Memoria individual, construcción del espacio popular y damnatio memoriae: el caso de “Ray” González

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Fachada de la casa nº39 de la C/Lineros (Córdoba). La moza y el mozo, ambos de bastante buen ver, son los miembros de Fuel Fandango. Fuente: Cordópolis.

La calle Lineros es, sin duda, una de las arterias vivas más relevantes de la Córdoba canalla del chancleteo y la bohemia de las (pocas) noches frescas entre abril y septiembre. Emplazada entre los alrededores de la Mezquita, la Plaza de la Corredera, la Plaza del Potro y el Paseo de la Rivera, conecta la zona de marcha más hipster de Córdoba con los bares taurinos, las terrazas de cañitas y el picoteo y los museos de arte y arqueología. Es un auténtico remanso de paz en comparación con las calles aledañas que, atestadas de guiris, rezuman sudor entre sombreros de paja, gorras made in China y carteles de cold water. Las horterísimas tiendas de souvenirs aún no han mancillado sus aceras. Es una de las calles más auténticas del casco antiguo de Córdoba, vaya.

En ella se dan cita gran parte de los elementos característicos de esta ciudad de interior andaluza, en ocasiones tan arisca como cateta y siempre tan señorial como popular. Por un lado, hace esquina un altar al custodio de Córdoba, el arcángel San Rafael, esto es, un señor con alas y un pescao que protegió a la ciudad en el siglo XVI de una epidemia de peste, pero sin embargo no de la plaga de rafaeles que se generó a tenor de esta leyenda. San Rafael no sólo está omnipresente en monumentos y altares a lo largo de esta ciudad tan torera como sosa, sino que es un miembro activo del propio ayuntamiento, como así lo aseguró el antiguo alcalde pepero de Córdoba, quien hoy reposa sus posaderas en su escaño en el Congreso de los Diputados, gracias a todos y todas los y las papanatas de aquesta urbe que, en un ejercicio más de ignorancia, lo han votado.

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El altar al que nos referíamos. No tengo ni puta idea de cuándo es la foto, pero el altar lleva allí desde enero de 1801, en sustitución de otra imagen anterior que según las fuentes profanó alguien (supongo que un hipster que venía de los bares de la rivera). Fuente: santoangel.info.

Otro de los elementos representativos de la idiosincrasia cordobesa es el Restaurante Bodegas Campos. Pongo el enlace para que no vayáis nunca. Son unos putos negreros que no sólo no dan de alta a sus trabajadoras y pagan una mierda, sino que hacen a la gente pagar sus uniformes con el trabajo y practican el escaqueo a la hora de darte una miseria dentro de un sobre. Así que, si alguien quiere hacer un favor a esta ciudad, que le pegue fuego a ese restaurante con los dueños dentro.

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Perspectiva de la calle con el restaurante objetivo de apedreos y cócteles molotov varios. Fuente: Flickr.

Ya lindando con la Taberna el Seis (o sais, como dirían las gentes populares), una de las pocas populares y con solera que quedan, se encuentra la casa por la cual hemos soltado todo este rollo. Os invito a echar un vistazo a pie de calle en Google Maps. El videoclip de “Mi primer día” del grupo Los Aslándticos también os puede dar una idea general del ambiente de la zona.

El número 39 de a C/Lineros pertenecía a Rafael “Ray” González, escribano de profesión. Para él, escribir es orar, o eso decía. Falleció a la edad de 57 años el pasado 16 de enero. Dejó atrás muchas cosas, sin duda. Pero con su pérdida, la ciudad de Córdoba ha dejado atrás muchas más cosas que él, seguro. Ray no sólo era famoso por ser un personaje muy conocido que trabajaba en la calle para que cualquiera pudiera ver ejercer su oficio, escribano, ni por ser asiduo en los medios de comunicación locales. Ray fue muy conocido por la fachada de su casa en la C/Lineros, que lucía atestada por verdaderas estratigrafías murales de papel que conformaban una decoración caótica que, desde hace muchos años, daba vida a sus paredes. Además, un mar de cachivaches varios se iban turnando para colgar de cualquiera de las plantas del edificio.

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Esto es un pantallazo dado por mí mismo hace un rato (19 de enero de 2016) en el cual aún se aprecia la curiosa decoración de la fachada. Fuente: Google Maps.

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Detalle de la fachada en junio de 2010. Fuente: córdobaencrucijadaentreculturas.

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Vista general de la fachada, también en junio de 2010. Fuente: córdobaencrucijadadeculturas.

Pues bien, tras la muerte de Ray, leo en el mismo artículo que hoy la fachada del nº39 de la  C/Lineros ya no luce como antes. La memoria individual de Ray había pasado a construir parte del espacio público y popular de la ciudad de Córdoba, un paisaje que, en cierta medida, ahora le ha sido arrebatado a la ciudad y a sus gentes. Al ver en la fotografía que faltaban los papeles medio desechos por la lluvia superponiéndose unos a otros, puse el grito en el cielo y llamé a las miembras del GAS. “Esto tenemos que denunciarlo en el GAS”, dije yo. “Esto tiene que salir en el GAS”, dijeron ellas. Enseguida comenzamos a recitar, como una letanía, el nombre de los posibles culpables de aquel, a nuestros ojos, destrozo del paisaje popular cordobés. El Ayuntamiento, los familiares o, mejor aún, un pérfido arrendatario, a poder ser especulador y de derechas, que quería vender aquella casa cuanto antes. Pero, acto seguido, me fijo bien en el mismo artículo de Cordópolis y leo lo siguiente:

“Los visitantes de la capital solían encontrarse en la puerta al responsable de una decoración caótica que, sin motivo aparente, decidió eliminar hace unos meses. “Le dio por ahí”, señala Juan, propietario del bar Los Mosquitos, del que Ray era cliente habitual y amigo de años.
Hoy, la casa de Ray luce como una casa más del Casco Histórico cordobés. Algún detalle queda -una alusión a Rajoy concretamente-, pero ni sombra de lo que fue”.

Ahí va. De forma inconsciente, fue el propio Ray el que trabajó por una autodamnatio memoriae. Con qué capricho aparente construyen, destruyen y reinterpretan las iniciativas individuales los paisajes populares.

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La casa de Ray hoy. Fuente: Cordópolis.

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Ray González en la puerta del nº 39 de la C/Lineros, como de costumbre. Fuente: Flickr.

A Ray y a la gente como él, quienes construyen y dan vida a los paisajes populares.

Magnífico Rector

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4 comentarios en “Memoria individual, construcción del espacio popular y damnatio memoriae: el caso de “Ray” González

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