“Las mujeres armenias, las más ‘puras’ del mundo”: machismo y racismo en sólo un titular

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Imagen de la excavación de una de las tumbas analizadas en el estudio genético sobre el ADN mitocondrial del sur del Cáucaso. Fuente: Historia y arqueología.

¿Recordáis el libro ese (también hay una peli basada en él) en el cual Hitler vuelve a Alemania de pronto y nadie sabe muy bien el porqué? Pues eso mismo se me ha venido a la cabeza al abrir Facebook y ver el titular de “Las mujeres armenias, las más ‘puras’ del mundo” (aquí tienes el artículo original en Current Biology), perfil tras perfil, página de arqueología tras página de arqueología, como quien repite un mantra absurdo sin saber qué demonios significa ni cuestionarlo siquiera, que no está el horno para bollos, oiga. Sorprende ver que esa sesuda masa crítica que cibermilita en las redes sociales calla cuando titulares ofensivos, machistas y racistas a partes iguales, encabezan noticias parciales y confusas sobre cosas que tienen que ver con la genética, la biología y toda esa mierda aparentemente incontestable desde las ciencias sociales en general. Porque parece que los números son los números y hay que usar las pipetas con guantes, aunque estén cargadas con un corpus teórico débil y confundido, disfrazado de neopositivismo o algo parecido que huele a podrido.

La catástrofe se multiplica por mil millones cuando el lobby de los medios necesita publicar algo nuevo, lo que sea, empleando para ello bandas periodísticas que no saben ni hacer la “o” con un canuto. Pero el quid de la cuestión reside en hacer titulares que enganchen, que sorprendan y que te hagan desviar la mirada hacia ellos, como las luces parpadeantes de un puticlub cuando conduces en plena noche. Y esta última parece haber sido la estrategia empleada por algún periodista trasnochado, demasiado expuesto al sol como para hacer otra cosa que no sea la de babear y susurrar chorradas. Y, lo que es más grave, el resto de páginas, medios, sitios webs y estercoleros que se dedican a la arqueología, la historia y las cosas viejas en general se han limitado a repetir como papagayos ese titular de mierda. En algunos casos no se han cortado en absoluto al incluir un buen surtido de fotografías de mujeres armenias a lo loco y sin criterio ninguno, de buen ver por supuesto, y para todos los gustos (con niñas armenias incluidas, por si algún visitante gusta de la tierna belleza de la infancia, pura, eso sí, como todas las hembras que pueblan las laderas al sur del Cáucaso).

Es en estos casos cuando militar en el GAS cobra sentido y cualquiera de nuestras miembras tiene vía libre para actuar como lo haría un mastín rabioso en celo en una guardería de ardillas con problemas de movilidad. Que si estamos aquí es para, entre otras cuestiones, remover los zumos de mierda que ingerís sin criterio alguno para que seáis vosotras mismas las que, con vuestros ojos, veáis el estiércol que encierran.

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Acompañemos este estupendo titular con fotografías de mujeres guapas ataviadas con trajes tradicionales a lo loco para terminar de ser el gancho perfecto. ¿Por qué no? Fuente: Historia y arqueología.

Y voy al caso en cuestión; un grupo de genetistas publican un estudio sobre genética [menuda sorpresa, ¿eh? yo pensaba que iban a publicar algo sobre los elementos nutricionales del tocino] del sur del Cáucaso (región que ocupan hoy tres países, Armenia, Azerbaiyán y Georgia). Deciden realizar un muestreo que ocupa un periodo aproximado de 8.000 años, recurriendo a los restos humanos hallados en yacimientos arqueológicos desde inicios del Holoceno hasta el año 300 a. n. e., más o menos [No voy a entrar en el hecho de cómo la arqueología se ha vendido maniatada a los laboratorios de datación y de genética, porque no terminaríamos nunca]. Para que quede un estudio más mono y publicable en una revista molona que les diese puntos para el Curriculum Vitae decidieron comparar los resultados de todo esto con una muestra de la población actual de la zona. Todo ello cobra sentido en este área geográfica, puesto que el Cáucaso es un corredor de paso natural entre Próximo Oriente y Europa, zona frecuentada por las migraciones de las distintas poblaciones desde tiempos prehistóricos, que todos tenemos aquí muy gordos los cojones al afirmar que somos muy vascos, muy españoles y mucho españoles, muy europedos o muy gilipollas por hacer cualquiera de las afirmaciones anteriores, pero la gente se ha movido y mezclado a lo largo de la Historia.

