Un paseo por el horror. La Escuela de Mecánica de la Armada (ESMA)

La terriblemente famosa ESMA. Foto cortesía de Max

El siglo XX fue bastante mierda, ¿no? Así sin pensarlo mucho y echando un ojayo rápido podría ser uno de los peores siglos de la Historia. Ya lo decía Javier Krahe: «muerto a los noventaynueve / que ni llegó a ser un siglo… / ¡Por payaso! / Dicen los que lo vivieron que el siglo pasado / fue una experiencia traumática a más no poder / que reinaba la ignominia / dicen que fue un asco de siglo / con guerras y hambres y pestes y así / asco de siglo». Un siglo muy lleno de dolor y abyección que nos dejó materialidades bellas, bellas, y más bellas. Hitler, yo soi guapo? Poco a poco, y en algunos sitios más que en otros, las sociedades son capaces de enfrentarse críticamente con el pasado que, de alguna manera, las constituye en el presente. Y la materialidad, los objetos, los edificios y también las ausencias, son fundamentales en el proceso. Sólo cuando el horror se hace físico (como en IT, la vieja, la nueva como dijimos es una puta mierda) somos capaces de articularlo y de enfrentarlo. El poder de lo material, de lo que está presente para referir lo no-presente.

Monumento en el predio de la ESMA. Foto cortesía de Max

Hace un par de semanas (el tiempo, en el GAS, no es lineal sino ácido) se dictaron las últimas sentencias de la Megacausa ESMA, condenando a Alfredo Astiz, Jorge «Tigre» Acosta y Ricardo Cavallo a prisión perpetua por delitos de lesa humanidad cometidas en la Escuela de Suboficiales de Mecánica de la Armada (ESMA), convertido en Centro Clandestino de Detención (CCD) durante la última dictadura militar en Argentina. Más o menos a todos nos suena el tema. Entre los años 1976 y 1983 la dictadura encabezada por Videla hizo «desaparecer» a miles de personas en uno de los procesos represivos más escandalosos de la Historia, si quitamos, por ejemplo, el de Ejpaña (aunque la palabra escandaloso se le quedaría corta). Los «vuelos de la muerte» de la llamada Operación Cóndor llevaban a los prisioneros aún en vida para arrojarlos al Río de la Plata. Finalmente, se hizo justicia… Si bien no faltó la polémica, al decretarse la absolución para 6 de los imputados de entre 54, demostrando que aunque la justicia es ciega, también es imbécil a veces. Pero bueno, la cosa no está mal, ¿no? Son unos 48 más que los condenados en Ejpaña.

El sótano de la ESMA. Foto cortesía de Max

Para celebrar esta condena, y en espera de que en otros países hagan lo mismo, el GAS se ha acercado hasta la ESMA a echar un vistazo al que fue el lugar del horror y símbolo de la represión y el terrorismo del Estado en Argentina (y del mundo. Lesa humanidad es contra toda la Humanidad). La ESMA, un conjunto de edificios en un entorno de 17 hectáreas, se encuentra en la parte nororiental de la Ciudad de Buenos Aires, en un lugar que para una ciudad tan grande como es esta, podríamos decir que está en el centro. Como su nombre indica, en este sitio se formaban los suboficiales de la Marina, función que tampoco perdió durante su uso como CCD. Desde 2004 fue declarado Espacio para la Memoria y para la Promoción y Defensa de los Derechos Humanos,  y en medio del proceso judicial (lo cual no deja de ser interesante, porque una cosa no quita a la otra, ¿no?). Actualmente no sólo se puede visitar y pasear (gratis, baidagüei) el sitio, sino que en él se han instalado diversos museos (como el de las Malvinas), sedes de asociaciones de Derechos Humanos así como centros de cultura.

