Lucy pudo fallecer de una hostia monumental al caerse de un árbol

nature19332-f2__708x500_q85_crop_upscale

“¡Joder, que me caigoo…!” Esquema del hostión en cuestión, por si no eres muy avispado y no sabes lo que es caerte de un árbol (o si ya te has caído y te has quedao to crazy). Fuente: Nature.

Retrocedamos por un momento a la cálida mañana del 24 de noviembre de 1974 en Etiopía. Donald Johanson va por ahí con algunos colegas, muy probablemente pedo o muy pedo, si no puesto de LSD u otra cosa (que son los setenta y él es estadounidense de imponente peluca, ¿no habéis visto las pelis o qué?), alguien tiene ganas de hacer popó, se mete detrás de unos arbustos a ejercer presión con el pompis y en un contexto algo dudosillo aparecen los restos de una hembra de algo a lo que luego se llamaría Australopithecus afarensis. Según la historieta, suena Lucy in the sky with diamonds de The Beatles en la radio (en Etiopía se ve que estaban al último grito musical de lo que se llevaba en los USA) y, en un alarde de originalidad, bautizan a ese individuo como Lucy.

Imaginemos por un momento que en vez de Donald Johanson hubiese ido a Etiopía una tipa ficticia, Mari Carmen Pérez, buscando también monos viejos. Esta tipa no pilla la radio española allí, pero lleva un cassette de Nino Bravo. En algún momento suena la canción de Noelia y  llaman así a la Australopithecus afarensis. ¿Habría sido lo mismo?

Al margen de este What if improvisado tan malo como innecesario, Lucy vuelve a ponerse de moda al aparecer un artículo en la prestigiosa revista científica Nature en el cual se defiende la hipótesis de que esta australopitecina (de unos 3,2 millones de años de antigüedad) pudo morir como consecuencia de haberse pegado una hostia de tres pares de narices al caerse desde un árbol de unos 14 metros de altura. Si Lucy estaba borracha bailando bakalao o no cuando se pegó semejante guarrazo, es algo que no se especifica en el artículo. Aunque como en el GAS también somos unas borrachas conocemos el gusto que poseían otras especies de homininos por el alcohol (fuimos testigas de cómo Homo antecessor volvía muy pedo a Gran Dolina más de una vez), es algo que vemos más que probable. Por ahora, los expertos descartan que esta caída transcurriera como causa del intento de prueba de un primitivo artefacto de vuelo, como un ala delta, ya que si esta especie no fabricaba (en principio) herramientas para obtener o procesar su comida, no iban a ponerse a elaborar este tipo de cacharros (aunque les hubiesen venido muy bien para huir de otros depredadores).

nature19332-f1

Conjunto de fracturas perimortem halladas en el esqueleto de Lucy, del que se conserva en torno a un 40%. Fuente: Nature.

En una revisión de los restos esqueléticos de Lucy se hallaron una serie de fracturas que, tras su observación, parecen haber sido perimortem (es decir, cercanas al momento de la muerte). Esto es de una importancia capital, pues hasta que unos restos óseos son hallados en un yacimiento arqueológico o paleontológico pasan montones de cosas que pueden dañarlos o destruirlos. Imaginemos que Lucy se muere de un jamacuco viendo la serie CSI Atapuerca o por cualquier otro motivo. Su cadáver pudo ser mordisqueado por otros animales, arrastrado por agua, enterrarse de forma natural y volver a la superficie… Y todo ese vaivén de circunstancias (me río yo de eso de “descanse en paz”) pueden destruir en mayor o menor medida los restos y generar todo tipo de fracturas postmortem. Parece que, según el artículo de Nature, no fue este el caso.

“La mayoría de las [fracturas] que presentaba eran como las que normalmente vemos en casi todos los fósiles, conocidas como ‘postmortem’ porque se hicieron tras la muerte”, explica John Kappelman, autor principal del estudio, informa ‘El Mundo’. Sin embargo, se hallaron más fracturas, aunque menos graves, en el hombro izquierdo, la rodilla y la pelvis, entre otras, todas ellas compatibles con una caída desde una altura.

Ahora faltaba encontrar una hipótesis que diese explicación a estos daños óseos y, ya puestos, que fuese chula para publicarla en un revistón digno de un estudio de estas características. Y así engordamos el currículo, que nunca viene mal. A ver si van a pensar que la peña de la investigación vivimos del aire; vivimos de hacerle el trabajo a las editoriales de los revistones científicos.

Teniendo en cuenta que Lucy fue miembra de una de esas especies “de transición” en cuanto a la locomoción se refiere (es decir, que caminaban de forma bípeda pero de manera algo renqueante, como yo cuando llevo encima más güisquis de la cuenta, ya que pasarían aún un tiempo considerable sobre los árboles, como sus ancestros), no deja de tener gracia que interpretemos su muerte de esta manera. Os dejamos con un vídeo que recrea cómo pudo ser la caída (con Edgar en el papel de Lucy).

Magnífico Rector

Anuncios

2 comentarios en “Lucy pudo fallecer de una hostia monumental al caerse de un árbol

  1. Ayer fue el día en el que todas esas personas que en ferias, seminarios y eventos lúdico-científicos varios nos preguntan a las antropófagas “y esta persona ¿de qué murió?” se acordaron de mí respondiendo “eso es muy difícil saberlo, los huesos hablan más de la vida de la persona que de su muerte” y pensaron “¡qué pringuis la antropófaga aquella! si se puede saber de qué murió un bicho de hace 3 millones de años ¿por qué no una persona medieval?”. Y cuando ya pensaba en colgar la bata y abandonar esta carrera aparecieron varios paleoantropólogos mucho más listos que yo para criticar el método científico de este paper (demoledor el “But there is another process that breaks first ribs very commonly in the fossil record: Becoming a fossil” de John Hawks, http://johnhawks.net/weblog/fossils/afarensis/lucy-falling-tree-kappelman-2016.html) y, de paso, poner en cuestión la ética de las publicaciones científicas a la hora de evaluar los trabajos (“a classic example of paleoanthropological storytelling being used as clickbait for a commercial journal eager for media coverage”, http://www.forbes.com/sites/kristinakillgrove/2016/08/30/lucy-the-australopithecines-death-skyfall-or-tall-tale/#731efae5bfed). ¡Menos mal! Ya he recuperado la autoridad moral para seguir diciendo que no tenemos ni idea de cómo murieron la mayoría de las personas que estudiamos.

    Le gusta a 1 persona

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s