Y llegó el 21 de octubre de 2015

Fuente: taringa.net

Fuente: taringa.net

Se va a la mierda el muro de Berlín y ya nada vuelve a ser lo mismo. Crecimos en los noventa y a pesar de eso sobrevivimos. Llegó el siglo XXI, los dos mil y con ellos los euros, el messenger (y no, no el que usas en tu smartphone: ese en el que te ponías un nick), los ciber y las partidas al Counter-strike y el Age of Empires II. Vivimos todo eso y más con el único fin de llegar a vivir el 21 de octubre de 2015.

Lo del fin del mundo para 2012 y todo ese rollo de los mayas se quedó en el tintero. Pero el 21 de octubre de 2015 llega en unas horas y mañana me veréis calzando unas nike con robocordones (y escuchando robocordones) y montando un monopatín aéreo (a primera hora; a media mañana probablemente ya me haya partido una o dos piernas).

Aquí puedes leer qué aciertos y fallos tuvo el director de Back to the Future al imaginar el día de hoy en la década de los ochenta. Destacan dos ausencias: Internet y los teléfonos móviles, algo que hasta a los noventa no empezó a ser reconocido. Además, hoy no leemos USA Today en papel, sino Rusia Today en versión digital (sobre todo si eres un rojo-separatista-conspiranoico como nosotras).

Fuente: Bazzinga.es

‘Fuente: Bazzinga.es

¿Y a qué viene todo esto? Según se anuncia en varias noticias de las que hemos incrustado en este texto, varias empresas (entre ellas pepsinike o la productora de Tiburón) están interesadas en sacar al mercado los diseños que se imaginan en la película con motivo de este día. Se está generando materialidad a partir de este hecho.

Vivimos en un mundo curioso. Mientras asesinan a miles de personas a diario en algún país africano cuya existencia ignoramos y en el que cientos de niños acarrean en cestos las materias primas con las que nosotras fabricamos los productos de alta tecnología con los cuales enviar un whatsapp a ese chico o a esa chica que acabas de conocer y que te gusta, la gente vuelve a hablar de la muerte de Miliki tres años después en Facebook. Y es que sorprende la aparente aleatoriedad con la cual se generan fenómenos sociales, muchos de los cuales conllevan una materialidad. Una materialidad que estudiarán las arqueólogas del futuro y que será compleja de explicar.

O a lo mejor en el futuro ya no hacemos arqueología y nos dedicamos a cosas más interesantes.

Magnífico Rector

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