Graffiti localizado en una estancia del tercer piso de la ESMA. Foto cortesía de Max

Sin embargo, toda la materialidad asociada al CCD ha sido conservada en su integridad. El edificio principal relacionado con el Centro Clandestino es el llamado «Casino de Oficiales», situado en uno de los fondos de la calle principal, para facilitar el descargo de los detenidos. El edificio consta de tres pisos, un sótano y altillo. La plata baja y el segundo piso estaban destinadas a los dormitorios de los oficiales así como a las dependencias del conocido «Grupo de tareas 3.3.2«, el encargado de «gestionar» a los prisioneros. En el tercer piso es donde se tenían retenidos a los prisioneros en la estancia conocida como «Capucha». Esta se componía de pequeños módulos improvisados para tener a los prisioneros, que únicamente podían estar tumbados. Un testimonio dice de este sitio:

Capucha es un lugar donde se huele a muerte, estábamos no demasiado limpios, estábamos algunos heridos, el olor es horrible, se siente la muerte, no hay vida, es el silencio total. (…) Colgados del techo había unos extractores de aire que hacían un ruido espantoso, todo el día, todo el día esos extractores. Uno llegó a odiar los extractores, pero los extractores tenían una gran ventaja: tapaban lo que hablábamos entre nosotros».

(Testimonio de María Alicia Milia de Piries; secuestrada del 26 de mayo de 1977 al 19 de enero de 1979).

Junto a «Capucha» se encuentran las estancias llamadas «Pañol», donde se almacenaban los objetos incautados a los prisioneros; «La Pieza de las Embarazadas», donde se llevaba a las embarazadas a parir; y la «Pecera», espacio para oficinas donde a veces se obligaba a trabajar a los prisioneros gestionando la censura de los periódicos. En el altillo se sitúa la dependencia denominda «Capuchita». Originalmente, la habitación donde estaba el tanque de agua que abastecía el edificio. Entre 1976 y 1983, el espacio de tortura. Formado por unos 15-20 tabiques de separación para los prisioneros.

La «Capucha». A la derecha se ha representado un rectángulo, que es el espacio para el colchón de los prisioneros y el único útil en las celdas. Foto cortesía de Max

La llegada de los prisioneros se hacía, sin embargo, por el sótano, que alojaba distintas celdas y salas de tortura. Muchos de los prisioneros que irían a parar a los vuelos de la muerte pasaban por el sótano, donde se les suministraba una droga para dormirles antes de llevarles al avión. Les decían, en cambio, que era una vacuna antes de su traslado a una prisión normal. La tortura y la muerte se mezclaban también con oficinas para la redacción de artículos periodísticos así como un laboratorio de fotografía para la falsificación de documentos. Es de este laboratorio desde el que saldría el conocido informe Basterra, un conjunto de fotos extraídas del centro por Víctor Basterra, que sería una de las pruebas fundamentales durante el juicio. Estos espacios se separaban por un pasillo que, no sin coña marinera, fue llamada la «Avenida de la Felicidad». Este sótano también tiene una estratificación interesante, ya que fue modificado y aislado con motivo de la visita de una Comisión de Derechos Humanos que visitó el centro en 1979.

La escalera del terror. Foto cortesía de Max

Se calcula que por la ESMA pasaron unos 5000 desaparecidos.

Hasta la victoria siempre… queridos hijos. Foto cortesía de Max.

Si bien las políticas de memoria en Argentina han sido polémicas y no ausentes de críticas (un libro muy bueno de recomendada lectura aquí), no hay duda de que la posibilidad de pasear por el predio de la ESMA y entrar en el Casino de los Oficiales permite un acercamiento subjetivo, personal y también colectivo hacia un espacio del horror en el que no se oculta nada. Las cartas están boca arriba hacia el que camina por la Capucha y la Capuchita y te enfrenta al horror en su más despiadada esencia. Enfrentarnos materialmente a este horror es un paso fundamental para generar una reflexión social sobre aspectos como las causas (políticas, sociales y económicas) de la represión, la violencia subjetiva y objetiva así como sobre las necesarias respuestas socialmente articuladas para que no vuelva a suceder. Como espacio convertido en bien común histórico, la ESMA nos recuerda el lado más oscuro del ser humano, el Mr. Hyde oculto que debemos tener siempre presente para que no salga a a la luz. Que el siglo XXI no se convierta también en un siglo asqueroso.

Max

 

Deja una respuesta

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Salir /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Salir /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Salir /  Cambiar )

Conectando a %s