12 de octubre, ¿día de qué?

repsol31

La conquista de América hoy. Fuente: eoi.es

Son finales del siglo XV y en Europa la cosa anda calentita. El feudalismo como sistema político hegemónico se resquebraja como yo ciega de copas en un after a las nueve de la mañana. El sureste europeo está infestado de turcos; hace pocos años que lograron conquistar Constantinopla, y el Imperio Romano de Oriente yace en el suelo como el vómito reseco de un kebab demasiado indigesto, que hizo de tapón fallido a diez cubatas previos cargados de garrafón y ganas de ligar frustradas. El  charco del Mediterráneo estaba de agárrate y no te menees: Piratas por aquí, cautivas por allá, se me sube la bilirrubina, te compro como esclava y pasas a ser mi concubina. Por aquel entonces el mejor de los negocios era la compra y venta de esclavos, un valor seguro para invertir en bolsa. Por contra, los productos asiáticos no llegaban con la fluidez esperada por los mercados al Occidente de Europa y la seda, las especias y, en menor medida, los productos para las tiendas de todo a cien pesetas eran bloqueadas por el Imperio Otomano. ¡Pues me la agarras con la mano!

En este contexto, y con las tiendas de todo a cien pesetas (o tiendas de los chinos, como son conocidos estos establecimientos por todas aquellas criaturitas demasiado pequeñas como para recordar las pesetas) vacías, portugueses, castellanos y aragoneses, que hasta entonces habían comprado sus barcos en los chinos (con la etiqueta de este producto no es un juguete: utilícese bajo la vigilancia de un adulto) tuvieron que comenzar a construir sus propias embarcaciones. Pronto los mercados de los puertos atlánticos se llenaron de estas proclamas: ¡Producto de la tierra, oiga! Manufacturas de calidad. Por la compra de 100 metros de tela para las velas, 2×1 en maromas gruesas como puños. En ese ambiente, y dado que la ruta del bakalao mediterránea estaba de capa caída, se puso de moda el Atlántico. Y teniendo barquitos de la tierra, oiga. ¡Carabelas de ocasión! ¡Carabelas de kilómetro cero! ¡Plan pive para las carabelas! Una oportunidad de negocio. Usté ve una pechá de agua, yo veo la posibilidá de hacé fortuna. Total, que con las embarcaciones de calidad y la peña aburrida, son montones los barcos que se ponen por ahí a dar vueltas a lo loco.

santa

Con la llamada en la época “operación salida” y el comienzo de las exploraciones, la DGT inició la colocación de radares de todo tipo para multar a los marineros que le pisasen demasiado a la carabela. Por eso tardaban un huevo en ir y volver a América. Fuente: runrun

Apareció por allí un tipo, Cristóbal Colón. Todo un emprendedor de la época. Catalán, gallego, genovés o lo que fuese, vivía de la venta de camarones, mojama y refrescos por las playas de Huelva. Pero como en aquel momento no se estilaba eso del bikini, los onubenses no iban a la playa, y no compraban camarones, mojama ni refrescos; es más, se aburrían cantidubi con toa la caló. A Cristóbal se le ocurre meterlos en un barco y llegar a Las Indias tirando pal otro lao, puesto que suponía que la Tierra era redonda como el seno de una indígena, y que el camino de la derecha está en colapso con eso del Imperio Otomano y han puesto unos peajes en las autopistas del copón. La inversión pública estaba, sin embargo, en alza, y los Reyes Católicos (tanto monta, monta tanto, montadito de lomo) deciden apostar por aquello.

Colón zarpa del puerto de Palos en agosto de 1492 después de pegar el palo a las arcas reales, con tres carabelas y más piojos que otra cosa (haz click aquí para ponerle banda sonora al asunto este). La prensa de la época denuncia el suceso: que si hay tongo, que si el tal Colón es sobrino de la reina Isabel, que si tiran los precios y son competencia desleal porque han contratado a los marineros sin los cursos de formación profesional ni los carnés de conducir carabelas… Sea como fuere, el 12 de octubre del mismo año Colón y su tripulación pisan la isla Guanahani, pensando que aquello serían Las Indias pero por el lado contrario al que conocían los europeos (¡menudo lío!). También llegaron por primera vez a otras islas, como una a la que bautizaron como La Española, famosa después por su producción de aceitunas y otras conservas.

cartelc01-1140x804

Cartel promocional de Colón para animar a los paisanos a que fuesen a colonizar la isla. Fuente: La Española.

