“En busca del fuego”: fuego, sexo neandertal y depredadores

La guerre du feu1981 real : Jean Jacques Annaud COLLECTION CHRISTOPHEL

“Aquí con los coleguitas subido a un árbol. Los dientes de sable que hay debajo esperándonos no tienen nada que ver”. Fuente: Allocine.

La Guerre du feu (En busca del fuego en versión Spain) es una película de J. J. Annaud basada en la novela del mismo nombre de J. H. Rosny (haz click aquí para ver su ficha en Film Affinity y aquí para leer sobre ella en El Neandertal tonto ¡qué timo!). En ella se narran las peripecias de un grupo de homínidos de hace 80.000 años (con rasgos que nos sugieren que son Homo neanderthalensis) que, tras un enfrentamiento con un grupo rival de monos horribles (¿Homo erectus? recuerda el follón que hay de homínidos aquí), pierden el fuego (que custodian en una especie de candelabro judío pero en versión más cutre, ya que no saben producirlo) y tienen que partir a buscarlo (en esta época no había estancos donde comprar mecheros).

Esta misión se la encomiendan a tres coleguis, los protas de la peli, de los que dependerá la supervivencia del resto del grupo, ya que hace mazo de frío, la comida no se cocina sola y las fieras acechan en cada esquina (y con fuego se les hace pupa; sin fuego las fieras son las que hacen pupa). Como no podía ser de otra manera [SPOILER], se encuentran por ahí un grupo más molón (Homo sapiens) que sí controlan el fuego. Le enseñan a uno de ellos a producirlo, vuelven a su tribu y comieron perdices (ahora cocinadas) y vivieron felices (y calentitos).

Esta peli de culto caníbal (que merece una hora y media de vuestra miserable vida, que es lo que dura) está ambientada en algún lugar de Europa, según sugieren los paisajes de bosques de hoja caduca. Consideramos oportuno hacer una crítica más allá del rollazo de “los propulsores no se usaban en esta época sino después…” como lo hacen en Wikipedia. Nos mola más el tema conceptual. Por eso, hay varios ejes de la película que merecen una crítica (haz click aquí si eres lo suficientemente freak como para ambientarte con la bso de la película mientras tanto):

El batiburrillo de humanos modernos, neandertales y monos peludos: En la Europa de hace unos 80.000 años había, básicamente, comunidades neandertales. Los humanos modernos (nosotras, Homo sapiens) entran a este continente a partir de los 60.000 años antes del presente, redondeando (aunque ya tuvieron contactos en Próximo Oriente hace la friolera de 100.000 años, cuando nosotras éramos las refugiadas). Los monarros peludos del principio (¿Homo erectus? aunque parecen más bien Australopithecus) no vivían en Europa en estas fechas (hasta hace unos 300.000 años sí estuvo Homo heidelbergensis). Además, lxs que muestran signos de “civilización” son, en todo caso, lxs de nuestra especie: saben hacer fuego, se decoran el cuerpo, follan diferente (como veremos más abajo), etc. Homo neanderthalensis, por el contrario, está totalmente brutalizado y animalizado.

enbuscadelfuegospanishhdripxvid-ac3byfitocorleoneproteinicosesavi_snapshot_000920_20120806_111953

¡Pero qué WTF de mono peludo es esto! Fuente: cinemagia.

Control del fuego: El eje fundamental de la película. Aunque los primeros grupos de homínidos conocerían el fuego a partir de incendios naturales, los humanos controlaban la producción de fuego desde hace un millón de años (una de las evidencias más antiguas está en Wonderwerk Cave, Sudáfrica) y su producción y uso se generaliza hace doscientos y pico mil años. El fuego fue un verdadero motor en el proceso de hominización. Para las comunidades neandertales el fuego formaba parte de su día a día, como la TV para nosotras, para calentarse, cocinar, leer una novela por la noche (ah, no, para esto no) o simplemente impresionar a los coleguitas o hacerse el chulo, como sugiere este artículo tan cachondo. Vamos, que no iban haciendo el mongolo por ahí buscando fuego ni hostias, ni en esas cronologías ni antes tampoco, puesto que la producción del fuego (a través de fricción de madera o con sílex y una roca con hierro) es muy sencilla. Además, teniendo en cuenta que esta gente trataba a diario con herramientas de madera y sílex, estaban más que familiarizados con sus propiedades.

La violencia, la fucking violencia: En la película se están dando palos constantemente, tanto entre especies (neandertales versus monos peludos) como dentro del mismo grupo (tres neandertales random versus los tres neandertales protas). No decimos que el Paleolítico fuese una balsa de aceite, pero no existen “guerras” o enfrentamientos tan habituales como los actuales (por no hablar de la violencia estructural de hoy). El registro arqueológico no muestra una dinámica de humanos instalados en el constante enfrentamiento (vamos, que hemos ido y vamos a peor cada día).

