La Arqueología desde abajo. Entrevista a Pablo Iglesias Ordóñez

Aunque hacía mucho, pero que mucho tiempo que Wu Ming no subía de los infiernos para hacer una entrevista, no nos olvidamos de ellas. Podéis leer las otras entrevistas aquí. Hoy, Wu Ming entrevista a Pablo Iglesias Ordóñez (nada que ver con los otros Pablos e Iglesias, este es mucho mejor sin duda) para que nos cuente lo que es la Arqueología puesta en marcha en un municipio de Extremadura, Hernán Pérez.

Wu Ming: Pablo, antes de que nos denuncien por suplantación de identidad con los otros Pablos Iglesias, preséntate a las lectoras del GAS.

Pablo Iglesias: Saludos a la comunidad y sobre todo al gran Ming. Es un placer compartir con vosotros este rato en vuestro blog.

El colmenar de Canillas. Foto cortesía de Pablo Iglesias

Mi nombre es Pablo Iglesias Ordóñez, y actualmente soy concejal de cultura, servicios sociales, deportes y hacienda y 2do teniente de alcalde de un pequeño municipio en el norte de Cáceres, en la comarca de Sierra de Gata, llamado Hernán-Pérez. Me licencié en Historia en la Universidad de Salamanca y cursé estudios en el Instituto Iberoamericano de la misma universidad y en el Institut des Hautes Etudes de l’Amerique Latine (Sorbonne III Nouvelle – Paris). Tuve también la suerte de participar en programas dirigidos a estudiantes por la Cancillería de la República de Ecuador y en algunas campañas de excavación en la Caune de l’Aragó (Tautavel – Francia). Cuento con formación en Patrimonio y Turismo por la UNED y como Agente de Desarrollo Rural.

Wu Ming: ¿Cuáles crees que son los principales problemas a los que se enfrentan las comunidades rurales extremeñas en la actualidad?

Pablo Iglesias: No me siento en capacidad de hablar de todas las comarcas de Extremadura. Cada una tiene sus problemas principales. Hemos de tener en cuenta que existe una gran diversidad socioeconómica. Territorios como el Valle del Jerte, con una alta capacidad productiva y fuertemente cooperativizados y otros con alta concentración de la propiedad de la tierra. Los problemas de un habitante de Piornal, difícilmente pueden compararse con los problemas de un habitante de Herrera del Duque por poner un ejemplo.

Festival Internacional de Cine Rural y Medioambiental. Foto cortesía de Pablo Iglesias

En el caso de Sierra de Gata, la comarca que más conozco, contamos con problemas de diversos tipos. El primer problema es el empleo, ni siquiera se trata de hablar de empleo de calidad, simplemente hablamos de empleo. La población activa se sostiene principalmente de la agricultura y los Planes del Empleo Rural, compensado todo por las pensiones y un pequeño sector industrial y de servicios disperso (únicamente concentrado en Moraleja y en menor medida en Valverde del Fresno). Los autónomos del campo no alcanzan un número destacable, aunque en zonas de alta producción sí se está viendo una aparición de lo que se da en conocer como ATP (Agricultor a Título Principal), que complementa su actividad entre olivar y ganadería en extensivo o la apicultura, obteniendo la mayoría de sus ingresos de la actividad agraria. Estos problemas se suman al envejecimiento de la población, la emigración juvenil, tasas de paro elevadas. Una suma de factores, arroja un producto con un nombre claro: despoblación.

Pero para los serragatinos, como para los extremeños en general, hablar de problemas es repetir como un mantra nuestra problemática histórica. Frontera de fronteras desde los suevos a los borbones. Desde Viriato a José I. Un territorio arrasado por guerras y economías de subsistencia desde antiguo. Suelo comentar, cuando hablo de estas cosas, que mi abuelo pasó gran parte de su infancia en un chozo de adobe. ¿Cómo paliar en apenas 3 décadas una desigualdad histórica? Complejo. Sin embargo, las soluciones pasan por continuar con una política de consolidación de infraestructuras, haciendo mucho hincapié en las tecnologías de la comunicación. Favorecer la búsqueda de la ansiada industrialización que siga la senda del empleo en dependencia, que ha creado centenares de empleos en las zonas rurales de toda Extremadura. ¿Imaginamos lo que suponen 20 puestos de empleo en un municipio con 600 habitantes? ¿Imaginamos lo que suponen 300 puestos de trabajo en una comarca de 18.000 habitantes? Por desgracia el sector servicios no es capaz de abarcar la totalidad de la demanda de empleo, tampoco la agricultura, la vista está puesta ahora en la agroindustria y la transformación en busca del beneficio añadido.

En definitiva, hablemos de soluciones para procurar absorber nuevos trabajadores jóvenes, con un empleo de calidad y obtendremos población. Evitaremos la emigración y frenaremos la despoblación. Ese es el primer reto de los extremeños desde de hace más de un siglo, no irse de Extremadura.

W.M: ¿De qué manera el patrimonio puede contribuir a la comunidad rural? ¿Crees que ayuda a generar identidades comunes a los habitantes de la región? ¿De qué manera?

