Eternizando lo arbitrario

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En euskera: antropologia , origen del HUMANO, en castellano: Antropología, origen del HOMBRE. Cortesía, el móvil de Brandine, y persona encargada de hacer los cartelitos de la biblioteca del Aulario Las Nieves de Euskal Herriko Unibertsitatea. Persona encargada, que, por cierto, parece no haberse enterado de que en euskera no existen las tildes.

¿Somos lo que decimos? Sí. Partiendo de esa base, y de que estamos en una Universidad que se las da de progre e inclusiva, a día de hoy, sigue siendo común encontrarse este tipo de rótulos.

Entiendo que no descataloguen todos los libros en los que aparece la palabra “hombre” en la portada, pretendiendo con ello incluirnos a las mujeres ( y que deberían, por cierto, ser publicaciones antiguas, pero algunas no lo son tanto como para “justificarlas” con un simple y cortante “eran otros tiempos”). Somos lo que decimos, y a día de hoy, nosotros y nosotras, supuestos defensores de la igualdad y el progreso, frente a otras culturas más “primitivas, machistas”, las cuales además, suelen ser extranjeras, seguimos utilizando el término masculino para hacer referencia a toda la población, precisamente cuando a alguien se le ocurrió una palabra para cumplir esa función: HUMANIDAD.

Por alguna que otra experiencia reciente, aquellos y aquellas que utilizan esta palabra, le quitan importancia, “nooo, pero aquí hombre engloba a todos”, “jo, es que son maneras de hablar”, “nosotros tenemos muy en cuenta a las mujeres”… ¿Sí?, ¿tenéis muy en cuenta a las mujeres?, pues una buena manera de demostrarlo sería mencionarnos, por ejemplo.

Con ello no quiero acusar de ser unos machistas ni unos maltratadores a aquellos y aquellas que hablan de “la historia del hombre”, pero muchas de estas personas son/han sido referentes académicos y personales para mí, y por tanto, les atribuyo la capacidad de reflexionar sobre el uso del lenguaje que hacen en espacios públicos, y de realizar un pequeño esfuerzo, consistente en cambiar una palabra, para así englobarnos a todas. Sin duda, hablar de historia de la humanidad no conlleva despatriarcalizar el discurso histórico, pero es un buen (y visible) paso.

En palabras de González Ruibal, “Decía el enciclopedista D’Alembert que «hasta en nuestros más sublimes pensamientos hay una pequeña parte de testículo» (Moore 1999b). El feminismo, en las ciencias sociales, tiene la ardua tarea de desmontar esa pequeña parte (por lo general no tan pequeña) que impregna todas las manifestaciones culturales humanas”.

Brandine Von Mierder

 

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Un comentario en “Eternizando lo arbitrario

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