El calostro y las cosas. Capítulo 5: Putadas que hacer a los novatos (aka pescadito fresco)

– Esto es una mierda.

– Ya, pero te toca pringar.

– ¿Y no lo puede hacer otra? Yo que sé… Auzóctono o Biosbardo

– Auzóctono o Biosbardo… Claro, claro. Las del GAS que hace que no se dejan ver desde hace milenios. No jodas, Max. Tienes que marcarte un post de último momento para rellenar la semana

– Pero si no nos lee nadie… Además, tengo campeonato de extreme ajedrez en un rato.

– ¡Calla o no te damos más tranchetes!… Ostiputa… ¡Están aquí!… ¡Dale, improvisa algo!

Eh… eh… Buenas, soy Max-turbada, y tras varios meses de arduas investigaciones, volvemos con El Calostro y las Cosas, el manual de supervivencia básica en Arqueología donde aprenderemos a comer escarabajos con pajita y convertir tu orín en una deliciosa y fresquita Cruzcampo. Sigue leyendo

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El calostro y las cosas. Capítulo 4: la de la estación total folla menos que el bajo en un grupo de pop-rock

¿Alguna vez te has preguntado por qué tu colega tiene éxito en la vida y tú eres arqueóloga? ¡Hola! Soy Max Mclure, tal vez me recuerden de otros posts conocidos y leídos como… ¡Y volvemos con “El calostro y las cosas“! La segunda sección del GAS menos querida que se adentra en los profundos secretos de esta nuestra profesión que es la cencia arquehólica. Hoy analizamos uno de los grandes misterios que han atraído la atención de las arqueólogas desde que Gordon Childe se hizo su primera paja (Hayden, 1967), ¿cuál es uno de los seres más infectos en una excavación ? Ya en otros capítulos hablamos de los pringaos y de las escorias sociales más bajas en la jerarquía excavatoria, pero hoy centraremos nuestra atención en el que posiblemente sea el dodo de la cadena alimentaria en el mundo arqueológico: la de la estación total. Sigue leyendo

El calostro y las cosas. Capítulo 3: estructura de clases en las excavaciones de verano (y II). Jefecillos, pringaos y la Ley del Pringao

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Gentuza varia Amigas mías. Tras un período de retirada espiritual en Narnia, donde se excava a cuarenta grados a la sombra, he decidido retomar este opús-culo de sabiduría arquehólica que es “El calostro y las cosas” para regocijo de aquellas que osen atravesar las negras tinieblas de la ignorancia para adentrarse en el dulce regato del pus. Retomando el análisis que se inició en el capítulo anterior, nos ocuparemos en este de los dos escalafones inferiores de la estructura de clases en las excavaciones de verano, que son los jefecillos y los pringaos. Finalmente, este tratado se centrará en la conocida como “Ley del Pringao”, a partir de los recién descubiertos manuscritos de Maximilian Chinchibirí (1987-1898; ¿qué pasa? Este tipo vivió al revés), localizados en un prostíbulo tailandés low cost. Sigue leyendo

El calostro y las cosas. Capítulo 2: estructura de clases en las excavaciones de verano (I). Los tipos de jefes

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Tras el éxitaco (qué fácil es mentirse a una misma) del primer capítulo del nuevo libro de cabecera para todo enfermo mental que es “El calostro y las cosas”, lancémonos a la deconstrucción de otros espacios comunes y mitos de esa bella, estable, nada precaria, enriquecedora humana y materialmente y apenas poco estresante que es el cultivo de bonsáis la arqueología. Sigue leyendo

El calostro y las cosas. Introducción y Capítulo 1: el índice/síndrome de bonobismo

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La arqueología está llena de clichés, mitos y espacios comunes simbólicos. En realidad, semos un sector especialmente dado a ello por la intrínseca mezcla entre proletarismo, intelectualismo, tontismo y frikismo que caracteriza al ser-para-la-arqueología. Como ya dijimos en otro post y recuperando la categoría utilizada por el compa David González, somos fundamentalmente “superarqueólogas”, que al mismo tiempo que nos volvemos locos con Draggendorf (al parecer el tío se volvió majara después de clasificar toda la sigillata ofdawol), no prestamos la más mínima atención a la seguridad laboral y vivimos precarizados hasta prácticamente la jubilación. ¡Ey, esto es Jurassic Park, babe! Siglos de profesión alrededor de las excavaciones y del estudio de la materialidad hemos creado toda una simbología y una identidad común que todavía ha de ser deconstruída y analizada en su complejidad. Ese es el propósito de este opús-culo intitulado “El calostro y las cosas”, en honor del calvo de la lotería y del pus gasiano. Sigue leyendo