A propósito de la restauración del castillo de Matrera

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Aspecto general del “castillo”.

Hace algunos días saltó a los medios de comunicación, generadores de opinión, una noticia sobre la polémica restauración de lo que llamaban el “Castillo de Matrera” (Cádiz) (haz click aquí para leer la noticia) y nuestras reporteras querían respuestas más allá del programa de Ana Rosa Quintana. Por ello contactamos con Panclasta, quien nos ha remitido un detallado informe a nuestro búnker secreto en Pyongyang. Os dejamos haciendo flexiones con sus reflexiones.

Desde hace unos días, se ha desatado una avalancha de críticas a la actuación de restauración del llamado castillo de Matrera. Lo de “castillo”, no puede ser más que una forma de hablar, habida cuenta de que allí lo único que permanece en pie es una muralla, por cierto, en muy mal estado, y lo que queda de una torre, conocida como “torre pajarete” nombre que toma del monte o cerro, donde se sitúa.

Habitualmente, buena parte de lo que se publica en la prensa tiene tintes escandalosos. Casi siempre, es preferible esperar un tiempo prudencial para después de recabar un mínimo de información, poder hacernos una idea de lo que se ha hecho y así poder sostener una posición medianamente inteligente y útil.

La arqueología tiene como objeto de estudio la cultura material. Pero, sobre todo, el estudio de los contextos. Es así, teniendo en cuenta el contexto, como creo que se debe intentar conocer el mundo que nos rodea. No sólo es útil en arqueología, sino en casi todas las situaciones en que nos encontremos. Pensamos que poner cada cosa en su contexto, nos ayudará a acercarnos a un conocimiento fiable.

Desgraciadamente, en nuestro país abundan ejemplos de casi auténticos crímenes contra el patrimonio. El teatro romano de Sagunto entre ellos. Pero este, no es ni siquiera el peor.

Antes de entrar en la materia que nos ocupa, mostraremos algunos ejemplos de obras de restauración, que no han tenido la repercusión de esta que nos convoca, pero que hubiesen merecido mucha mayor atención pues en ellas es clarísimo que había mejores soluciones. Habría que añadir que siempre o casi siempre, existirá una mejor solución, otro mejor criterio de intervención, pero esto, casi siempre se sabe a posteriori. En los tres casos que queremos mostrar, no cabe la menor duda de lo desafortunadas que fueron las actuaciones, que podrían llegar a tener responsabilidades administrativas.

Se trata de tres intervenciones en monumentos históricos de Andalucía. Dos en Almería y uno en San Fernando, Cádiz. Todos declarados Bienes de Interés Cultural. En los tres casos, se observan posibles violaciones a la legislación vigente recogida en la Ley de Patrimonio Histórico de Andalucía en lo referente a la utilización de materiales compatibles con “…la tradición constructiva del bien.” (Art 20, Criterios de Conservación). En este artículo 20, también se habla de la compatibilidad de los materiales de restauración con el bien y su reversibilidad, debiendo estos tener comportamientos debidamente contrastados.

El tema de la legislación y las actuaciones de profesionales y autoridades en este campo, merecería un artículo aparte.

Los tres casos son: 1) el castillo de San Romualdo, San Fernando, Cádiz; 2) torre nazarí de Huércal Overa, Almería; 3) torres de la muralla de Jayrán, que une la alcazaba con el cerro de San Cristóbal, Almería. La Alcazaba y las Murallas del Cerro de San Cristóbal de la ciudad de Almería.

Caso 1, castillo de San Romualdo.

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El Castillo de San Romualdo, San Fernando, Cádiz, antes.

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Castillo de San Romualdo, San Fernando, Cádiz, durante las obras.

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Aspecto general de la obra ya terminada, arriba. Abajo, aspecto del castillo antes de las obras.

Caso 2, torre nazarí de Huércal Overa, Almería.

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La torre antes.

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La torre después de su controvertida restauración.

Caso 3, muralla de Jayrán, Almería.

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Muralla de Jayrán vista desde la alcazaba. Al fondo, el cerro de San Cristóbal.

