Vuestra heterosexualidad nos mata

heteronorma

via facebook: Desde el Fuego caba.

Han sido unos días duros, muy duros para cualquier persona que se considere queer o miembro del colectivo LGBT (de lo cual podríamos escribir varios artículos, así que vamos a decir mejor “personas no heterosexuales”). La masacre de Orlando no ha sido un tiroteo más, por mucho que algunos medios de manipulación comunicación hayan intentado venderlo así, ha sido un atentado claro, directo y planificado contra nuestra comunidad y contra todas aquellas identidades aún hoy subversivas.

La heterosexualidad no es solo la atracción física entre una mujer y un hombre (idea para otro artículo: ¿qué es hombre? ¿qué es mujer? ¿qué es el sexo y el género? ¿cómo se articula lo trans con la heterosexualidad?). La heterosexualidad es una performance, una teatralidad con efectos muy potentes en la cultura, en los cuerpos y en las relaciones que se establecen entre ellos. También, y muy importante, es un privilegio, podemos poner muchos ejemplos (algunos mega-edulcorados) sobre por qué es una categoría privilegiada: puedes ir de la mano y darte cariños en público con tu pareja, no tienes que salir de ningún armario (“Papá, Mamá, soy hetero”. “Oh Dios mío, ¿¡qué hicimos mal!? ¿es porque te dejamos ver programas donde se cosificaba el cuerpo de la mujer? ¿por apuntarte a fútbol? ¿por decirte desde que tienes algo de uso de razón que qué chica de tu clase te gustaba?”) y bueno, una razón muy importante, NO TE MATAN POR SER HETERO. Tampoco te matan por ser blanco, o por ser hombre, o por ser cis-sexual.

callate

Si te quejas del mansplaining, please, dejate de heterosplaining.

Esa es la principal razón por la que el “todos los seres humanos somos iguales” me revienta, muchísimo. El ser humano (no ser humano como Homo sapiens si no pertenecer a la categoría de lo que es y no es humano, ser un humano) ha sido siempre definido por hombres blancos cis heterosexuales (y de clase alta), el resto de la humanidad somos alteridades, distintos grupos de “otros” los cuales tenemos que evolucionar hacia arriba para convertirnos en humanos y pertenecer a su grupo. Suponer que todos somos iguales y padecemos las mismas opresiones supone invisibilizar identidades, negar experiencias vitales para muchos individuos y no dar solución a todas esas violencias específicas. Por mucho que les pese a los heteruzos no es lo mismo ser un hombre blanco cis hetero que una mujer trans latina de clase baja.

Este asesino mató a esas personas porque, aunque sea inconscientemente, reconocía ese privilegio que creía tener de acabar con todos aquellos a los que no consideraba sus iguales. Si quería solo sembrar el caos podría haberse ido al centro comercial el fin de semana o a una estación de tren y matar indiscriminadamente pero no, eligió bien el sitio donde matarnos. En las últimas horas ha salido información sobre que era gay, que tenía perfil en una página de contactos gays y que iba al bar ese a menudo, aquí se está enfocando un discurso muy chungo: que los mató porque no se aceptaba a sí mismo (¿hola? ¿de quién es la culpa de que no nos aceptemos? ¿quién nos agrede y nos mata?). Yo soy más partidario, por el momento, de que el asesino se estaba preparando bien para cometer este acto (una prueba más de que iba a matarnos) y por eso necesitaba conocer el terreno, los códigos y nuestra cultura. Si yo quisiera cometer un atentado así (que no pienso, queridos cuerpos de vigilancia del estado) obviamente lo planearía de tal manera que conseguir mi objetivo fuese más fácil.

Otras pruebas de que en realidad no todos somos iguales son las respuestas de la gente: muy pocos se han puesto la banderita arco iris en el perfil (no como pasó con Francia y con Bélgica), nadie dice #Jesuisgay (¿mostrar solidaridad diciendo que somos unos de “los otros? Estamos locas), no hay minutos de silencio ni presidentes diciendo chorradas sobre la libertad de expresión, incluso niegan la importancia de nuestras identidades en el acto. Es más importante una matanza en un espacio hetero con renombre, o será que no han sido suficientes muertos (“solo” 50 y pico) y no llega a la cuota suficiente para que se de esa respuesta. De hecho se ha transmitido más la información de que Adele ha llorado en uno de sus conciertos, sin mensaje político claro (¡Ajá! siguiente punto) que el estado de salud de los heridos. Me importa una mierda que Adele llore, hablad de nuestro colectivo, dadnos voz, contad lo que ha pasado, no victimicéis a una persona que no ha sufrido de LGBTfobia en su vida.

Y para acabar, politizar, menudo movidón. Cuando se compara esta matanza con un atentado más se está despolitizando la muerte de esas personas de nuestro colectivo. Nuestrxs muertxs, nuestrxs mártires incluso. Del colectivo LGBT se politiza todo: cómo formar nuestra identidad (¿en qué colegios se habla de nosotros? Por ejemplo), cómo unirnos y que estructuras sociales podemos formar (la única válida es la familia nuclear y radiactiva), qué podemos y qué no podemos hacer con nuestros cuerpos (como en el caso de lo trans), qué baño usar… Y ahora piden que no politicemos nuestras muertes cuando debería ser lo más politizable, ya que la razón de matarnos ha sido muy clara. Iros a tomar por el culo. Además que nuestrxs muertxs (que no vuestrxs) se están usando ya con fines políticos por individuos como Trump para expandir la islamofobia, el racismo y la xenofobia. Desde aquí decimos muy claro que no vamos a permitir que los uséis para expandir vuestros mensajes de odio hacia otros, así como tampoco vamos a rendirnos ante aquellos que quieren vernos extinguidos.

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Seguramente me deje cosas por hablar (no he tratado que el acto que se llevaba a cabo en el lugar era una fiesta latina, no de lgbt’s blancos) ya que el asunto es para tratarlo una y otra vez. Agradecer al GAS (Grupo de Arqueología Social) por dar voz a nuestro colectivo (aunque sea a través de mí) en vez de colonizar el discurso que tiene que darse en este momento.

Ante el macarra, violencia bujarra.

Toni Higuero

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3 comentarios en “Vuestra heterosexualidad nos mata

  1. Muy buena reflexión. Es importante reclamar nuestrxs muertxs, sobre todo, para que otros no se apropien de ellxs. Como Trump. En un libro del 2007, Jasbir Puar propone el término “homonacionalismo” precisamente para definir lo que está haciendo este señor: alinearse con las reivindicaciones lgtbi para promover la xenofobia o el racismo. A veces, parece que las vidas y los derechos de los maricas (y del resto de personas lgtbi) sólo importan si pueden instrumentalizarse para estigmatizar a grupos más “peligrosos”. Muy necesarias las reflexiones de Puar en momentos como este: https://es.scribd.com/doc/174901431/Jasbir-K-Puar-Terrorist-Assemblages-Homonationalism-in-Queer-Times

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