en el fucking Ártico. Es bien conocida la afición de los animales siberianos de morirse y dejarse congelar en el hielo para reaparecer varios miles de años después (como es el caso de estos tiernos cachorritos de león cavernario -el sueño de cualquier usuaria de Instagram). Pues bien, uno de estos animales, un mamut aparecido en las orillas del Río Yeniséi, resulta tener unas lesiones fruto del ataque con una lanza, además de algunas marcas de haber intentado extraer sus colmillos. Este animal ha sido datado en unos 45.000 años de antigüedad.

photoofthedayNational-Geographic-30

Los animales congelados en los suelos helados de Siberia son bastante comunes. Aquí vemos a un tipo intentando extraer parte del cadáver de un mamut en el lodo de la orilla de un río. Suponemos que no tiene permiso arqueológico alguno, así que, si alguien lo reconoce, por favor, que llame a la Guardia Civil. Fuente: Dosis fotográfica.

En un ambiente tan extremo como el de la estepa, los recursos alimenticios disponibles para los seres humanos son más bien escasos. Siberia no es país para veganos. Al margen de cuatro bayas puntuales o cuatro raíces, la mayor parte de los alimentos son de origen animal. En este contexto, presas grandes como los mamuts serían muy difíciles de cobrar pero muy rentables. Aportarían gran cantidad de carne (sí, sí, roja, de la que da cáncer), grasa (muy nutritiva, permite digerir las proteínas animales, además de poder ser utilizada como lubricante durante las actividades sexuales –con 50º bajo cero, en Siberia no hay mucho tiempo para los preliminares), pieles, cueros y otros materiales como el marfil o los propios huesos, que durante la Prehistoria se utilizaron para elaborar piezas de arte mueble, armas e incluso como material constructivo.

Suponemos que los grupos de Homo sapiens, que se generalizan en Europa y parte de Asia a partir de los 40.000 años antes del presente, se sentirían más a gusto en zonas más templadas. No obstante el crecimiento demográfico propio de una especie que se zampa todo con lo que se cruza, fue provocando la expansión de estas sociedades. Imaginemos a las partidas de caza persiguiendo a las manadas de jugosos herbívoros (renos, uros, bisontes, mamuts, etc.) como borrachos perseguirían un kebab a las 7 de la mañana. Gran parte de estos animales son migratorios y en verano se desplazan hacia el norte en busca de pastos. Detrás de ellos va la típica panda de colegas de nuestra especie. Una cosa lleva a la otra, y cuando se ha acabado la última ensalada templada de tripas de reno, tiene lugar la siguiente conversación:

-Eh, tron. Por allí va un grupo de mamuts. Igual estaría bien seguirlos y, en cuanto uno se despiste, lo pillamos y nos lo zampamos.

-No sé yo… Se mueven muy al norte. No deberíamos llegar al Arr-tyk-ko [Ártico en lenguaje prehistórico]. Allí hace más frío que el copón.

-¿A que no hay huevos?

A partir de ahí va todo rodado. Varias semanas persiguiendo a los mamuts y se internan en pleno Ártico. La estampa de la cacería de mamuts debía ser un rollo Toro de la Vega pero aún más bestia, sin caballos y con mamut en vez de toro. La dureza de estas gentes intrépidas no debería sorprendernos, puesto que hablamos de los más que probables ancestros de Putin.

20355475

Fuente: memegenerator.

No es difícil encontrarse un panorama cada vez más envejecido en la expansión de los grupos humanos por el mundo. A partir de los 30.000 años ya hallamos asentamientos permanentes en esta zona de estepas alrededor del Río Yeniséi. Pero para ello tuvo que haber grupos de pioneros, exploradores y partidas de caza a las que se les fuese la olla previamente. Y todo el mundo sabe que muchas de estas expediciones comienzan con un “A que no hay huevos” o similar… Y si no, recordemos la famosa cita de Cristóbal Colón:

tumblr_n48pokbVdY1qduclao1_500

Fuente: viejomemeo.

Magnífico Rector

Anuncios

2 comentarios en ““¿A que no hay huevos de llegar al Ártico?” dijo un humano a otro hace 45.000 años

  1. Pingback: Descubren que la población paleolítica europea era más negra que el rap yankee | Grupo Arqueología Social

  2. Pingback: “Wanderers” y nuestra hipotética expansión por el Sistema Solar | Grupo Arqueología Social

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s