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Reintegración con acero corten en las torres de la muralla de Jayrán.

En estos tres casos, se hace evidente la nula compatibilidad de los materiales utilizados con los originales, y la omisión de métodos y materiales compatibles con la tradición constructiva del bien, así como el respeto a las pátinas, tal como exige la ley, que las reconoce como constitutivas de valor propio del bien. Particularmente hiriente es el uso de acero corten en estructuras arquitectónicas árabes.

La Ley de Patrimonio Histórico de Andalucía, en su artículo 20 dice:

2. Las restauraciones respetarán las aportaciones de todas las épocas existentes, así como las pátinas, que constituyan un valor propio del bien. La eliminación de alguna de ellas sólo se autorizará, en su caso, y siempre que quede fundamentado que los elementos que traten de suprimirse supongan una degradación del bien y su eliminación fuere necesaria para permitir la adecuada conservación del bien y una mejor interpretación histórica y cultural del mismo. Las partes suprimidas quedarán debidamente documentadas.

3. Los materiales empleados en la conservación, restauración y rehabilitación deberán ser compatibles con los del bien. En su elección se seguirán criterios de reversibilidad, debiendo ofrecer comportamientos y resultados suficientemente contrastados. Los métodos constructivos y los materiales a utilizar deberán ser compatibles con la tradición constructiva del bien.

4. En el caso de bienes inmuebles, las actuaciones a que se refiere el apartado 3 evitarán los intentos de reconstrucción, salvo cuando en su reposición se utilicen algunas partes originales de los mismos o se cuente con la precisa información documental y pueda probarse su autenticidad. Si se añadiesen materiales o partes indispensables, las adiciones deberán ser reconocibles y evitar las confusiones miméticas.

Particularmente grave es la actuación en el castillo de San Romualdo, donde se eliminaron las almenas, y el aspecto original del mismo ha desaparecido por completo.

Lo mismo ocurre con la torre nazarí de Huércal Overa. La pátinaha desaparecido, si bien los arquitectos aducen que se tuvieron que eliminar capas de yeso y otros agregados. En relación a la escalera de acero corten, la han justificado dado que esta es de carácter provisional. En cualquier caso, la intervención parece excesiva, sobre todo en lo que se refiere al aspecto del bien, y el protagonismo exagerado de la estructura de acero, así como en lo que se refiere a lo que nos dice el artículo 20, 3, y el artículo 19, que trata de la contaminación visual y perceptiva de la Ley andaluza.

La reconstrucción en acero corten de las torres de la muralla de Jayrán, es absolutamente aberrante, además de no ajustarse a las recomendaciones y mandatos legales, atenta contra los más elementales principios de la restauración y conservación de bienes culturales. Nos atreveríamos a señalar que, casi cualquier material hubiese sido más apropiado que el acero, sobre todo en una ciudad costera donde el efecto corrosivo del mar se hace más patente. Sin contar con la nula existencia de correlación ni de técnicas constructivas ni de materiales, con la del bien en cuestión.

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Bien Común en penosas condiciones.

Ahora bien, todas las actuaciones sobre bienes del patrimonio histórico, están reguladas por ley. De tal modo, que nos encontramos con un problema en dos dimensiones. Por un lado el tema jurídico, por otro, el técnico. Estas actuaciones han tenido que ser aprobadas por el ente administrativo competente. Así como las tareas de supervisión y suspensión de las obras si hubiese habido lugar. ¿Qué ha podido pasar? ¿Cómo se han podido aprobar estas actuaciones?

El artículo 19 de la ley andaluza, nos habla claramente de la contaminación visual o perceptiva, solo por señalar este aspecto.

Artículo 19. Contaminación visual o perceptiva.

1. Se entiende por contaminación visual o perceptiva, a los efectos de esta ley, aquella intervención, uso o acción en el bien o su entorno de protección que degrade los valores de un bien inmueble integrante del Patrimonio Histórico y toda interferencia que impida o distorsione su contemplación.

Habría que investigar los mismos proyectos, para entender cómo se han podido justificar y defender estas actuaciones;habría que interrogar a la Consejería también, para saber en qué se ha basado para aprobar las mismas. A nuestro juicio, injustificables, legal, teórica y estéticamente.

