Utopía, distopía y heterotopía (II): hoy, Distopía

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El castillo de Dismaland en “La Jungla”, Calais (fuente: navegale).

En el anterior capítulo, “Utopía, distopía y heterotopía (I): hoy, Utopía”, os presentamos el parque temático El Pasatiempo o Parque Enciclopédico de Atracciones. Una materialización espectacular y un tanto barroca de un conjunto de ideas sobre el Progreso, la Ilustración y la Modernidad: esto es, una utopía (literalmente, “lugar no existente”) que sí existe y está en Betanzos (Galicia). Pues bien, hoy os hablaremos de espacios fallidos, distopías, lugares / no-lugares de pesadilla y tormento. Un breve paseo por algunas geografías del horror.

Lo dicho, hoy hablaremos de distopías, “no-lugares” o “lugares fallidos”. Espacios deshumanizados que primero destruyen y después moldean la personalidad de quien debe vivir en ellos. Espacios que no se habitan, sino que se mal-habitan o se padecen. Mucho se ha escrito sobre ello, pero aquí lo haremos presentando tres escenarios: por un lado, regresaremos al parque El Pasatiempo, por otro, conoceremos Dismaland, un parque temático ideado por Banksy, y para acabar, terminaremos en La Jungla, un macro-campamento de refugiados e inmigrantes en Calais (Francia). Esto promete…

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Vista general de Dismaland, el parque temático de Banksy (fuente: radardeviajes).

Por un momento, regresemos al parque temático El Pasatiempo en Betanzos. Ya vimos que se trataba de la materialización, espectácular y un tanto bizarra, de una serie de principios propios del socialismo utópico, el cristianismo social, la filantropía indiana, etc. Pues bien, ¿puede convertirse un espacio utópico en una distopía? La ciencia ficción ha jugado a menudo con esa idea: desde la Fuga de Logan hasta la grandísima novela de Aldous Huxley, Un mundo feliz. Se trata de obras muy interesantes porque nos plantean la sugerente idea de que puede haber algo horrible tras lo que consideramos “normal”. A veces, la normalidad es la mejor guarida del monstruo.

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Familia García Naveira en el Estanque del Retiro del Pasatiempo, hacia 1905 (fuente:

Lo dicho, El Pasatiempo como espacio utópico tuvo su fecha de caducidad. El primer batacazo llegó tras la muerte de Juan García Naveira, el principal impulsor del parque, en 1933. Pero la Guerra Civil fue la gota que colmó el vaso. Sobre todo si tomamos en cuenta que las autoridades franquistas convirtieron el parque temático en un campo de concentración. Sí, sí, ¡un campo de concentración! Entre muchos otros, aquí estuvo internado, recién venido de la Batalla del Ebro (1938) y del exilio en el campo de concentración de Argelès-sur-Mer (1939), el famoso misionero Vicente Ferrer (1920-2009). Antes de ser conocido por su labor humanitaria como jesuita en la India, Ferrer militó en el POUM y luchó dentro de la Quinta del Biberón de la República, con apenas 16 años. Así es como tenemos a un utópico encerrado en una vieja utopía convertida en distopía.

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Entrada al Hades, Parque El Pasatiempo (fuente: galiciamegusta)

Este Inframundo, antes escenario de sueños y deseos de Progreso, se convirtió así en un centro represivo por parte del Régimen de Franco. Las ruinas del sueño dieron lugar a la pesadilla…

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“Atracción” de Dismaland (fuente: nerdist)

Pero hablemos ahora de Dismaland, una de las últimas instalaciones del artista Banksy. No podemos negar que en el GAS “somos muy de Banksy“. Siempre se habla de si en realidad se trata de un “vendido” (o “vendida”) o de una moda alternativa que puede gustar incluso en Wall Street. En todo caso, con su parodia de Disneyland (y espero que no nos cobren derechos sólo por mencionarlo), esta-cosa-desconocida-que-responde-al-nombre-de-Banksy, nos pone un espejo delante de los ojos.

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El Selfie Hole de Dismaland, para llevarse un bonito recuerdo (fuente: thewestonmercury).

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Otros souvenirs disponibles en Dismaland (fuente: totenart)

Dismaland fue un “anti-parque temático” instalado en Weston-super-Mare, una localidad costera al oeste de Inglaterra, en agosto de 2015. Los visitantes podían disfrutar de atracciones absolutamente represivas y alienantes, exageradas visiones de lo esperpéntico que puede ser nuestro mundo “normal”. Desde un selfie hole hasta el accidente de carroza de una princesa Disney con paparazzis in situ. Si El Pasatiempo, como primer parque temático de Europa, era la escenificación de la fe en el Progreso y la Modernidad, Dismaland es todo lo contrario: una visión posmoderna y crítica de Occidente. Una distopía construida ad hoc, con reminiscencias al oscuro mundo de la peli Hijos de los hombres (2006) de Alfonso Cuarón. El “sueño de la Razón”.

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Otra atracción de Dismaland (fuente: uk.businessinsider)

La instalación sólo fue visitable entre agosto y septiembre de 2015. En ese momento se desmontó y desapareció. Tal vez, ese carácter efímero se debía a querer evitar la comercialización masiva de la obra, tal y como ya ha pasado con otras piezas de Banksy (subasta “The Stealing Banksy”). Pero, poco después, el castillo de Dismaland apareció en otro lugar: en el campo de refugiados e inmigrantes ilegales conocido como “La Jungla”, en Calais (Francia).

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Campamento conocido como “La Jungla”, en Calais (fuente: scherzo)

Hace unos meses, Banksy cedió los materiales de Dismaland para que formaran parte de los materiales constructivos de las chabolas de refugiadas e inmigrantes. De esta forma, esa-cosa-llamada-Banksy consiguió poner el foco sobre La Jungla, un campo clandestino que acoge a más de 4500 personas que esperan poder cruzar el Canal de la Mancha para llegar al Reino Unido. Una vez más, el escenario de un parque temático forma parte un espacio distópico, un lugar fallido, una de las representaciones más vergonzosas de esta nuestra querida Europa. Mientras en 2012 la Unión Europea recibía el Premio Nobel de la Paz, ya se empezaba a gestar una de las peores crisis humanitaria (y política) de cuantas ha visto Occidente. En GAS ya nos hemos pronunciado alguna vez sobre esta cuestión, como en un gran artículo de Max. Y a día de hoy, 2016… De eso hablaremos en el siguiente capítulo.

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Restos de Dismaland entre chabolas del campo La Jungla (fuente: dailymail)

Campos de concentración, campos de internamiento, campos de inmigrantes… Campos de ayer y de hoy. “No se le pueden poner puertas al campo”, o eso dice un dicho popular. Pues bien, aquí, en esta entrada dedicada a la distopía, no hemos visto más que puertas cerradas, vallas, verjas, alambradas, muros… Todo ello en entornos que materialmente podrían haber sido otra cosa, pero que finalmente se convirtieron en lugares de horror y alienación. ¿Hay solución? Sobre soluciones y mucho más, en la tercera y última entrega: Heterotopía.

Soyuz Gorri

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2 comentarios en “Utopía, distopía y heterotopía (II): hoy, Distopía

  1. Pingback: Thompson está cabreado: la arqueología como banalización (Eichmann rules) | Grupo Arqueología Social

  2. Pingback: Utopía, distopía, heterotopía (III): hoy (por fin) heterotopía | Grupo Arqueología Social

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