Memorias de un mundo futuro: Amaiur y el procès

Amaiur-Huelga

Y es que huelga haberla húbola. Fuente: http://vientosur.info/

En las últimas semanas vivimos el procès a golpe de titular y de minuto y resultado. El tiempo histórico se ha acelerado de repente hacia lo que se concibe como un gran acontecimiento que una multitud de pequeños sucesos quieren empujar. ¿Quién hablará de todos ellos cuando hayamos muerto? Como 1640 y la guerra de sucesión están ya muy trillados y reflexionar en experiencia ajena sale gratis (lo que no significa que vayamos a salir indemnes) hoy la idea es darle un par de vueltas a esta pregunta juntando para ello un par de churras y merinas arqueohistóricas: el procès y el castillo de Amaiur.

Algunos de los sucesos que han tenido lugar en las últimas semanas en Catalunya se han convertido ya en hitos históricos. Por ejemplo, el 1-0 pasará a la historia, para algunas, como un día de represión brutal; para otros, será la jornada en la que la aplicación de la legalidad vigente impidió la realización de un referéndum secesionista ilegal. ¿Qué ocurrirá con otros sucesos? ¿Quién los recordará y cómo?¿Cuáles se integrarán en el discurso hegemónico y de qué manera lo harán? De la sesión del Parlament se hablará, seguro, del discurso de Puigdemont, pero, ¿y de la reivindicación de una república feminista que hizo Anna Gabriel? Del 3 de octubre, se recordará probablemente la aturada de país de la Taula per la Democràcia, pero ¿y la huelga general convocada por diversos sindicatos y organizaciones sociales? ¿Y qué pasa con esa multitud de sucesos dispersos que los grandes relatos están relegando a un segundo plano?

Demos un salto en el tiempo. En el norte de Navarra, en el valle del Baztán, se localizan los restos del castillo de Amaiur, del que ya os hemos hablado alguna vez. Se trata de uno de los lugares icónicos de la historia de Navarra y, por extensión (pero en estos deslizamientos históricos no voy a entrar aquí) de Euskal Herria. Allí, en el año 1522, cayó la última de las guarniciones que, sin éxito, intentaron contener el avance castellano sobre el Reino de Navarra. La toma del castillo de Amaiur se ha construido como el hito que marca la conquista castellana y, con ella, el fin de la independencia navarra (qué significaba independencia a principios del siglo XVI, ah, eso ya es otra cuestión). El castillo, o más bien lo que queda de él, se yergue así como un referente que lo mismo vale para recordar el glorioso pasado histórico de Navarra que para reivindicar una Euskal Herria independiente y socialista.

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Helo aquí. Fuente: 1512-2012.com

A día de hoy, la cima del montículo sobre el que se alzaba el castillo está presidida por un monolito. El actual es una reproducción hecha en el año 1982. El original, que se instaló en el año 1922 en medio de un penetrante olor a incienso (véase la foto más abajo), fue dinamitado en oscuras circunstancias en julio de 1931 (no me preguntéis quién lo hizo, porque eso me trae de cabeza).

Amaiur-InauguracionMonolito1922

Y tela la escenografía de la exposición. Fuente: naiz.eus

De manera general, conmemora la toma del castillo y se alza como reivindicación de la soberanía navarra. De forma particular, el monumento ensalza la figura de quienes lideraron la resistencia. La lista de nombres tiene su miguilla. Como cabría esperar, los que figuran no formaban parte del campesinado local. Entre ellos se cuentan Juan de Orbara, abad de Urdax y canónigo de la catedral de Pamplona; Jaime Vélaz de Medrano, alcalde de la fortaleza, y su hijo, Luis Vélaz de Medrano; Miguel y Juan de Jasso, descendientes de los señores de Xabier; Víctor de Mauleón emparentado con la nobleza navarra; y Juan de Aguerre, de Echalar, de quien se han conservado varias de las cartas que en esos días envío al abad de Urdax dando cuenta de lo que estaba sucediendo. Todo gente muy principal, como diría mi abuela, que obtenían su sustento mediante la coerción extraeconómica que directa o indirectamente ejercían sobre el campesinado, como diría Marx.

Amaiur-PlacaConmemoracion.JPG

Fuente: momenticos1.blogspot.com.es

Estos señores, claro está, no luchaban solos, pero del resto de personas que combatieron en el castillo lo cierto es que el monolito, al igual que muchos discursos oficiales, no dice ni mu. Cierto que gozan de una postura cómoda: a diferencia de los navarros que pudieran luchar en el bando castellano (lo cual, por cierto, es aún motivo de agrio debate, como se puede ver aquí y aquí), no cargan con el sambenito histórico de haber traicionado a la patria. Como estaban allí, pues se les presupone luchadores por la independencia del reino, se les desea luz perpetua y punto.

Amaiur-Monolito.jpg

Fuente: wiki commons

Sean quienes fueran, tuvieron que esperar hasta el año 2007 para que se erigiera un Monumento al Resistente Desconocido, un nuevo monolito colocado a los pies el castillo. Situado a la entrada a la fortaleza, sí, pero en una posición secundaria en el conjunto del monumento. El castillo, como símbolo de la resistencia navarra (y, por extensión, vasca), alberga a la vez, pues, un discurso oficialista que destaca a los líderes militares (lo de señoriales se obvia) y otro que recupera la memoria de quienes lucharon bajo su mando, aunque a costa de institucionalizar su anonimato y de olvidar que quizá lucharan, sí, contra los conquistadores castellanos, pero dentro de un régimen muy concreto en una posición social subordinada. Del entorno del castillo, de sus orígenes y de las personas que trabajaron en su construcción, que prestaron servicios o rindieron tributos, nada se dice, o se dice muy poco.

Amaiur-MonumentoResistenteDesconocido

Monumento al Resistente Desconocido. Fuente: wiki commons

Hoy en Cataluña la situación, sin duda, es muy distinta, aunque no por ello dejamos de escuchar discursos que pretenden reducir todos los factores a las decisiones y acciones de un puñado de personas. Conviene, sin duda, al nacionalismo españolista, ya que con él legitima su intervención y salva paternalistamente la cara ante un pueblo catalán al que pretende engañado por sus políticos y al que quiere reconducir al redil constitucional. Puede convenir también a determinados sectores dentro del movimiento independentista: a aquellos que quizá busquen que todo cambie para que todo siga igual o que simplemente aspiren a erigirse como líderes carismáticos para dar forma al procès según un criterio particular. Cierto es, como demuestra el caso de los Jordis, que estos liderazgos no siempre son cómodos ni están exentos de riesgos: sobre ellos se está concentrando la represión del estado español y la rabia del nacionalismo españolista. Pero mientras tanto, en el procès real, los sujetos políticos se articulan a múltiples escalas, con voces múltiples y múltiples propósitos. Lo hacen en torno a barrios, municipios, escuelas, colectivos y organizaciones de distinta naturaleza. Lo hacen con distintos medios y propósitos, con reivindicaciones en diversos sentidos, a veces concurrentes, a veces no. ¿Cómo daremos cuenta de todos ellos en el futuro?

 

El Perro de Chulainn

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