En definitiva, consideramos que el responsable último de estas actuaciones debe ser, y de hecho lo es, la administración. En concordancia con el artículo 3 de la misma ley, por la que la Comunidad andaluza, se atribuye la competencia exclusiva sobre el Patrimonio Histórico Andaluz.

Responsable, como mínimo, de negligencia en el ejercicio de sus funciones. Esto no deja a salvo a restauradores, arquitectos y arquitectos técnicos, que en definitiva, son los realizadores de tales desaguisados. Sancionables administrativamente con multas e inhabilitaciones de carácter profesional, ante la Consejería en última instancia.

El artículo 108 y 109, sobre infracciones graves y muy graves, de la ley que afecta al patrimonio andaluz, dice:

Artículo 108. Infracciones muy graves.

2. Asimismo, se consideran infracciones muy graves todas aquellas actuaciones que lleven aparejada la pérdida o desaparición o produzcan daños irreparables en bienes inscritos en el Catálogo General del Patrimonio Histórico Andaluz, excepto el supuesto previsto en el artículo 109.

Artículo 109. Infracciones graves.

Tendrán la consideración de infracciones graves las siguientes actuaciones:

a) El incumplimiento de las órdenes de ejecución adoptadas por la Consejería competente en materia de patrimonio histórico de acuerdo con lo previsto en el artículo 15.

b) La realización de cualquier clase de obra o intervención que contravenga lo dispuesto en el artículo 20.

c) La realización de intervenciones sin contar con el proyecto de conservación requerido en el artículo 21.

d) La realización de cualquier obra o actuación que lleve aparejada la pérdida o desaparición o que produzca daños irreparables en inmuebles pertenecientes a Conjuntos Históricos o a entornos de bienes de interés cultural, siempre que no estén protegidos individualmente por otra inscripción como Bien de Interés Cultural, sin haber obtenido previamente las autorizaciones exigidas en los artículos 33.3 y 34.2 o en contra de los condicionantes que, en su caso, se impusieran.

La torre de Matrera, semejanzas y diferencias con los casos anteriores

Ahora nos vamos a centrar en el caso de la torre del llamado castillo de Matrera.

Debemos comenzar por una breve descripción del estado de conservación de la torre antes de que se realizaran los trabajos. Hemos de señalar que las imágenes que han aparecido más frecuentemente en la prensa, no son exactamente el “antes” de la intervención, sino anteriores al último derrumbe de parte de la torre. También hay que decir, que lo que estamos llamando “torre”, es una inexactitud, pues realmente se trata prácticamente de una auténtica ruina. Hemos podido recabar algunas imágenes, que paso a mostrar con una comparativa de lo que se ha publicado en prensa.

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1) Esta ha sido la imagen más utilizada en la prensa.

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2) La imagen de la derecha es la torre después del último derrumbe, fachada Sur a la derecha de la imagen y fachada Oeste a la izquierda. La línea amarilla señala la pérdida sufrida aproximadamente.

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3) Interior de la torre, antes y después del último derrumbe. El lienzo interior orientado al Norte.

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4) Otro aspecto del antes y después del derrumbe, desde la cara orientada al Este.

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5) Después del colapso de las bóvedas.

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6) Se puede apreciar el deterioro por falta de cohesión de los antiguos morteros.

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7) Grietas en el muro, graves problemas estructurales.

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8) Desprendimiento hacia la cara norte, en un terreno con casi un 30% de desnivel.

Hemos de señalar que esta intervención se realiza sobre una ruina, ni sobre un castillo ni sobre una torre. Sobre la ruina de una torre sería más apropiado. Esto es de por sí, una gran diferencia con los tres ejemplos que expusimos al principio, que no presentaban, aparentemente, peligro de derrumbe parcial o total. La muralla de Jayrán y la torre de Huércal Overa en absoluto, y todo apunta a que el castillo de San Romualdo tampoco.