P.I: La conservación del patrimonio dice mucho de las comunidades en las que se encuentra. Hoy, por fortuna, casi nadie duda de la necesidad de conservar una iglesia o un cuadro de Ribera, aceptamos que son muestras de la capacidad creativa del ser humano, tanto a nivel individual como en su conjunto. De esta manera, el patrimonio rural es una muestra de la capacidad de trabajo, de innovación, de la necesidad de adaptación al medio y de responder a los retos del día a día con lo que tenían a mano. Cercas kilométricas construidas a base de trabajo en cantera, albercas molineras, eras empedradas, canales de riego, son el ejemplo de las ansias de progresar y desarrollar la vida en el entorno en que nacimos. Ese patrimonio sin lugar a duda configura y forma parte de la mentalidad colectiva de las comunidades rurales.

Uno de los ejemplos más claros es el del simbolismo como lugar de encuentro. Mientras respondo a estas preguntas, está desarrollándose en Hernán-Pérez un proyecto del Colectivo cAnicca, relacionado con el urbanismo participativo. En las jornadas de trabajo se vislumbró como lugares de trabajo como el lagar, al que los niños acudían a untar pan en el aceite caliente o las fuentes y lavaderos, donde las mujeres tradicionalmente acudían a por agua o a sus tareas diarias, se convertían en puntos en los que relacionarse socialmente, mantener charlas discretas o incluso, enamorarse. La recuperación de esos puntos y su recuerdo como lugares de encuentro, forma parte de ese valor intrínseco que convierte a veces la vieja fuente en algo más que un conjunto de piedras y argamasa.

 

Idolo en el Museo Arqueológico. Foto cortesía de Pablo Iglesias

W.M: Hernán-Pérez se sitúa en un entorno arqueológico y natural único, ¿cuáles son tus propuestas generales para su aprovechamiento? ¿Existe algún tipo de organización o de asociación que trabaje en el patrimonio de la región?

P.I: Como bien dices, y aunque sea mi pueblo, Hernán-Pérez se encuentra en un entorno arqueológico y natural único. Enclavado a las faldas de la sierra del Moro, recia, con monte muy denso y de solana, el municipio se encajona entre dos ríos de gran caudal en invierno, el Árrago y el Tralgas que acogen zonas de dehesa, sierra, vega y olivar.

En cuanto a su historia es muy interesante por dos cosas, en primer lugar por ser lugar de paso a lo largo del valle del río Árrago entre los pastos de lo que hoy sería Ciudad Rodrigo (Salamanca), y las llanuras de Plasencia (Cáceres) a través del paso de Puerto Viejo en Robledillo de Gata, así como su tránsito natural entre la Sierra de Gata y Las Hurdes. Esto hizo del término municipal de Hernán-Pérez un cruce de caminos de cierta importancia en periodos protohistóricos y romanos. Esta idea de paso se ve acrecentada por la explotación minera de del Contadero, de tipo aurífera y otras más antiguas relacionadas con el estaño.

Pero sin lugar a dudas, Hernán-Pérez ha pasado a la historia de la arqueología por el conjunto de siete ídolos y una estela, que se conservan en el Museo Arqueológico Nacional, así como por la fuerte presencia de estructuras funerarias en lo que se ha dado a conocer como la Necrópolis de Hernán-Pérez. Podríamos hablar mucho más, pero en estos momentos, con la colaboración de Diputación de Cáceres, Dirección General de Patrimonio, Bibliotecas y Museos de la Junta de Extremadura, Universidad de Salamanca, Asociación Cultural Vetones, y otras asociaciones, y agentes de desarrollo se están llevando a cabo los primeros pasos de un proyecto arqueológico de estudio y recuperación que hemos bautizado como “Proyecto Arqueológico Pradocastaño”. Con el desarrollo de este proyecto, espero poder volver a venir a este blog, y contaros un poco más de lo que tenemos planteado, así como de los resultados que se vayan dando.

Actividades de participación ciudadana. Foto cortesía de Pablo Iglesias

Lo que puedo adelantar, es que esperamos que este sea proyecto duradero en el tiempo y que nos permita no sólo conocer un poco más de la historia que nos rodea, sino que sea para el pueblo un proyecto colectivo de reivindicación de una riqueza patrimonial incuantificable. La puesta en marcha de este proyecto, deberá además ser ampliamente difundida a través del Centro de Interpretación con el que cuenta la localidad y que se pondrá en marcha próximamente si todo va bien.

W.M: ¿Crees que la administración se implica lo suficiente en la dinamización de las comunidades rurales? ¿Por dónde crees que pasa la solución?