Pero para continuar en todo este follón hay que tener en cuenta una serie de conceptos básicos sobre genética que vamos a exponer muy brevemente y de forma sencilla. Tan sencilla que será entendible incluso por parte de aquellos heterosexuales que estos días patalean reivindicando el día del orgullo macho o estupideces similares y que, a pesar de todo, tienen muchos amigos gays. En primer lugar, y por así decirlo, portamos dos tipos de ADN: a) ADN mitocondrial, esto es, el que te transmitió tu mamá; b) ADN nuclear, esto es, un mix del ADN de papá la cigüeña y de mamá. Aquí reside uno de los problemas fundamentales de la genética aplicada a poblaciones antiguas; el ADN nuclear es más escaso y se deteriora con mayor facilidad que el mitocondrial, mucho más abundante que el anterior y que puede obtenerse con mayor facilidad a partir de restos óseos deteriorados (como los existentes en los yacimientos arqueológicos). Por esto, la mayoría de los estudios genéticos aplicados a la arqueología sólo recogen la herencia genética vía materna, o sea, que estamos sesgando la historia genética a la madre de la madre de la madre de la madre de la madre (y así sucesivamente muchas madres atrás).

Captura de pantalla Sputnik

Os pego un pantallazo de las “noticias relacionadas” con ésta en la web Sputnik, LOL. Fuente: Sputnik.

Pues bien, el estudio de marras (titulado algo así como “Evidencias genéticas que muestran una sorprendente estabilidad genética de largo plazo en el Sur del Cáucaso“) recoge que la carga genética mitocondrial de la peña del Sur del Cáucaso ha variado muy poco, en términos generales, en los últimos 8.000 años. Es decir, que la mayoría de la población de mujeres ha permanecido en la zona, grosso modo, desde hace siglos. Históricamente, este estudio puede estar hablándonos de la permanencia de determinados sistemas sociales tradicionales en la zona que “fijarían” a la mujer a la tierra, siendo el hombre el que se mueve, por así decirlo, en la mayor parte de los casos (haz click aquí para leer un pequeño texto de la BBC sobre este fenómeno en la actualidad). Pero no debemos olvidar que sólo se incluye el ADN mitocondrial, algo que configura una muestra sesgada desde el principio, por no hablar de los números; ¿hasta qué punto podemos reflejar convenientemente la genética de poblaciones durante 8.000 años a partir de una muestra con no pocos saltos en el vacío -desde el 300 a.n.e. hasta la actualidad no se han recogido datos, por no cuestionar la más que probable desviación de los métodos de datación?

¿Cuál es la estrategia, volviendo a la rabia inicial de este post, de la escoria periodística de turno para hacer atractiva esta noticia? Decir que “Las mujeres armenias son las más ‘puras’ del mundo“. Este titular parece ideado, efectivamente, por un híbrido fruto de la mezcla de Adolf Hitler, el arcipreste de Hita y un perfil masculino falso de eDarling de esos que mandan fotos de su nabo indiscriminadamente a todo quisqui. Hablar de la ‘pureza’ de una población es propio de científicos nazis, intelectualoides burgueses decimonónicos y gentuza racista en general. Y cuando el concepto ‘pureza’ hace alusión a las mujeres es casi siempre atendiendo a su comportamiento sexual. Cuando mezclamos todo esto en un titular como el aquí comentado tenemos la fusión perfecta entre el racismo y el machismo más extremos; de estudiar la carga mitocondrial de una población hemos pasado a valorar un producto cualquiera de una tierra cualquiera, la comunidad de mujeres de Armenia, como si estuviésemos hablando del vino, de las hortalizas o de los caballos de Armenia. Y nada mejor que aderezar esta valoración de hembras de raza con unas cuantas fotografías que no vienen al caso.

Podéis imaginar la mierda que muestra ahora mi buscador como consecuencia de haber confeccionado este post; ‘citas con mujeres armenias‘, ‘conoce mujeres armenias solteras aquí‘, etc. Anuncios que promocionan mujeres (de la marca ‘Armenia’, en este caso) como quien vende un producto cualquiera a consumir. Como quien vende patatas, vamos. Efectivamente, aún queda mucho heteropatriarcado por combatir y habrá que batirse el cobre con dureza en esta dirección. Pero si no empezamos por barrer nuestra propia casa, difícilmente podremos barrer la calle. Comunidad de camaradas arqueólogas, tenemos que estar alerta si queremos aportar nuestro granito de arena hacia un mundo mejor.

Muy mal, páginas de arqueología que habéis repetido ese titular de mierda… Muy mal.

Magnífico Rector

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