El calostro y las cosas. Capítulo 5: Putadas que hacer a los novatos (aka pescadito fresco)

– Esto es una mierda.

– Ya, pero te toca pringar.

– ¿Y no lo puede hacer otra? Yo que sé… Auzóctono o Biosbardo

– Auzóctono o Biosbardo… Claro, claro. Las del GAS que hace que no se dejan ver desde hace milenios. No jodas, Max. Tienes que marcarte un post de último momento para rellenar la semana

– Pero si no nos lee nadie… Además, tengo campeonato de extreme ajedrez en un rato.

– ¡Calla o no te damos más tranchetes!… Ostiputa… ¡Están aquí!… ¡Dale, improvisa algo!

Eh… eh… Buenas, soy Max-turbada, y tras varios meses de arduas investigaciones, volvemos con El Calostro y las Cosas, el manual de supervivencia básica en Arqueología donde aprenderemos a comer escarabajos con pajita y convertir tu orín en una deliciosa y fresquita Cruzcampo.

Hoy presentaremos los resultados de un estudio con una densa historiografía, que ha pasado de generación a generación de arqueólogas. Iniciado en el Paleolítico Superior por Unga-unga Zárate (Zárate, 20890 BP) y con densas aportaciones del profesor Edadepiedrix (cal. 2100 BP), fue retomado en los años 60 por el procesualista H. Montana (1969) y posteriormente por el posprocesualista M. Hanna (1699). Después de un ritual consistente en introducirnos objetos punzantes por la nariz a petición del arqueólogo territorial, las del GAS conseguimos hacernos con el proyecto y realizar nuestro propio trabajo de campo. El objetivo del proyecto, basado en la teoría simétrico-deleuziana-anabotellesca expuesta por M. Rajoy (el mismo de los papeles de Bárcenas) en 2007, es determinar el grado de aguante de los pringaos en una excavación ante las bromas y putadas de los jefecillos.

Como ya expusimos anteriormente, en la estructura de clases de una excavación, los pringaos suponen la escala ontológica más ínfima, por debajo de las amebas y de Julián Marías. Los novatos en una excavación, también conocidos como «pescadito fresco» (Francis Von Copula, 1943) han sido objeto de mofa y burla desde que la arqueología nació como cencia. En su proceso en convertirse en «capullos», los pringaos han de pasar por un proceso de enriquecimiento personal a través de las conocidas como «putadas»; pruebas de resistencia física y mental que han de superar con entereza y soltura si quieren ser aceptados en el gremio; «similar a un rito de paso pero de esos de los jodidos, de los de tragar semen como los Sambia«, escribe la arqueóloga colonial J. Haze (Haze, 1899). No todos los pasan y los efectos pueden ser catastróficos, como demostró el estudio de la profesora A. Laine en una excavación en Connecticut (Laine, 1987): «uno se hizo caca en los pantacas». En el siguiente vídeo documental grabado por el antropólogo F. Darabont (1997) podéis ver a unos pringaos llegando a una excavación y a los jefecillos apoyados en una pared.

Presentaremos aquí tres de las bromas más clásicas a los pringaos de la excavación. Todas ellas alcanzaron un grado 8 («desternillante») en la escala Serguei-Sufukov.

1. El desplazamiento de terrera.

El clásico de los clásicos. La broma de las bromas. El sumun de la comedia excavatoria que hará las delicias de cualquier persona salvo del pescadito fresco. El desplazamiento de terrera fue objeto de una extensa monografía en diez volúmenes por parte del físico reconvertido en arqueólogo C. Abronazo (Abronazo, 1999). Aunque existen multitud de variantes que incluyen el «desplazamiento horizontal de terrera» y el «desplazamiento euclidiano de terrera» (Abronazo, 1999: 3322 y ss.) en su esencia más básica la broma consiste en decirle a un pescadito fresco que tiene que mover la terrera de la cata desde el emplazamiento X (donde está) hasta el emplazamiento Y (donde estará) (Abronazo, 1999: 3322 y anteriores). La revisión llevada a cabo por J. Oputa  (Oputa, 2017) llegó al siguiente axioma, uno de los pocos existentes en arqueología junto al índice de bonobismo:

El desplazamiento de la terrera por parte del pescadito fresco (d) es igual a la suma de las paladas (P) del sujeto multiplicado por los metros sugeridos por el jefecillo (m) dividido por el índice de descojoncio de la gente de alrededor (i) más 1. Expresado en su fórmula matemática:

d= (P x m / i) + 1

Expresado en una fórmula entendible para Messi:

Ondiaqueputá

En su expresión gráfica:

2. El medidor hidráulico de cerámica

Una broma que no solo ha recorrido eones desde su invención, sino que es utilizado por muchas otras profesiones, como en hostelería (Brandine, 2016). No hay un consenso al respecto de esta broma, pero aquí tomaremos el ejemplo expuesto por el arqueólogo senegalés I. Mbecil en su trabajo etnoarqueológico en Clichécity (Mbecil, 2003: 22-31-47-82, bingo). Según sus palabras:

La broma consiste en decirle a un pescadito, «tienes que ir a buscar el medidor hidráulico de cerámica que lo necesitamos ya. Vete a buscarlo a la otra cata». Pescadito irá a la otra cata donde otro jefecillo, conocedor de la broma, le dirá «Pues aquí no lo tenemos. Tendrás que buscarlo en la zona de lavado de materiales». En la zona de lavado de materiales habrá otro jefecillo cabroncete que también sabrá del código secreto. A la llegada del intrépido pescadito en su búsqueda de un aparato cuyo nombre y razón de ser son absurdas dirá, «Buf. Pues justo se lo acaba de llevar Fulanito», que resulta ser el jefecillo original, que recibirá al pescadito muy cabreado por no haber completado la misión. Te partes el ojete.

Otras variantes de la broma incluyen el «escalfador de líticos», la «moleculadora de sedimentos», una «licuadora de matrices Harris» (Mbecil, 2008: passim passam). En el siguiente vídeo se observa a unos pescaditos frescos objeto de la broma, una variante checa llamada «almaciga» (Stepanokgkeopgohwinkfpoei, 1968).

3. El punto cero móvil

Cuenta la leyenda que esta broma la inventó una persona encargada de la estación total, según nuestras propias investigaciones (GAS, 2017). Como ya conocen los del mundillo, para topografiar y documentar un yacimiento hay varios métodos que incluyen el carboncillo «dibújamecomoaunadetusestratosfranceses» o el «selfie con el yacimiento detrás». Pero el más común suele necesitar de un sitio fijo desde el cual mover el mundo de la excavación. El punto original. El big-bang de la arqueología. El núcleo de matrix. EL FOKIN PUNTO CERO. Evidentemente este punto cero tiene que estar en el mismo sitio, porque si no los dibujos del yacimiento acabarían por ser cuadros cubistas absurdos.

Planimetría de un yacimiento sin usar un punto cero (Braque, 1909). Fuente: wikiart.org

Esta broma surgió ex nihilo, de la nada, como Yisuscraist. Sin más. En la Tesis Doctoral de la profesora A. Cat (1900: 1-pialcuadrado), supuesta testigo de los hechos, cuenta:

Llevábamos un pedo brutal. Una cosa es beber y otra fue eso. Qué movida. Y el peyote no te creas que mejoró el asunto. El caso es que Billy se marcó como tres minutos cagándose en Gordon Childe que te morías de risa. Que si Gordon Childe era un rojo de mierda. Que si ya podía quedarse en la Unión Soviética. Que si ya podía devolverle la pasta de aquellas prostitutas. Y de esto que viene un pescadito fresco y le dice: «Bwuana, tenemos una nueva UE. ¿Cómo la topografió? Y no jodas que va Billy y le dice: «Pilla el punto cero móvil y espérate en la cata». El chaval no entendía nada, claro. Y Billy, todo serio a pesar de que iba más ciego que Pipi Estrada un sábado noche, coge una piedra que tenía al lado y le dice: «Este es el jodido punto cero móvil, vete a la cata». XDXDXDXDX. Y lo tiene por ahí dando vueltas con el punto cero móvil durante toda la mañana. Racistilicioso.

El punto cero de una excavación grande. Fuente: Taringa

Muchas son las bromas que se hacen en las excavaciones. La última medición de humor realizada en una casi implosiona. Según el profesor B. Chocolatin (Chocolatin, 2000: calorías) la explicación es sencilla: «si después de estudiar cinco años, hacer dos de máster, cinco de doctorado y tres de claquet y malvivir con un sueldo miserable en un piso de mierda encima de una bolera y debajo de otra bolera no tienes sentido del humor, eres imbécil».

Jefecillo partiéndose el ojayer después de una broma. Fuente: men, tienes que ver Dogma. Es un peliculón.

Y antes de terminar, preguntamos, ¿a vosotras os han puteado en la excavación? ¿Habéis sido víctimas de alguna broma mientras excavábais y estáis traumatizados para las próximas cuatro vidas? ¿Queréis contarnos nuestras experiencias? Llama al 555-PORELCULOTELAHINCO o escríbenos en facebook y nosotras te ayudaremos. O no. Culo.

Max

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