P.I: En Extremadura hemos tenido la suerte de contar con una política de infraestructuras rurales muy ambiciosa. Desde 1983, se ponen en marcha mecanismos para desarrollar Extremadura sin que hoy por hoy existan grandes diferencias en el acceso a servicios públicos entre el mundo rural y el urbano. Aun así,  estamos lejos de haber conseguido todo lo planeado. Hoy por hoy las zonas rurales siguen teniendo problemas, pero también es cierto que existe un esfuerzo continuado por parte de las administraciones de favorecer proyectos culturales, al menos al nivel local, que es el que más conozco. Existen ideas muy innovadoras, me gusta hablar de ejemplos como el Festival Internacional de Cine Rural y Medioambiental “Gateando”, que podría proyectarse en Cáceres o Badajoz y obtener una repercusión mayor, pero pelea por construir su iniciativa en cinco pueblos que van de los 500 a los 2500 habitantes en Sierra de Gata. O ejemplos como el Festival de Teatro y Circo de Las Hurdes, llevando producciones teatrales a alquerías de menos de un centenar de vecinos. Piornal es otro ejemplo de un esfuerzo cultural inmenso, logrando proyectar tradiciones como el Jarramplas hacia ámbitos internacionales. Estos son sólo ejemplos de que existe una voluntad general de apostar por la cultura como forma de cohesión social.

La solución sin duda pasa por continuar en la senda, favoreciendo desde los ayuntamientos la apertura de las casas de cultura. Dotándolas de actividad y ampliando sus bibliotecas, talleres culturales y programas. Separar los conceptos de “festejos” y “cultura”, teniendo en cuenta que ambas necesitan dotaciones presupuestarias diferenciadas e independientes. Contando con el trabajo de las asociaciones y favoreciendo no sólo su puesta en marcha, sino su continuidad. Recuperando la idea de los gestores culturales y su papel como dinamizadores no sólo de la vida cultural, sino de la organización y el apoyo a colectivos que desempeñan su labor sobre el territorio.

Actividades de participación ciudadana. Foto cortesía de Pablo Iglesias

W.M: Leímos hace poco que estáis actuando sobre un antiguo colmenar de la zona. Explícanos un poco este proyecto y cuáles crees que serán sus efectos positivos.

P.I: El colmenar al que te refieres es uno de esos ejemplos de recuperación de patrimonio olvidado. En nuestro caso es una obra de finales del s.XIX que se encuentra hoy en día en montes consorciados. Su recuperación más allá de plantear una innovación, busca llamar la atención sobre nuestro patrimonio “olvidado”, del que puedes encontrar ejemplos en todos y cada uno de los municipios de este país. Tras la limpieza, se trata de impulsar una pequeña ruta senderista marcada que finalice en un panel explicativo sencillo y por supuesto en la contemplación de un entorno maravilloso desde el colmenar. Algo sin muchas pretensiones, no sólo porque debamos ser racionales en los planteamientos, sino porque los recursos con los que contamos los municipios son variables en el tiempo y no podemos dejar cargas que no se puedan gestionar, ni es conveniente “hipotecar” los ayuntamientos en obras faraónicas. Limpiar, consolidar, recuperar, señalizar, dinamizar y difundir. Esos son los planteamientos. Con ellos, hoy en día,  se pueden llevar a cabo recuperaciones de patrimonio con relativa seguridad de que su gestión sea viable.

En cuanto a sus efectos positivos, sin lugar a dudas está creación de un activo turístico, no ya en la competencia con monumentos como el castillo de Santibáñez el Alto o la Almenara de Gata, por poner ejemplos, sino en la contribución a la generación de actividades, rutas y sumas al esfuerzo colectivo que se está llevando en Sierra de Gata y Extremadura en general, para atraer turismo de interior.

Dolmen del Matón. Foto cortesía de Pablo Iglesias

W.M: ¿Cuál crees que debe ser el papel de la arqueología y de la gestión el patrimonio en las comunidades rurales?

P.I.: Lo primero que se me viene a la cabeza es que estamos lejos de lo que yo plantearía. El primer papel del arqueólogo/a, más que el de la arqueología en sí, sería organizarse en colectivos que reivindiquen intervenciones patrimoniales. Ser parte activa en la propuesta de proyectos que caminen en la dirección de mejorar y recuperar la herencia que hemos recibido. De la misma forma que la Asociación Cultural Vetones, comenzó a desarrollar el proyecto arqueológico “Pradocastaño” en el municipio de Hernán-Pérez y por extensión del estudio en la Sierra de Gata y Las Hurdes, existen decenas de comarcas que necesitan proyectos de este tipo para acudir a las administraciones a exigir inversiones en el estudio de sus territorios. Es por lo tanto un papel de dinamización y propuesta, reivindicando la necesidad de que los ayuntamientos e instituciones favorezcan el desarrollo de la arqueología, tanto por su papel científico, como por la capacidad que tiene para desarrollar industrias culturales, generar empleo y difusión del conocimiento del propio territorio.

Todo esto, como decía antes, desde una perspectiva racional. Sin aspirar a obras farónicas incapaces de ser mantenidas ni dotadas de personal por parte de los ayuntamientos. Con estos dos planteamientos, puede que la arqueología consiga poco a poco ir consolidándose como un motor de desarrollo para las zonas rurales. Zonas que a menudo albergan un patrimonio que desborda pero se encuentra bajo el paraguas del olvido y el saqueo.

W.M: Muchas gracias Pablo y esperamos desde el GAS tenerte por aquí de nuevo.

P.I.: Encantado de participar. Gracias a lectores, lectoras y por supuesto al gran Ming.

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