“Mother!”. Se te ha ido de las manos Darren Aronofsky… y la has cagao

De lo que va realmente la película. Leeros el post y lo entenderéis

Estertores de un hater. Volumen I

Este año me veo fuerte y he decidido ser todavía más repelente, hipster y loser que el año pasado. Así que me he preparado un rooibos, me he calzado unas zapatallicas de estar por casa con forma de oso panda y me he puesto una canción de Vetusta Morla dispuesto a soltaros mierda sobre cine en lo que será un año (espero) lleno de opiniones de mierda super interesantes sobre el séptimo arte. Y hoy… ¡”Mother!”, de Darren Aronofsky! Mu rico y nutritivo, con la de hierro que tiene y tal. Bienvenidos a una discusión entre yo y mi psiquiatra. Y para que le déis al “leer más”, aviso que habrá mucho spoiler y que en general opino que la película es hez. ¡Comencemos!

Os juro que empecé la peli con ganas. Durante mi fase anal cinematográfica, mister Aronofsky fue bastante importante. Nos caíamos muy bien. Flipé con Requiem por un sueño y su montaje estilo hip-hop y, aunque algunos opinan que es una copia de David Lynch (supongo que por el blanco y negro, porque por lo demás…), Pi me parece espectacular. Aunque luego fue como un coitus interruptus con La Fuente de la Vida (aunque la banda sonora de Clint Mansell da para paja y mucho más) y con El Luchador, Cisne Negro me moló muchísimo (¿Noé? ¿Quién dijo Noé?) así que Mother! era como un reencuentro con un colega con el que te enfadas mucho en un momento de tu vida pero te interesa saber qué ha pasado con él y, sobre todo, si su existencia es más miserable que la tuya. Ya os digo, empecé la peli con ganas, y os prometo también que hasta el minuto 40′ la cosa iba más o menos bien. Te pica la curiosidad; a ver por dónde va esto; el reparto lo peta bastante; la propuesta escénica centrada en la casa es interesante; venga Darren, dale que tú puedes… pero el edificio se cae como un barquito de papel en medio del océano Índico o un gordo que se tropieza… en el océano Índico.

Que si la peli es muy metafórica, que si tiene mucho simbolismo… Un tacto rectal también es muy simbólico, y no es confuso ni quiere engañarte; es lo que es, sin aspavientos, sólo tú y el guante de látex. Pero vamos a entrar en el juego. Si la peli hay que leerla en plan metafórico, es una metáfora ¿de qué? Y aquí es donde Darren se pone el sombrero, coge un bastón y baila durante dos horazas que dura la peli para despistar al público. Vamos a lo claro; lecturas esotéricas aparte, la peli pretende ser, principalmente, una gran metáfora sobre el proceso creativo, sobre el arte como una creación y el artista como un Dios-creador, como una madre que da a luz a un hijo. Esta gran metáfora se conjuga y se mezcla a lo largo de la peli con otras metáforas, como es la propia maternidad, la egolatría, el fanatismo, el miedo al otro pero que, a su vez, requiere del otro para su propia existencia (lo que Bauman llama la “aporía del otro“), el miedo al fracaso… Así, todos estos juegos malabares narrativos se entremezclan, generando una sensación de vértigo a la espectadora que ante la abusiva mezcla de movidas sólo puede decir, “Uala, que paranoia”. Pero ya está. Como un cuadro de Dalí o una peli de ciencia ficción de Christopher Nolan.

La peli se divide en cuatro actos que, supuestamente, nos van conduciendo desde lo “normal” (pero excesivamente manipulado… nadie se puede creer esa relación obsesivo-autoritaria entre Javier Bardem y Jennifer Lawrence) hasta un descenso a la locura en el que la prota, que era la (supuesta) musa de un escritor, da a luz y acaba por tener que cederlo todo, incluso el fruto de sus propias entrañas (un niño como metáfora de la obra creativa) a las masas fanáticas, que, literalmente, se lo comen. A Aronofsky le va mucho el rollo “descenso a la locura”; el llevar al extremo indescriptible y abyecto a sus marionetas. Pero mientras que en Pi, Requiem por un Sueño o en Cisne Negro -incluso a pesar del surrealismo subjetivo de los personajes- existe una creíble lógica interna que precipita a los personajes a la toma de decisiones auto-destructivas, en Mother! la protagonista pasa de estar un poco de la puta olla a disfrazarse de Napoleón y pasear sin pantalones por la Plaza Mayor gritando “¡Pezones de Loba y sesos de jabalí!” sin darte cuenta. Vamos, que lo que es el último acto de la peli acaba por ser una parodia de sí misma. De verdad que había momentos en que ya sólo te queda reirte nerviosamente porque no sabes dónde meterte, como al final de un bukkake.

