Rodolfo Walsh y su carta a la Junta Militar. Eso sí que es echarle ovarios al asunto

Venga, venga, que ya queda nada para enturronaros como si vuestro estómago fuera un montacargas directo a las lorzas. Dos semanas y el niño Yisuscraist volverá de sus cenizas para comerse vuestro cerebro. Mientras tanto, un último empujón, un “último suspiro” como diría nuestro amado Luis el Buñuel-o. Ahora que se han producido las últimas sentencias de la ESMA, no sin polémica (si todo va bien, la semana que viene post del GAS al respecto), os traemos este pequeño homenaje a uno de los grandes escritores argentinos y una persona comprometida de verdad, no como Bono. El gran Rodolfo Walsh.

Rodolfo Walsh fue uno de los grandes periodistas del siglo XX, uno de esos seres comprometidos con la verdad que no dejaron de pronunciarla hasta su muerte. Una de sus grandes novelas, “Operación Masacre“, contaba en forma de historia policiaca un fusilamiento ocurrido en 1956, tras una insurrección que trató de derrocar el gobierno dictatorial de Eduardo Leonardi. En ese contexto se ordenó fusilar a un grupo de personas, muchas de las cuales poco tenían que ver con la insurrección, violando gravemente los derechos, no solo humanos, de esas personas. Tras una investigación exhaustiva de los hechos, Rodolfo Walsh fue capaz de poner en jaque a todo el establishment argentino. Digna de leer, contiene párrafos que podrían ser escritos hoy día hablando de la huella del franquismo. Os dejamos uno para vuestro deleite deleitoso:

Ese metodo me obligaba a renunciar al encuadre histórico, en beneficio del alegato particular. Se trataba de presentar a la Revolución Libertadora, y sus herederos hasta hoy, el caso límite de una atrocidad injustificada, y preguntarles si la reconocían como suya, o si expresamente la desautorizaban. La desautorización no podía revestir otras formas que el castigo de los culpables y la reparación moral y material de las víctimas. Tres ediciones de este libro, alrededor de cuarenta artículos publicados, un proyecto presentado al Congreso e innumerables alternativas menores han servido durante doce años para plantear esa pregunta a cinco gobiernos sucesivos. La respuesta fue siempre el silencio. La clase que esos gobiernos representan se solidariza con aquel asesinato, lo acepta como hechura suya y no lo castiga simplemente porque no está dispuesta a castigarse a sí misma.

¿Os suena de algo?

El 24 de marzo de 1976 se produjo la sublevación militar que derrocó a “Isabelita” Perón instauró el “Proceso de Reorganización Nacional” del dictador Jorge Rafael Videla. En el aniversario de ese golpe de Estado, Rodolfo Walsh escribió una carta a la Junta Militar denunciando abiertamente sus crímenes. El 25 de marzo, un día después, Rodolgo fue secuestrado y “desaparecido”. Se convirtió en uno de los “no está” de Videla. ¡Por ti, Rodolfo!

Estas son las reflexiones que en el primer aniversario de su infausto gobierno he querido hacer llegar a los miembros de esa Junta, sin esperanza de ser escuchado, con la certeza de ser perseguido, pero fiel al compromiso que asumí hace mucho tiempo de dar testimonio en momentos difíciles

Carta abierta a la Junta militar en 1977, al cumplirse un año del golpe de Estado de 1976

(Podéis leer la carta entera aquí)

Wu Ming

 

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