Género: Otra vez, al igual que en Ao, el último neandertal, las mujeres juegan un papel sumiso y dependiente de los hombres. El sexo es casi sinónimo de violación en esta película. Los estudios arqueológicos realizados no avalan, ni mucho menos, la existencia de un heteropatriarcado en esta época. Resulta cuanto menos curioso el hecho de que Homo neanderthalensis folle (sí, hemos dicho esa palabra) con ella de espaldas (brutalidad, des-humanización) y, sin embargo, Homo sapiens lo haga de cara (“más humano”).

Hibridación entre especies: Curiosamente, en los años ochenta no se tenía tan clara esta cuestión, y no ha sido hasta hace bien poco, con el avance de los estudios genéticos, cuando se ha podido demostrar este hecho. Y sin embargo, el prota neandertal y la prota humana moderna copulan en varias ocasiones en La Guerre du feu (¡Bravo! ¡J. J. Annaud visionario!). Aquí en el GAS os informamos de esto no hace mucho a través de la revista de la época Pikara Stone Engraving.

image0042

Así follan en La Guerre du feu los neandertales. Fuente: plantdelafont.

Canibalismo: A lo largo de la película se ve cómo otras bandas de homínidos practican el canibalismo, sin embargo a los neandertales protagonistas les da un ascazo que lo flipas. La antropofagia fue practicada por numerosos antepasados nuestros durante cientos de miles de años, al igual que la practican hoy día otros primates no humanos (los chimpancés, fundamentalmente). No obstante, los tabúes culturales aquí entrarían en juego y, efectivamente, unos grupos podrían practicarlo (no necesariamente capturando a miembros de otras bandas, como se ve en este film, sino simplemente amortizando a lxs compañerxs muertxs en accidentes de caza, por ejemplo) y otros no. Hay gente pa tó.

Los humanos frente a otros depredadores: Aunque pueda parecer algo baladí, aquí se ve muy bien cómo evoluciona la concepción del “humano paleolítico” a lo largo de la segunda mitad del siglo XX. Y esto es una prueba más de que el pasado se construye desde el presente y en él reflejamos las preocupaciones que tenemos hoy (¡PUM! ¡en tu cara, positivismo de mierda!). En 2001: Odisea en el espacio (1968) se refleja a la perfección el concepto del mono asesino (acabo de enlazar a una página vegana, quedaos en los primeros dos párrafos, por el amor de dios, y no leáis los que vienen detrás salvo como ejercicio humorístico, que son pajas mentales causadas por una sobredosis de acelgas) que existía desde finales de los años cuarenta tal y como lo planteó Raymond A. Dart, que hablaba de la violencia como motor evolutivo en los australopitecinos, al matarse entre ellos o abatir a otros animales. El fin de la Segunda Guerra Mundial y las barbaridades que en ella se llevaron a cabo mostraron la cara menos amable de la humanidad, influenciando, obviamente, a la comunidad investigadora. Por contra, en La Guerre du feu (1981) se refleja a unos humanos indefensos a merced de las fieras. Y es que en los años ochenta se había caído en lo que algunos autores como J. Estévez han definido como el “síndrome de la charca africana” (en este artículo); se pasa a una visión de los humanos como agentes secundarios en los yacimientos, no siempre responsables de la acumulación de los materiales óseos que allí se encuentran. En palabras de J. Estévez en ese mismo texto:

Esa desacredito de los homínidos como elementos capaces de perturbar la supervivencia de otras especies, tiene su origen en la reacción frente a explicaciones que enfatizaban todo lo contrario. No cabe duda que las interpretaciones de Dart (…) dieron lugar a vulgarizaciones sobre Australopiteco asesino o sobre la hipótesis del cazador que con unos pocos análisis tafonómicos quedaron desacreditadas (…). De ahí pasamos a una especie de síndrome de la “charca africana” por el cual hemos tendido a ver todos los sitios como palimpsestos en los que los homínidos “apenas pasaban por allí” arrancando subrepticiamente algún pedacito de carne seca y pútrida o robando algún hueso para llevárselo “al campamento base”.

Pues en la fecha del estreno de La Guerre du feu nos encontrábamos totalmente inmersos en este paradigma. Por eso los neandertales ven a unos dientes de sable (género Homotherium, si nos queremos poner finolis) y salen corriendo a montarse en un árbol (¡pero pégale con la lanza, joder! ¡coge un palo o algo!). Sin embargo, hoy mantenemos (¿inmersos en nuestra propia época, preocupaciones y paradigmas? ¡Pues claro que sí, a ver si te enteras de una santa vez!) que los humanos paleolíticos tuvieron la capacidad técnica de abatir a no pocos depredadores desde momentos tempranos en nuestra evolución. Recientemente se ha publicado un estudio (haz click aquí para verlo) del yacimiento de Schöningen (Alemania) en el cual se demuestra que los homínidos de hace unos 300.000 años mataron a algún que otro diente de sable (Homotherium latidens, concretamente), y que las lanzas que allí se encontraron pudieron ser armas no sólo para cazar, sino también para defenderse de estos depredadores.

homotherium20latidens1

Aquí tenéis al lindo gattito Homotherium latidens, reconstruido por el IGME.

¡Menudo chapón de post, troncas! Poco más tenemos que decir… ¡Pero cuidado, no vayáis a quemaros!

fire

 

Magnífico Rector

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s