Y es que Aronofsky no puede jugar de esa manera con el público. O jugamos en el plano de las metáforas o jugamos en el plano de la realidad manipulada, pero no en ambas según viene bien. En esto sí que David Lynch le da 20 vueltas. Te puede gustar (o no tener ni pajolera idea de) lo que te está diciendo este tipo de pelo raro, pero lo que no hace es ir saltando de un lado a otro del lenguaje y el simbolismo a conveniencia de lo que le apetece como un pollo sin cabeza o una legislatura del Partido Popular. Eso no, Aronofsky. Eso no. Se entiende que el sentido de Lawrence en la peli es el de proteger su intimidad, la vida que ha construido y reconstruido (se supone que está reconstruyendo la casa de su marido porque se quemó accidentalmente / metáfora de la sequía artística y la reconstrucción del artista falto de ideas), y proteger el fruto de sus entrañas que es su hijo (/obra creativa), y que por eso no le gusta que entre en la casa nadie y se sienta insegura cuando hay extraños que acaban por tener más protagonismo para su marido que ella misma. Extraños (/sociedad, lo que precipita el ejercicio creativo), que lo que hacen es precisamente ser un reflejo mismo de los deseos y miedos oscuros de  la protagonista (por ejemplo, la pareja Ed Harris/Pfeiffer follan mientras que Bardem tiene a Lawrence a dos velicas, representando el deseo sexual de la prota como medio para tener un hijo). Pero una cosa es que el guión exija que protejas tu casa (/la mente creativa) y otra que te pases media puta película preguntando a la gente a tu alrededor qué carajo están haciendo mientras se orinan literalmente en las paredes. Coherencia not found amigo Aronofsky.

Un crítico de la película dijo que

La débil idea detrás de “Mother!” no es lo suficientemente sólida para confrontar el peso del recargado estilo sobre el que se sostiene. Al contrario que la mansión en la que se desarrolla, es una pequeña, confusa cosa, que no puede sostener todo su significado y metáfora.

Aunque jamás lo habría dicho de forma tan chachi, da en el clavo.

Yo escribiendo esto.

Pero lo más preocupante de la película es el doble juego que hace el colega Aronofsky. Desde el título, pasando por el póster de la película hasta el propio desarrollo del guión hacen que te creas que la protagonista es Jennifer Lawrence. La madre, de moder (con las rodillas in de guanter). Su proceso de creación de vida/arte. Pero esto no es así. El prota es ÉL. Y ni siquiera es el escritor/Javier Bardem… Es el propio Aronofsky diciéndonos que es un genio incomprendido y que le tenemos que entender y justificar en última instancia. Ni siquiera ella tiene una existencia propia, ella es una parte de él, como también lo es la casa, los intrusos que se cuelan en su vida o los fanáticos seguidores de su obra. ÉL lo es todo, incluyéndola a ella. Ella, al final de la película, se reduce a una piedra, un objeto inanimado. Su hijo es sólo aquello de lo que se puede desprender (su obra) y que es devorada por el público, que le adora y le ama a pesar de sus errores: que su propia genialidad quema la casa y que ya vendrá otra musa a reconstruirla (el final es tan pretencioso que duele). Hago una peli, me sale bien o mal, pero el público se lo traga; como al niño en la película. Desde este punto de vista, la película debería de llamarse “Aronofsky!”. Pero no. Nos engaña haciéndonos creer que es una peli sobre la maternidad y el proceso creativo, pero es sobre él. Hasta Jennifer Lawrence es una parte de él de la que él mismo se tiene que desprender para poder continuar con su obra, quedándose con lo único que necesita de ella, su amor simbolizado en un cristal que sale del corazón. No me jodas Darren Aronofsky, no me jodas. Y si nos ponemos a hacer lecturas lacanianas o feministas del rollo, como el papel subordinado de la mujer pasivo-materna frente al hombre activo-creativo esto no acaba.

Puntos positivos: se ve el culillo de Bardem (que si le quitas la cabeza está bastante buenorro) y las mamellas de Lawrence unos segundos. Hay planos y secuencias que molan un montón.

Espero que estés en desacuerdo con esta crítica. Deseoso de verlo con otros puntos de vista. Aunque tu opinión me importa una mierda.

P.D. Quentin Tarantino es el director más sobrevalorado de la historia del cine. Si no lo digo reviento. Otro día vamos con eso.

Max

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Un comentario en ““Mother!”. Se te ha ido de las manos Darren Aronofsky… y la has cagao

  1. Mi opinión de mierda es: lo que hace buena la película es que ofrece múltiples interpretaciones. Si bien la tuya es correctísima (así como tu opinión de ella), la mía tira más por su simbología judeo-cristiana y su influencia a la hora de tratar a la (madre!) naturaleza. Es lo que ha dicho el director, aunque fue lo que vi yo desde el principio, quizás por mi educación religiosa. Investigando un poco más, veo que hay muchísimas referencias (algunas más claras que otras). Coincido con el apelativo ‘pretencioso’, dado que él no es santo de mi devoción. Aún así, la película me gusta, sobre todo, porque es una historia que, además de parecer de no-ficción, contiene una historia que no tiene ni pies de cabeza y no le hace falta. Su resumen es la historia de la humanidad.

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