Partiendo de las imágenes, pues no hemos tenido acceso al proyecto, ni a otra documentación, se puede inferir el grave deterioro, claramente de carácter estructural, que padecía esta ruina que la llevó a su colapso parcial, que podría terminar por hacerla desaparecer definitivamente. Es relativamente fácil observar la cantidad de piedras, casi sueltas, en el muro (imagen 5) así como en la imagen 6, donde intuimos morteros arenizados. A esto, habría que unirle tanto las condiciones del suelo como de la cimentación en la cara Norte, hacia donde se produjo el derrumbe (imagen 8).

Como podemos observar en la imagen 7, el muro presenta grietas y descohesión de morteros, afectando la estabilidad del mismo. Todos estos problemas estructurales, son competencia de los arquitectos, que deben asegurar la estabilidad del bien, de manera urgente. Por tanto, debemos creer que el profesional que hizo el proyecto,le daría mayor prioridad a la estabilización de muros, cimentación y terreno. Estas actuaciones, podrían ser muy agresivas con el bien, pero al mismo tiempo, indispensables, si de lo que se trata es de conservarlo.

Tampoco hemos conseguido observar con detenimiento y en detalle, el interior de la torre, excepto en un vídeo muy corto, en el que pudimos apreciar, si bien muy brevemente, el seguimiento del mismo criterio de intervención, a nuestro juicio, correcto.

La persona que llevó a cabo el proyecto es Carlos Quevedo Rojas, un arquitecto que tiene suficientes avales académicos como para afrontar la restauración del patrimonio. Estos son sus avales: Arquitecto por la E.T.S.A de Sevilla; Master en Arquitectura y Patrimonio Histórico, Instituto Andaluz del Patrimonio Histórico; Beca Talentia en Scuola di Specializzazione in Restauro dei Monumenti, Universitá “La Sapienza” di Roma; Máster en “Historia del Arte: Investigación y Tutela del Patrimonio”, Universidad de Granada y Premio Nacional de Urbanismo “Ricardo Santos Díez” 2014.

Se le podrá discutir sobre el resultado final de la obra, campo bastante subjetivo, pero, en general, debemos suponer que la actuación del equipo de restauración, está más que bien fundada. Ha contado con estudios arqueológicos que, además de revelar la existencia de vestigios de mortero de cal de tonalidad blanca, descubrió unos frescos en el interior.Ha respetado, hasta donde nos ha sido posible averiguar, los materiales y técnicas constructivas compatibles con el bien. Se distingue bien la intervención del original. Este punto, tan destacado en prensa como “desastre”, sería, por cierto, el menos grave, pues es fácilmente corregible. Siendo este un mal menor (si es que lo fuese) bastaría una ligera pátina para subsanarlo. Por otra parte, ha recuperado la volumetría de la torre original. Según el arquitecto los materiales son los adecuados. Suponemos que reversibles, siguiendo la legislación. ¿Qué más se puede pedir?

Para una vez que se cumple la normativa legal, así como los criterios de restauración que esta ampara ¿A qué viene tanto escándalo? El arqueólogo municipal José María Gutiérrez ha defendido también la intervención.Así mismo ha contado con el visto bueno de la Consejería de Cultura de la Junta, responsable última de la obra.

También se ha querido legitimar la crítica citando prensa extranjera, como el New York Times, el Daily Mail, The Guardian, The Mirror, Il Corriere de la Sera y la CNN. A estos medios (no sabemos si por ser extranjeros) se les atribuyen de manera automática un mejor conocimiento de los pormenores y detalles de la obra a partir de lo que le refieren ciertos medios españoles, dándoles un crédito a nuestro juicio, inmerecido.

Pensamos, en contra de la opinión mayoritaria de lo que se ha publicado en prensa, nacional y extranjera, que la obra ha sido ejecutada con toda corrección;que se han respetado tanto materiales como técnicas constructivas; que se ha respetado la legislación vigente;que ha intervenido un equipo multidisciplinario que ha incluido arqueólogos, cosa que, por otra parte, debería ser mucho más corriente en este tipo de intervenciones. Creemos que ha sido una intervención más que correcta, a menos que se pueda demostrar lo contrario. Si fuese así, haríamos una crítica distinta. A parte, o a la totalidad de la obra.

