Streets of Philadelphia (I): una nación creada a hostias de campana

Fermosas vistas asfálticas del Parque de la Independencia en Filadelfia. Foto cortesía de Bonicodeltó

No contentas con tener al niño tailandés de ocho años (Bonicodeltó se llama… creemos) leyendo libros hemos decidido que se vaya a explorar el mundo para rellenar el blog con posts curiosetes y exóticos. Ya se sabe, cuanto más internacional, más cool eres. Y en el GAS somos cool para rato. Anyway. A pesar de que mandamos a Bonicodeltó a hacer una entrevista a Harris a Las Bermudas (sí, Harris nació y vive en Las Bermudas), el muy tonticodeltó (pausa en nuestro relato introductorio de mierda; por favor, dadle al link, yo todavía me estoy partiendo el ojayer) acabó perdido en las calles de Philadelphia. Y le pareció tan interesante el paseo que nos trajo toda una trilogía (o cuatrilogía, ya iremos viendo) para compartir con vosotras sobre la ciudad donde se creó el queso de untar. Hoy, la campana de la Libertad y la creación de la nación más chachipiruli del mundo, Corea del Norte. Sigue leyendo

Jets en rotondas: patrimonio nacional por tierra, mar y ¿aire?

Coruña del Conde, Burgos I

Coruña del Conde, Burgos (hasta hace bien poco).

Como toda iniciativa del GAS, ésta también tiene un marcado carácter pionero y (sobre todo) friki. Hoy os proponemos un breve paseo por un tipo de bien común poco explorado por la Arqueología del siglo XXI: ¡aviones! ¡aviones everywhere! Pero, por encima de todo, aviones en/sobre/entre/cerca-de rotondas, el pedestal patrio por excelencia, el nuevo referente público del Reino de España. Hoy, en el GAS, patrimonio caído del cielo: jets en rotondas. Sigue leyendo

¿De dónde ha salido todo esto de la Semana Santa?

Hoy es el primer domingo de luna llena de la primavera y, por tanto, Domingo de Ramos. ¿De dónde procede todo esto de la Semana Santa? Hoy, Manu Sánchez nos lo explica en su pizarra del programa de Vuelta y Vuelta sobre esta semana. Un tema con tanta repercusión a nivel mundial y peninsular y que genera una serie de manifestaciones materiales de tal intensidad no podía pasar de largo en este estercolero espacio web. Por ello, recordamos un post ya publicado aquí, Semana(s) Santa(s): religiosidad popular y totemismo. Sigue leyendo

El Gordo de Navidad y la construcción de la nación española

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Curro Jiménez cabalgando hacia el puesto de lotería de Doña Manolita a comprar un décimo. Fuente: El documentalista audiovisual.

Después de todo ese rollo de la Revolución Francesa, se hizo con las riendas de Francia un tal Napoleón Bonaparte a finales del siglo XVIII. Bajito y mediocre, si hubiese sido español del siglo XXI hubiese militado en C’s. Vamos, que era un cuñao de la hostia, y se lanzó a invadir toda Europa a lo loco y la Península Ibérica no iba a ser una excepción. Por entonces, en España reinaba Carlos IV, un Borbón más bien tontorrón (como todos), conocido como “el Cazador” (true story) porque estaba más pendiente de su perfil de Tinder que del gobierno del Estado. Total, que en la práctica mandaba su primer ministro, Manuel Godoy. Napoleón le escribió a Godoy al Messenger en 1807, que era lo que se estilaba en la época. Sigue leyendo

El nacionalismo es perjudicial para la salud

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Ya se acerca la feliz nabodad y nuestra compañera Rata DosPatas le ha ofrecido a Wu Ming una colaboración como regalo. Nacionalismos y nazi-onalismos todos a una como en Fuenteovejuna. Vamos que nos vamos, Caranchoa.

Hoy, si Hobsbawm, Geller y otros monstruos del pasado eruditos me lo permiten, me gustaría escribir unas letras sobre los nacionalismos y lo malísimos que son. Sigue leyendo

12 de octubre, ¿día de qué?

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La conquista de América hoy. Fuente: eoi.es

Son finales del siglo XV y en Europa la cosa anda calentita. El feudalismo como sistema político hegemónico se resquebraja como yo ciega de copas en un after a las nueve de la mañana. El sureste europeo está infestado de turcos; hace pocos años que lograron conquistar Constantinopla, y el Imperio Romano de Oriente yace en el suelo como el vómito reseco de un kebab demasiado indigesto, que hizo de tapón fallido a diez cubatas previos cargados de garrafón y ganas de ligar frustradas. El  charco del Mediterráneo estaba de agárrate y no te menees: Piratas por aquí, cautivas por allá, se me sube la bilirrubina, te compro como esclava y pasas a ser mi concubina. Por aquel entonces el mejor de los negocios era la compra y venta de esclavos, un valor seguro para invertir en bolsa. Por contra, los productos asiáticos no llegaban con la fluidez esperada por los mercados al Occidente de Europa y la seda, las especias y, en menor medida, los productos para las tiendas de todo a cien pesetas eran bloqueadas por el Imperio Otomano. ¡Pues me la agarras con la mano! Sigue leyendo