La calle (cada vez) es (más) nuestra: los brazaletes morados y la conquista del espacio por iniciativa popular feminista

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Iniciativa “pañuelos morados” en la feria de Córdoba. Fuente: Cadena SER.

Sabemos que la ciudad (aún) no es nuestra, pero no íbamos a quedarnos de brazos cruzados. Entre los objetos de estudio de la arqueología se encuentra la construcción del espacio por parte de las sociedades humanas, desde el pasado hasta la actualidad. Hoy, la continuación de la construcción del espacio por parte de un sistema heteropatriarcal que salvaguarda sus propios intereses es un hecho, al igual que lo es la minorización de las mujeres en el espacio público. El mal llamado espacio público, por tanto, ya que no será verdaderamente público hasta que no sea de todas.

Hace algún tiempo que surgió por primera vez la iniciativa de los “brazaletes morados”. Quizás la primera vez que una campaña fue reflejada por los medios de comunicación fue en el pasado Carnaval de Cádiz. Así lo reflejó el diario El Mundo:

La Asamblea Feminista de Cádiz comenzó anoche (…) [proponiendo] una curiosa iniciativa que pretende frenar las posibles agresiones machistas que puedan producirse en estos días en las calles de Cádiz, con multitud de personas y aglomeraciones por las fiestas carnavalescas gaditanas. De manera voluntaria, la Asamblea ha repartido unos 180 brazaletes morados, elaborados por un grupo de voluntarias, y la persona que lo lleve servirá de apoyo para las mujeres que sufran tocamientos u otro tipo de acciones que supongan una agresión de tipo sexual.

¿Por qué estas iniciativas en fiestas populares? Desde una perspectiva general, ya hablamos aquí sobre Percepción del espacio, miedo y libertad de movimiento. Los espacios de fiesta suelen ser, desgraciadamente, algunos de los eventos en los cuales aflora con mayor asiduidad el machismo más brutal, el cual es observado también con naturalidad por el conjunto de la sociedad. El alcohol, el anonimato que ofrecen las aglomeraciones y el fomento de cierto “machismo de manada”, producto de una masculinidad (mal) entendida siguiendo los parámetros de nuestro sistema desigual y asesino son algunos de los detonantes que dan lugar a este tipo de situaciones.

En suma, las respuestas institucionales son, cuanto menos, insuficientes: aunque la presencia policial debería ayudar, y más con la creciente incorporación de mujeres en los cuerpos de seguridad del Estado, parece no estar siempre bien formada para actuar ante este tipo de situaciones. La violencia de género, en todas sus formas, es percibida como uno de los mayores problemas de nuestra sociedad, la tendencia es a crecer, y los aparatos de protección del Estado no siempre reciben los mejores medios ni presupuestos para actuar.

¿Cuál parece, en este marco, la mejor de las respuestas? La que proviene de la iniciativa popular feminista. Y la de los “brazaletes morados” (un cuerpo de voluntarias que asisten a posibles víctimas de violencia machista e intervienen activamente en estas situaciones, en cualquiera de sus formas), cada vez más extendida en los eventos festivos andaluces, como el Carnaval de Cádiz o la Feria de Córdoba, es una de ellas.

Además, existen resultados tangibles a raíz de este tipo de iniciativas. Desde el Café Feminista Córdoba se emitió ayer 31 de mayo un comunicado (puedes descargarlo haciendo click aquí) en el cual se analiza la necesidad de este tipo de acciones y se detallan las cincuenta y dos incidencias de variada gravedad que atendieron las voluntarias “brazaletes morados” en la pasada feria de Córdoba.

Como es de imaginar, desde el Grupo de Arqueología Social (GAS) apoyamos activamente este tipo de iniciativas y nos tomamos la libertad de manifestar, entre otras, algunas de las virtudes de las mismas:

Es popular: Se genera de abajo hacia arriba. Puede contar con apoyo institucional o no, pero es independiente de las instituciones y es fruto de las clases populares organizadas de manera asamblearia y democrática. Se manifiesta así el conocimiento de las clases populares de su sociedad y de sus propios problemas, así como la búsqueda de soluciones.

Es feminista: En primera instancia, busca compensar de algún modo la desigualdad existente en la actualidad entre hombres y mujeres, evitar o amortiguar el mazazo machista sobre los cuerpos de las mujeres. En última instancia, busca cambiar la sociedad.

Es fruto del empoderamiento de las mujeres: los “brazaletes morados” son una iniciativa tomada por mujeres, constituida por mujeres y para atender a mujeres. Nos consta que las propias voluntarias han reprendido o corregido actitudes machistas a algunos de los agresores, además de contactar, en caso de ser requerido, con las autoridades pertinentes, aconsejar y orientar a la víctima en las posibles opciones legales a tomar. Así se evita la reproducción de roles sexistas (hombre-protector/mujer-víctima) una vez más. Si eres hombre, tienes también tu espacio en todo esto con otros hombres; no permitas el machismo en tus círculos.

En el Grupo de Arqueología Social también nos ponemos el brazalete morado en las redes sociales y en la web y aplaudimos, apoyamos y animamos a quienes se lo ponen en la calle.

Magnífico Rector

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