Acta de la cuarta reunión del GAS: ¿qué hacer con el legado del franquismo?

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Arranque del itinerario “arqueofotográfico” (cortesía de M.A.M.)

Tenemos un imposible por delante, pero deberemos hacerlo posible. ¿Cómo resumir en esta acta todo lo vivido en la pasada jornada del 23-F? Para empezar, itinerario “arqueofotográfico” por Vitoria-Gasteiz, y después, debate abierto sobre el complejo legado franquista, entre mesas abarrotadas, cañas y tiros a puerta del Barça-Arsenal. En fin, he aquí un breve comentario (a modo de acta) sobre nuestra cuarta reunión del GAS.

“¡Se sienten, coño!”. Empezamos parafraseando a un viejo protagonista del 23-F para así analizar el nuestro, el que organizamos con mucho mimo, cariño y poca vergüenza por parte del GAS. Así fue nuestro particular 23-F …

“Lo que se pueda quitar, se quita” (dicho en el debate, 23 feb. 2016).

Antes de nada: “¡se agradecen, coño!”. Se agradecen las muestras de interés y apoyo por parte de tanta gente. Vamos batiendo “récords de aforo” con cada jornada de debate que organizamos y dentro de poco tendremos que alquilar el aeropuerto de Castellón o la torre Pelli de Sevilla para acoger a las miles (millones, tal vez…) de personas que acuden a estos eventos. Seguramente, podríamos alquilar esos lugares “por un precio simbólico”. Y ése fue precisamente el eje central de la jornada: el precio de los símbolos, del pasado y del presente, el precio al que debe enfrentarse nuestra sociedad y así decidir qué hacer con el legado del franquismo.

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Calle La Paz, febrero de 2016 (cortesía de Wu Ming).

Calle La Paz - Santiago Arina - 8 abr 1958

Calle La Paz, 8 de abril de 1958 (Santiago Arina y Albizu) (fuente: Vitoria, pasado presente)

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Ejercicio (de prueba) de “arqueofotografía” (cortesía de Wu Ming)

En el GAS creemos firmemente que la Arqueología es una ciencia social, y por lo tanto, una forma de conocimiento colectivo. Y así es que, antes de emprender el debate, quisimos hacer un itinerario por las calles de la ciudad, para así conocer el pasado/presente de Vitoria-Gasteiz, sus monumentos y lugares de memoria, los símbolos de la Dictadura de Franco que ya no existen y los que aún perduran… ¿Cuál fue el método empleado? El de la captura de sitios mediante “refotografía”, “arqueofotografía”, “arqueología del punto de vista” o cualquier otro término que os guste. Con este método, no inventamos nada nuevo y hay colectivos que lo desarrollan mucho mejor que nosotras. De todas formas, en un alarde de homenaje/plagio, quisimos llevarlo a la práctica en nuestro escenario cotidiano.

“Todo esto, es muy interesante preservarlo, pero claro, si alguien te lo explica. Si los símbolos se quedan así sin más, sin explicación ¿cuál es el mensaje que se recibe?” (dicho en el debate, 23 feb. 2016).

Nos parece que se trata de un ejercicio muy interesante que precisamente demuestra que todas y todos podemos tener eso que llamamos “mirada arqueológica”: apreciar el espacio/tiempo, la ruptura de barreras entre pasado y presente, la atención sobre la materialidad (la desaparecida y la que permanece), etc. Ya lo hicimos mediante una intervención el pasado 20-N (info. aquí y aquí), pero esta vez se trató de un ejercicio colectivo, participativo y mucho más fructífero.

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Paradas principales del itinerario “arqueofotográfico” del 23F (cortesía de Soyuz Gorri).

En la Plaza Juan de Ayala hablamos del (segundo) Monumento a los Caídos o conocido popularmente como “la Cola de Ballena” (tal y como señaló un compañero del itinerario). Y es que en sus formas, que intentaban transmitir cierto buen rollo en el preámbulo de los XXV Años de Paz (gran fiesta propagandística del Régimen en 1964), parece que encontramos a un Moby Dick metiendo la cabeza en el suelo al grito de “tierra, trágame”.

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La “Cola de Ballena” en la Plaza Juan de Ayala. 1963 y 2016 (cortesía e M.A.M.)

En segundo lugar, visitamos esa-plaza-de-Vitoria-que-hay-gente-que-llama-“Plaza-España”-y-gente-que-llama-“Plaza-Nueva”. Y es que esta plaza “ha tenido nombres mil”. Amigas y amigos vean cómo se puede aprender de memoria el libro de texto de Historia de España: plaza Nueva, plaza Carlos IV, Fernando VII, de la Constitución (por la Pepa, la de Cádiz), Carlos V (el pretendiente carlista), Isabel II, Amadeo de Saboya (mala rima), Alfonso XII, Alfonso XIII y Plaza de la República. Durante unas semanas, el recién instaurado Ayuntamiento franquista de 1936 la dejó sin nombre hasta que fue renombrada como Plaza de España… y hasta hoy.

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“Homenaje a Italia, Portugal y Alemania” (25 nov. 1936) en la “Plaza España” (cortesía de M.A.M.)

Más tarde, conocimos la historia del otro (y primer) Monumento a los Caídos de Vitoria. Se erigió en 1945, era obra de un escultor anarquista (sí, sí, anarquista… más info. aquí) y fue derribado por las propias autoridades franquistas en 1961 para dar paso a “la Cola de Ballena” que ya hemos mencionado, porque encajaba mejor con el giro “aperturista” del Régimen en los años 60. Así vemos que el franquismo fue el primero en destruir los monumentos franquistas. “No te lo perdonaré jamas, Francisco Franco, jamás”.