Es comprensible que los criterios utilizados no complazcan a todos, incluyendo a profesionales y técnicos, que muchas veces no tienen por qué ser coincidentes, pero no creemos que se deba pasar a una crítica feroz partiendo de fotos de prensa y opiniones sin contrastar. Ni que se arme este jaleo a propósito de esta obra mientras que otras intervenciones, mucho menos rigurosas y con toda razón, mucho más criticables, no reciben esta desproporcionada crítica.

Todos estamos en la obligación de ser lo más rigurosos que nos sea posible, pero sobre todo con nosotros mismos.

Panclasta
Madrid, 21 de marzo de 2016

Nota de última hora:
El pasado 27 de marzo en la edición andaluza del diario La Razón, aparece esta noticia:

La Torre de Matrera, cuya consolidación ha sido comparada con la restauración del «Ecce Homo», es una de las finalistas de los prestigiosos premios Architizer A+ de arquitectura, que se eligen mediante votación popular entre las mejores muestras arquitectónicas mundiales en más de 90 categorías.

Los Architizier A+ son unos premios a los mejores espacios y ambientes arquitectónicos del mundo, divididos en varias categorías en base a su función. Este año alcanzan su tercera edición. La Torre de Matrera está nominada dentro del apartado de trabajos de conservación.

Architizier es una de las principales redes de arquitectura mundial, con base en Nueva York y cerca de dos millones de seguidores en las redes sociales. En su jurado están Paola Antonelli, del MoMA; Nicola Formichetti de Diesel; y Steven Holl, de Steven Holl Arquitecs. Los premios se darán a conocer el 14 de abril en Nueva York y actualmente la Torre de Matrera es una de las principales candidatas por su volumen de votos.

Referencias: Ley de Patrimonio Histórico Andaluz (descárgala en pdf haciendo click aquí).

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4 comentarios en “A propósito de la restauración del castillo de Matrera

  1. Pingback: Utopía, distopía, heterotopía (III): hoy (por fin) heterotopía | Grupo Arqueología Social

  2. Como en el GAS nos gusta el debate más que a Rajoy “los chuches”, me gustaría poner un contra-punto y defender “la opinión de la mayoría”, que también habría que preguntarse por qué es mayoritaria. Si parte de una visión distorsionada de una mayoría o realmente hay alguna verdad mayoritariamente fundada. En cualquier caso, pedazo de artículo. para la mierda que solemos tener en el GAS, el post está muy pensado y muy bien ejecutado.
    Si no lo he entendido mal, se defiende la restauración por dos motivos: en primer lugar, por la urgencia; en segundo lugar, porque respeta todos los parámetros legales. Sobre esto segundo, que bueno, que sea legalmente correcto no quiere decir que sea correcto en sí (los papeles de Panamá son “legales”, if you know what i mean), se afirma que el uso de los materiales es el correcto… ¿podrías explicar un poco más esto? Así a primera vista, es como si Violet Le Duq se hubiera tomado un gramo o dos de speed y se hubiera puesto a reformar el castillo con lo primero que tenía a mano… ¿qué material se ha usado que respeta la legislación pero que es un zas en todo el ojo y al impacto paisajistico?
    Y en cuanto a la urgencia… a ver, entiendo que el castillo se cae a cachos pero también que la inminencia no requería de hacer todo el proyecto corriendo por la estabilidad del monumento… El ejemplo que se me ocurre es la catedral de Vitoria cuyo derrumbe era también inminente pero llevan ya unos cuantos años restaurandola en un proyecto que “de verdad” (comillas incluidas) respeta el estudio arqueológico y el proyecto de lo que ha sido la catedral a lo largo de toda su historia. Del mismo modo que hay métodos de restauración menos agresivos, también los habrá de mantenimiento hasta que se defina un proyecto adecuado.
    Y en cuanto a esto del “proyecto adecuado”, solo un apunte para no dar más la chapa. En el texto se defiende la competencia del arquitecto y del equipo restaurador, con la cual no me voy a meter porque sinceramente no tengo criterios de valoración (los títulos valen a medias; César Vidal los tiene a cientos). Lo que me escama más es otra cosa, y es la falta de implicación de la administración y de los que ejecutan el proyecto con la sociedad sobre la cual se supone que se interviene. En un artículo (http://www.lavanguardia.com/local/sevilla/20160310/40334916613/castillo-matrera-nuevo-ecce-homo.html) dice el arquitecto que: “Las opiniones son siempre bienvenidas. La crítica constructiva y el debate siempre enriquecen. Aunque creo que alguna información básica y precisa podría evitar algunos prejuicios que nacen al ver una simple imagen”. Hombre, dos cosicas. que pedir críticas constructivas cuando el trabajo ya está ejecutado y cuando la polémica ha saltado a todos los períodicos mola solo a medias. Y eso de que se precisa de información básica… ¿y no podías haberla compartido antes de comenzar el proyecto? Vamos, lo que quiero cuestionar es hasta qué punto la gente ha podido participar en el proyecto y que si esto hubiera sido una posible solución, dado que los primeros que se han quejado, hasta donde me he informado (que puedo estar equivocada), son los del pueblo de Villamartín, el contexto donde está el castillo.
    Un saludo Panclasta y espero que haya debate chachi por aquí.
    Max

