Ética (¿y estética?) del feísmo gallego

Guía feísmo gallego 2

Protección del bien común en Galicia (fuente: Ramil Rego & Ferreiro da Costa 2015)

Comenzamos un nuevo curso, con ideas nuevas, posts nuevos y un ¿nuevo gobierno? Ah, no, eso no. En fin. En cualquier caso, hoy os traemos una breve reflexión sobre el feísmo gallego: un conjunto de manifestaciones que mezclan la filosofía eco del reciclaje, curiosas hibridaciones entre tradición y modernidad, y sobre todo, mucha inventiva. Acompañadnos en este viaje por cierres de finca con somieres, marquesinas con persianas, hórreos de hormigón y espantapájaros de tiro-al-pichón. Venimos con las pilas cargadas… ¡Vamos allá!

Guía feísmo gallego 1

Hórreo que te arreó (fuente: Ramil Rego & Ferreiro da Costa 2015).

El “feísmo” es definido por la (jodida) RAE como: “Tendencia artística o literaria que valora lo estéticamente feo”. Pero, seguramente, esta definición se quede incompleta y sea poco acertada cuando hablamos del “feísmo gallego”. Así que, echemos mano de nuestro verdadero diccionario de cabecera, la Wikipedia. Aquí se define el feísmo gallego como:

“un término informal y ambiguo, empleado para caracterizar cierto estilo constructivo del medio urbano y, especialmente, del medio rural gallego. (…) [Es el] conjunto de infraviviendas, construcciones, infraestructuras u obras humanas con alto grado de mediocridad que degradan de modo alguno su entorno”.

Básicamente hablamos del conjunto de obras del medio construido que conjugan lo bizarro, lo ingenioso y lo kitsch y que son especialmente populares en Galicia. De hecho, La Voz de Galicia tiene una exitosa sección bajo el título “Chapuzas gallegas”, en la que la ciudadanía envía fotografías de las expresiones materiales más inquietantes y delirantes del paisaje gallego. Pero además de eso, este fenómeno cultural, especialmente intenso desde la década de 1960, ha suscitado el interés de investigadoras e investigadores de diferentes disciplinas. Como ejemplo de ello, en Ourense se han celebrado varios foros y encuentros internacionales sobre el tema (más info. aquí).

Fuente, Santiago

Fuente con “receta secreta” incluida, en el Camino de Santiago (fuente: vozdegalicia).

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Enclosure de somieres en Villa Somier, Covas, Viveiro (fuente:opinióncoruña)

A Madroa - Voz de Galicia

Enclosure tipo “valla de obra”, A Madroa (fuente: vozdegalicia).

En el paisaje gallego encontramos soluciones ingeniosas para, por ejemplo, mitigar la solana que pega en una marquesina de autobús: se colocan unas persianas traídas de casa, ¡y listo! Y es que esa es una de las características de este conjunto de expresiones culturales: la ambigüedad entre lo público y lo privado. Con una regulación urbanística impuesta por la Xunta y que nadie tiene muchas ganas de hacer efectiva, en muchos casos, por miedo a represalias electorales, en el feísmo se apuesta por el reciclaje, por la reutilización de materiales. La ejecución de una obra pública en las proximidades del domicilio puede ser una gran oportunidad de cara a una inminente reforma particular.

La Xunta, ese “monstruo de Frankestein” (Ayán & Gago 2012) -o en el Fraguismo (1990-2005), “monstruo de Fraguenstein”- compuesto por una oligarquía asesorada por tecnócratas, o bien permanece ajena a este fenómeno, o bien trata de reprimirlo con el palo, o en definitiva, simplemente lo acepta como parte de su funcionamiento caciquil y paternalista. Y es que, si la propia Administración es un cortijo en el que lo público y lo privado se confunden intencionadamente, ¿por qué no iba una vecina de la aldea a hacer lo mismo?

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Marquesina de autobús tuneada (fuente: vtelevisión)

'La Xunta cerrando puertas' - Camariñas

“La Xunta cerrando puertas” (título original de la obra) (fuente: vozdegalicia)

Otra de las características propias del feísmo gallego es la mezcla de Tradición y Modernidad. Tenemos desde reinterpretaciones brutalistas de hórreos, hasta reutilizaciones de material arqueológico para chamizos y chabolas-algo muy común por parte de toda comunidad rural históricamente, por cierto-, pasando por recrecidos de viviendas tradicionales con ladrillo u hormigón sin revestir.

Románico

Reinvención de una columna románica (fuente: vozdegalicia).

Hórreo moderno, A Pastoriza

Hórreo marinero (fuente: vozdegalicia).

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Recrecido en ladrill(az)o sobre cantería de cantos tradicional (fuente: elaboración propia).

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Cubiertas de pizarra y uralita, juntitas de la mano… (fuente: elaboración propia).

