El Gordo de Navidad y la construcción de la nación española

curro-jimenez1

Curro Jiménez cabalgando hacia el puesto de lotería de Doña Manolita a comprar un décimo. Fuente: El documentalista audiovisual.

Después de todo ese rollo de la Revolución Francesa, se hizo con las riendas de Francia un tal Napoleón Bonaparte a finales del siglo XVIII. Bajito y mediocre, si hubiese sido español del siglo XXI hubiese militado en C’s. Vamos, que era un cuñao de la hostia, y se lanzó a invadir toda Europa a lo loco y la Península Ibérica no iba a ser una excepción. Por entonces, en España reinaba Carlos IV, un Borbón más bien tontorrón (como todos), conocido como “el Cazador” (true story) porque estaba más pendiente de su perfil de Tinder que del gobierno del Estado. Total, que en la práctica mandaba su primer ministro, Manuel Godoy. Napoleón le escribió a Godoy al Messenger en 1807, que era lo que se estilaba en la época. La conversación fue la siguiente:

Napoleón: ola

Godoy: ola

Napoleón: t iba a desi k kiero inbadi portugal

Godoy: a bale ok

Napoleón: pero tengo k pasa x españa tio xd

Godoy: k dise tio eso no puede se

Napoleón: xk?

Godoy: ta feo tio k meta ay to las tropas de gabatxos xd

Napoleón: y si t doi parte de portugal kuando la inbada k dise?

Godoy: a bale ok xd

“A bale ok xd”. Esas “palabras” de Godoy resonarían a lo ancho y largo de toda la Península porque se lió muy parda durante varios años. Las tropas napoleónicas pasaron las fronteras y, de camino a Portugal, ya que estamos aquí, pues invadimos también España, dando lugar a la Guerra de la Independencia (1808-1814). Carlos IV y su hijo Fernando VII (más fartuscón aún que su padre) se lavaron las manos y le pasaron la corona a Napoleón, quien la pasó a su vez (esto parecía un partido de ping pong) a su hermano José Bonaparte, impuesto rey de España entre 1808 y 1813. Esa chapuza tan ejpañola pasará a la historia como las Abdicaciones de Bayona.

Pero claro, hay que imaginarse a esa población de paisanos y paisanas, con quienes las tropas gabatxas se ensañaron en no pocas ocasiones, dando lugar a acontecimientos como los del Levantamiento del Dos de Mayo, en los que las tropas gabatxas y los mamelucos (mercenarios norteafricanos a las órdenes de Napoleón que, tras la Guerra de la Independencia, se dedicaron al top manta) masacraron a gran parte de la población de Madrid. Para colmo, los gabatxos  no comían a las tres de la tarde, sino que almorzaban entre las 11 y las 12 de la mañana (!), se comían primero la fruta (!!) y el queso de postre (!!!), obviando el hecho de que no podían pronunciar la erre en condiciones (!!!!). Ello provocó lo que estaba cantado desde el primer momento: una insurrección popular.

mamelucos4

Levantamiento del dos de mayo en Madrid según Francisco de Goya. Fuente: historiasdepinceles.

Ante la ineptitud de la monarquía, que se encontraba en un exilio dorado en Francia con todo lujo de comodidades, fue la gente de a pie quien se jugó el tipo contra las tropas napoleónicas. Mientras tanto, la burguesía adinerada, distinta de la nobleza (en muchos casos arruinada) de viejo cuño, jugó sus cartas para intentar modernizar la Monarquía Hispánica. Se monta una Junta Central, esto es, un gobierno provisional que se va moviendo de aquí para allá esquivando el control de José I.

Para sufragar los gastos de la guerra, se hicieron algunos sorteos en las ciudades. Si bien esto ya se hizo en el siglo XVIII en alguna ocasión, el primero de la Guerra de Independencia tuvo lugar en Sevilla en 1809, promovido por la Junta Central. Según consta en un documento del Archivo Histórico de Cádiz, el primer Gordo de Navidad tuvo lugar en Cádiz, mientras la burguesía escribía la primera Constitución, “La Pepa“:

Así, en 1812 se llevó a cabo un concurso público al que fueron convocados todos los “maestros torneros de Cádiz” para que fabricasen 25.000 bolas esféricas de madera de “boge”, según consta en un documento que custodia el Archivo Histórico Provincial de Cádiz. Antes de eso, según menciona esta institución, los sorteos no se realizaban con las bolas y el bombo actuales, sino mediante “cédulas enrolladas” o papeletas que se metían en un saco del que se extraían manualmente los boletos ganadores.

(…) El primer sorteo extraordinario de Navidad de la Lotería Nacional se celebró en Cádiz el 18 de diciembre de 1812. Resultó agraciado el número 03604, cuyo poseedor recibió un premio de 8.000 reales de a ocho a cambio de invertir 40. Aunque el sorteo extraordinario fue concebido durante el asedio de la capital gaditana, este ya había finalizado tras dos años y medio cuando se celebró por primera vez el popular sorteo navideño.

Pero la guerra aún no había terminado. Desde Andalucía, el sorteo se fue extendiendo al resto de la península a medida que los franceses eran expulsados. En marzo de 1814 Cádiz fue sede por última vez del sorteo, cuya sede se trasladó a Madrid, hasta hoy.

Y ya tenemos la lotería. Pero no sólo eso: ante la ausencia de los monarcas, que estaban frecuentando prostíbulos en Francia, se desarrolla una idea que será construida de aquí en adelante; la de la existencia de una nación española independiente de la Monarquía Hispánica. Monárquica, por supuesto. Pero también incluía más cosas y no sólo un linaje de discapacitados reales, como la soberanía popular (la existencia de un pueblo como “alma” de ésta), una serie de derechos y obligaciones que separaban a las gentes de este Estado de los de otros  y una burguesía que se frotaba las manos ante todo esto. Y, como detonante, un ejército enemigo al que expulsar. Vive l’Espagne!

Magnífico Rector

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s