Marqués de Estella - hacia 1950 - Nicolás Blocona

Monumento a los Caídos, plaza Marqués de Estella (hacia 1950, Nicolás Blocona) (fuente: Vitoria, pasado presente).

Marqués de Estella - derribo 24 mar 1961 - Santiago Aria y Albizu

Escombros del derribo del Monumento a los Caídos (24 mar. 1961, Santiago Arina y Albizu) (fuente: Vitoria, pasado presente).

Pero además de símbolos y monumentos hoy desaparecidos (aunque vivos en el recuerdo), ¿hay símbolos todavía presentes? Pues sí. Alguno hay…

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El “Pollo” preside el edificio (subrayamos: público) de la Subdelegación del Gobierno, anterior “Gobierno Civil” (23 feb. 2016) (cortesía de M.A.M.).

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Soyuz Gorri muestra un plano con los símbolos franquistas presentes en Vitoria-Gasteiz hacia 2008 (habría que actualizar un poco el mapa, cierto, pero todavía sigue muy vigente) (cortesía de M.A.M.).

Nuestras ciudades continúan albergando una gran cantidad de vestigios materiales del franquismo. Pero no es cuestión de ponerse como ElMundoToday y acabar con el abuelo por considerarlo un “vestigio de la Dictadura”, sino que debemos abrir un debate participativo y crítico sobre qué hacer con ellos. Y ese fue, nuestro siguiente paso.

“Las Administraciones públicas [..] tomarán las medidas oportunas para la retirada de escudos, insignias, placas y otros objetos o menciones conmemorativas de exaltación, personal o colectiva, de la sublevación militar, de la Guerra Civil y de la represión de la Dictadura…” (Ley de Memoria Histórica, 27 dic. 2007).

Ya sabemos lo que dice la Ley. Pero, si es así de simple, ¿cómo es posible que se arme tanto revuelo como en (Ahora) Madrid? (para más info.: “El Circo de Harris”, un espacio específico de debate que inauguramos recientemente en el GAS). Y es que, no es una cuestión fácil.

Hay quien mencionó en el debate que este legado material tiene que ser preservado para evitar así el olvido, pensando en que el olvido puede traer impunidad, repetición, etc. Pero, ¿debe seguir presidiendo lugares pertenecientes al espacio público? En una sociedad democrática, debería haber cierto consenso (participativo y crítico) en torno al espacio público. ¿Es eso posible con monumentos de un sistema no democrático?

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Vista parcial de un momento (poco interesante) del debate (cortesía de Magnífico Rector).

Evitar hacer “borrón y cuenta nueva” es una opción interesante, pero siempre y cuando vaya asociada a una labor crítica y didáctica. Y es que, la materialidad puede transmitirnos mensajes ambiguos, poco claros (y eso es algo que en Arqueología sabemos bien) y por lo tanto, es necesaria una concienciación política y un esfuerzo por dar a conocer el significado represivo y desagradable de esos elementos. Así pues, la inacción queda descartada.

Y ahora pensemos en las fotos que hemos visto. Algunos de los símbolos franquistas de Vitoria-Gasteiz han sido mostrados con imágenes en blanco y negro por una razón a tener en cuenta: esos símbolos ya fueron retirados, incluso antes de que hubiese una Ley que exigiese quitarlos explícitamente. Y es que, no podemos olvidar que esta es una cuestión que ya en la Transición (transición: hacia qué y cómo) ya estuvo presente.

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Otro momento del debate (cortesía de Magnífico Rector).

Sin embargo, como hemos dicho, ni antes ni ahora, nunca fue una cuestión fácil. Y es que, ¿qué es franquista y qué no? De acuerdo, una calle llamada “Generalísimo” sí lo es, pero ¿y una calle llamada “Ramiro de Maeztu” (opositor a la República y posteriormente ensalzado por parte del Régimen de Franco)? Hay zonas grises que tenemos que definir, aclarar y señalar, porque precisamente en el conflicto que de ahí surja, surgirán también los valores en conflicto de nuestro orden actual.

En un debate con participantes de perfiles tan variados, aparecieron ejemplos de todo tipo. Desde la política sobre la “memoria nazi” en Alemania, hasta el Valle de los Caídos, pasando por la existencia de campos de concentración en Europa ayer y hoy (como por ejemplo, los campos para refugiados sirios). En todos ellos, una idea común salió a relucir: la importancia de la formación, sí, pero de la formación en cuestiones de memoria histórica y derechos humanos, y en este mismo sentido, la participación social como forma de decidir qué políticas de memoria queremos adoptar.

Tal vez debamos relegar los símbolos de la Dictadura a la vitrina y la explicación de los museos, o (a una gran parte de ellos) al horno de calcinación, o incluso, mantener algunos en su posición actual, aunque resignificándolos para que formen parte de un discurso que precisamente los denuncie como parte de un Régimen largo y cruel. En cualquier caso, la decisión deberá tomarse en función del contexto, del objeto y de la voluntad. Sí, así es. De la voluntad política de quienes deben convivir con ello, pero siempre, y no lo olvidemos, en parámetros de “convivencia democrática”. Y siempre, partiendo de la participación. Así que, por favor, saquemos los altavoces a la calle y hablemos de ello. Y es que, la lucha social es necesaria, y más aún, en un frío martes, 23-F.

Como siempre, cientos de cosas se nos quedan en el tintero, pero nos despedimos, no sin antes agradecer la participación de todo el mundo que se acercó a esta jornada. Vosotras y vosotros aportáis sentido a eso de Grupo de Arqueología Social. Cerramos acta (de momento). Próximamente, nueva aventura del GAS…

Wu Ming

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7 comentarios en “Acta de la cuarta reunión del GAS: ¿qué hacer con el legado del franquismo?

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