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    • Al hilo de la acertada intervención de Wu Ming,voy a intentar exponer claramente lo que pienso .
      Tienes razón, poseer títulos no garantiza nada y tu ejemplo con César Vidal es elocuente.

      No obstante, hay que decir que el entramado jurídico sobre el ejercicio de una profesión, persigue y tiene como objeto, que personas lo mejor capacitadas posibles, sean las que puedan ejecutar cierto tipo de trabajos. No se nos ocurre pensar que, por ejemplo, cualquiera se pusiera a excavar un sitio a su libre albedrío sin las garantías esperables que si lo hiciese un arqueólogo. Es verdad que ni la ley, ni nada ni nadie, garantiza que alguien pueda no hacer su trabajo todo lo bien que se espera. Así mismo, creo que deberíamos tener en cuenta que la legislación sobre patrimonio, a diferencia de los papeles de Panamá, no es de carácter penal. Es una legislación que persigue crear unos criterios básicos y generales de actuación en relación al patrimonio histórico artístico. Sus sanciones son administrativas. Léase multas y, en los casos más graves, inhabilitaciones temporales.
      Los materiales usados en la restauración de la torre de marras, han sido los indicados. Morteros de cal y materiales desprendidos de la torre. Todos compatibles con el bien a restaurar. Reversibles, en la medida en que lo son, nunca al 100%.
      Es verdad también que el material utilizado contrasta mucho y choca a la vista, pero como digo es algo menor puesto que es muy fácilmente subsanable. El tiempo, no mucho por cierto, también hará envejecer el mortero y terminará igualándose cromáticamente. En este sentido, debo destacar el testimonio de una paisana del pueblo que al ser preguntada por la obra, simplemente dijo que no sabía que la habían restaurado. No notó la intervención. Este testimonio de una paisana sin bagajes sobre el tema, para mí, es muy valioso. No parece estar prejuiciado, al menos eso pienso.

      Hay otro artículo por ahí que, partiendo de las mismas premisas que este, no es favorable a esta intervención. Pero está muy bien argumentado y expone una opinión distinta. Esto puede suceder, de hecho sucede, hasta en medicina.

      En cualquier caso, coincido con Wu Ming en el tema de la falta de implicación de la administración y los que ejecutan el proyecto, con la sociedad sobre la que se interviene.

      Me ha gustado el contrapunto de “la opinión de la mayoría”. En este momento, lo que me escama mucho es que tanta gente tenga las mismas opiniones sobre tan variados temas. Je suis Charlie, Je suis esto o aquello. Todos prestos a subirse a un carro que, casi ciertamente es pura manipulación. Seguro que hay tantas soluciones como personas, esta es una de ellas y nada estará a salvo de la crítica. Cosa muy natural y esperable.

      Por último, recordemos que un lobo es una maravilla pero muchos, una jauría.
      Salud¡
      Panclasta.

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