Pero claro, esas islas estaban habitadas por unos pueblos, los taínos, organizados en cacicazgos. Colón y el resto de la tripulación pensaron que estaban cerca del actual Japón (creo que estudiaron siguiendo los planes de la ESO). Pero dónde estaban era lo de menos: buscando una ruta alternativa a Las Indias habían dado con tierras “ocupables” siguiendo el derecho de conquista de la época. Además, aquello parecía ser un paseo en comparación con la conquista de Navarra.Y lo que querían, claro está, era el oro. Los taínos no parecían albergar grandes riquezas, pero llevaban algunos piercing de oro en la nariz, y los exploradores europeos pronto se interesaron por esta materia.

Aquello no podía acabar bien de ninguna de las maneras. Dejando en la isla el fuerte de La Navidad con una guarnición, Colón vuelve a la Corona de Castilla llevando consigo algunos objetos valiosos de los taínos y un puñado de esclavos. Repetirá este viaje en varias ocasiones, aunque acabará mal con los RR.CC. (los EE.UU. del momento) por temas de derechos de autor, que si no esclavices a los indios porque son mis vasallos, que si yo lo que quiero es establecer un Virreinato para colocar algunas explotaciones de Repsol, etc. En cualquier caso, a partir de esos primeros viajes, comenzaría una gran migración de castellanos y portugueses en primera instancia, seguidos de aragoneses e italianos más adelante, deseosos de hacer fortuna, de encontrar oro y nuevas tierras. Y todo sin tener muy en cuenta a las gentes que allí habitaban, como es lógico, puesto que el interés que los colonizadores tenían allí era el de robar (o, lo que es lo mismo, ejercer el derecho de conquista recogido en la época) y que los indígenas trabajasen a su servicio.

Después de esta chapa infernal (ya lo siento), volvemos a fechas más recientes, esta vez al año 1987. La Ley 18/1987 establece:

Se declara Fiesta Nacional de España, a todos los efectos, el día 12 de octubre (…) La fecha elegida, el 12 de octubre, simboliza la efeméride histórica en la que España, a punto de concluir un proceso de construcción del Estado a partir de nuestra pluralidad cultural y política, y la integración de los reinos de España en una misma monarquía, inicia un período de proyección lingüística y cultural más allá de los límites europeos.

Por tanto, dicha fiesta nacional celebra:

1- Por un lado, una serie de políticas y conquistas de la Corona de Castilla y la de Aragón para sentar las bases de la Monarquía Hispánica.

2- Por otro, el inicio de un período de proyección lingüística y cultural más allá de los límites europeos.

Con respecto a lo primero, se me ocurren pocos comentarios, más allá del derecho de soberanía (soberanía del soberano, claro, que era quien administraba sus tierras como le venía en gana) del Reino de Navarra, de ciertos territorios italianos u otras cuestiones menores al lado de la envergadura del continente americano.En relación al segundo punto, lo fácil sería repetir acríticamente el discurso encontrado el día de hoy en las redes sociales. Pero consideramos más interesante, en nuestra opinión, hacer las siguientes reflexiones:

¿Hasta qué punto podemos juzgar ciertos hechos históricos desde el punto de vista de la actualidad?

En una cara de la moneda hay una proyección lingüística y cultural y una generación de riqueza del mestizaje; por la otra el asesinato, la agresión sexual, la tortura y el saqueo de las poblaciones indígenas. ¿Qué pesa más y en función a qué? ¿No hicieron las primeras comunidades campesinas, fenicios, griegos, indoeuropeos, romanos y árabes lo mismo en otras épocas?

¿Podemos sacar un lado positivo a estos errores –como el caso del Día de la Resistencia Indígena?

¿Es posible construir un calendario festivo a partir de eventos históricos que fomenten una sociedad tolerante y pacífica?

Y, sobre todo, ¿no vivimos acaso el periodo histórico en el cual el imperialismo capitalista es más genocida que nunca?

Wu Ming

Anuncios

Un comentario en “12 de octubre, ¿día de qué?

  1. Pingback: “La conquista del paraíso” (1992) de Ridley Scott | Grupo Arqueología Social

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s