La mezcla de materiales y técnicas constructivas antiguas y modernas es algo especialmente interesante para quienes (mal)vivimos en esto de la Arqueología, ya que nos habla de la introducción de la Modernidad en la cultura material. En las décadas de 1950 y 1960 comienza la entrada del ladrillo y el hormigón en la arquitectura rural gallega. Ello supone la introducción de nuevas “cadenas técnico-operativas”, pero parece que son adaptadas al contexto establecido y apropiadas por parte de la comunidad local. El resultado puede ser más que discutible desde un punto de vista estético, pero simplemente se trata de una reacción frente a la irrupción de nuevos modelos de construcción y representación.

Encima de construcciones tradicionales de cantería de cantos o de granito, encontramos recrecidos de ladrillo o de hormigón sin revestir. La colonización material se muestra sin ambajes. Sin maquillaje de ningún tipo. El legado tradicional está en crisis. Algo parecido es lo que pasa con los gumuz, en el Alto Nilo, entre Sudán y Etiopía. Así valora Alfredo González Ruibal (2003: 158) el impacto de la labor misionera en esta comunidad:

Los gumuz, que tradicionalmente han ido desnudos, sienten ahora vergüenza de su desnudez y cubren su cuerpo, hermosamente decorado, con andrajos supuestamente más dignos, pero que no hacen más que dar impresión de mendicidad. Y esos andrajos cubren su identidad y sus historias de vida (…).

La Modernidad exige que los gumuz se vistan y así cubran su desnudez. Una desnudez que, por otra parte, está cargada de simbolismo y significado social. No están desnudos: sus propios cuerpos contienen los códigos culturales del orden social. En cambio, el misionero de turno exigen que se vistan y reparte ropa-de-esa-que-dejamos-en-las-parroquias-de-Occidente. Y ¡ale! ¡A tomar por saco tu cosmogonía simbólica de ir en bolas! El viejo mundo muere asesinado por el nuevo.

Casasoá, Maceda, Ourense

El ascensor (social) que nunca llega (fuente: vozdegalicia).

Algo parecido es lo que pasa con el feísmo gallego. La arquitectura tradicional -y en definitiva, todo el orden cultural que la sostiene- se muestra alterada por la irrupción de nuevas “formas de hacer” que no hacen sino materializar una serie de problemas y contradicciones propias del sistema vigente. Problemas como:

  • La crisis del mundo rural, ahora auspiciada también por parte de las políticas agrarias de la UE.
  • La emigración y el abandono de casas y campos.
  • La “desterritorialización” derivada de los dos puntos anteriores: la tierra ya no supone un gran valor, salvo si es de cara a la especulación inmobiliaria.
  • La falta de alternativas sostenibles para el medio rural, a excepción de un “centro de interpretación” (en el que colocar al/la sobrino/sobrina de turno) o el empleo precario derivado del “turismo del Camino (de Santiago, claro)”.
  • El caciquismo político local y su falta de responsabilidad social, por ejemplo, en materia urbanística. Crecer y colonizar, tanto terrenos como votos.

Y mientras tanto, nos reímos del feísmo gallego gracias a la Voz de Galicia, de tal forma que contribuímos a un proceso de “denomización de la clase campesina” (al estilo de Jones 2013). Y es que, si bien es cierto que el humor no puede faltar a la hora de hablar de ello, tal vez el feísmo no sea más que un espejo que materializa una serie de prácticas y visiones de un mundo en crisis, pero que nos empeñamos en ver como “la ida de olla de un aldeano loco”. Riámonos de la taza de váter pintada como una señal de tráfico. Claro. Rearfimémonos en nuestra idea del “aldeano gallego” como “redneck ibérico” o “paleto necesario”. Claro. Pero, mientras tanto, la Xunta -como buen órgano corrupto- nos colará otra Cidade da Cultura u otra ampliación de concensión a una contaminante papelera en Pontevedra.

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La base de la estructura española: el ladrillo (fuente: elaboración propia).

El feísmo gallego puede parecernos muchas cosas, pero sospecho que aún nos queda mucho por ver en él. Y en algún momento, descifrando algunas de sus claves, además de echarnos unas risas, tal vez desvelemos algunas de las contradicciones clave de la Modernidad.

Por cierto, mi elemento favorito del feísmo gallego es éste: el Manneken Pis de Chantada (Lugo). ¿Cuál es el vuestro?

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El Manneken Pis de Bruselas y el de Chantada. Pero, ¿cuál es cuál? (fuente: vozdegalicia)

Bibliografía

-AYÁN, X. & GAGO, M. (2012): Herdeiros pola forza. Patrimonio cultural, poder e sociedade na Galicia do século XXI, 2.0 Editora, Ames.

-GONZÁLEZ RUIBAL, A. (2003): La experiencia del Otro. Una introducción a la etnoarqueología, Akal, Madrid.

-JONES, O. (2013): Chavs. La demonización de la clase obrera, Capitán Swing, Madrid.

-RAMIL REGO, P. & FERREIRO DA COSTA, J. (2015): Guía de campo para la interpretación del feísmo en el paisaje gallego, Horreum, Lugo. (Disponible aquí)

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